Recupéralo como puedas: ‘Fido’

se les coge cariño a los jodíos
se les coge cariño a los jodíos

Fido no sólo es un zombie... es parte de la familia.

En 2006 se estrenaba en Estados Unidos uno de esos experimentos que de vez en cuando podemos disfrutar cuando algún realizador se decide a mezclar géneros dispares. Andrew Currie cogió género zombie y comedia de suburbio norteamericano en los 50, y resultó una divertida cinta que pasó injustamente sin pena ni gloria en general. En concreto, es España, ni se ha estrenado aún.

Hace ya tiempo, una extraña nube descendió desde el espacio hacia nuestro planeta, y bajo su influencia, los muertos se alzaron de sus tumbas diezmando a los vivos con su implacable hambre por carne humana. Así comenzó la primera guerra humano-zombie, que acabó cuando se descubrió un sistema de control mental para los no-muertos. Gracias a un dispositivo que se conectaba al cuello de los zombies, estos obedecían a los vivos, que, encerrados en ciudades protegidas, los usan como sirvientes.

La historia comienza cuando la familia Robinson decide incorporar a un zombie-mayordomo en su hogar, símbolo de un cierto nivel social, y como dicha situación terminará poniendo en tela de juicio la delicada, e hipócrita, sociedad en la que se desarrolla. Es introduciendo este elemento como la realidad familiar de los Robinson será quebrada, cuestionando los roles dentro de su estructura intrínseca, principalmente el del padre estricto (Dylan Baker, como siempre con cara de estirado) y el de la madre resignada (Carrie-Ann Moss, que da gusto de verla haga lo que haga).

eres un guarro comiendo, fido, hijo mio
eres un guarro comiendo, fido, hijo mio

No es la primera vez que se mezclan los géneros de terror y comedia. Como referentes en este sentido podríamos tener, dentro de la trilogía de Evil Dead de Sam Raimi, su El ejército de las Tinieblas, divertida a la par que cutre, o las recientes Severance (Desmembrados), slasher movie deliberadamente chorra, y Black Sheep (Ovejas Asesinas), cinta de gore neozelandés de lo más políticamente incorrecto que uno recuerda. Y aunque esta Fido no es que las supere ni siente referente, sí que se asienta como un más que digno ejemplo de que la fusión es posible y plausible.

Currie, tanto en su faceta de director como de co-guionista, es su propio mejor amigo y su mejor enemigo. Eso quiere decir que al primera mitad, incluído un antológico prólogo que arrancó los aplausos del público asistente cuando la visioné en el festival de Sitges hace un par de años, es una descripción ágil, detallista y fresca del mundo paralelo en el que nos movemos, donde la estética es hermana de Lejos del cielo... pero con el discordante elemento de tener zombies pululando por escena. Las reglas en las que se mueve este mundo son fácilmente accesibles, uno se siente cómodo con ellas, y el tiempo se pasa volando. Pero una vez los personajes son introducidos, y el argumento se plantea y arranca, la cinta cae presa de una segunda mitad que baja enteros con una resolución más de manual y una realización estándar. Parece que todos los ases se gastan en la primera mitad de la partida, y la segunda actúa sólo por inercia de las balas disparadas anteriormente.

Aún así, la dirección artística es una cuidada mezcla de estética de los 50 norteamericanos con toques de cómic pulp, los personajes son carismáticos, desde el zombie Fido al zombiefílico vecino de la familia (un descacharrante Tim Blake Nelson), que sabe ser graciosa cuando se lo propone, gore cuando debe y descarada cuando no te lo esperas.

Una película más que digna que merece la pena recuperar. No te morirás de placer al verla. Pero si lo hacer, recuerda tener una ataúd separado para tu cabeza. No vaya a ser que vuelvas con hambre de el más allá.

PUNTUACIÓN: 7 / 10

LO MEJOR: Lo bien que fusiona el terror con la comedia, finamente atado con una depurada estética.

LO PEOR: Que caiga el ritmo en su segunda mitad.

EL MOMENTO: El prólogo. Es sencillamente genial.