Eduardo Torres-Dulce, el crítico mediocre

La crítica cinematográfica en España es como la de cualquier otro país: hay críticos buenos y mediocres. Y la diferencia no estriba en lo de acuerdo que esté yo, autor de esta entrada, con sus opiniones, con sus gustos y con sus conclusiones. La diferencia se encuentra, sencillamente, en que algunos críticos sirven para algo muy importante (le pese a quien le pese), que no es otra cosa que estimular la inteligencia (cuando la hay, que no siempre se tiene esa suerte) del espectador común, que investiga el estado del cine actual mundial y sus futuribles.

Otros críticos, sin embargo, viven instalados en un mundo imaginario, que no es este sino uno en el que ellos creen poder dictar unas normas estúpidas e indignantes. Esos críticos son los que dan merecida mala fama al colectivo de apasionados investigadores e intelectuales que dan cuerpo al que yo creo que es el más activo e inteligente de Europa. Lamentablemente comparten país con tipos para los que cualquier hallazgo estético se haya contaminado de vanguardismo intolerante, y para los que el cine no es sino el instrumento onanista perfecto para desplegar su frasco de la miseria personal.

Uno de ellos es, sin lugar a dudas, Eduardo Torres-Dulce, quien convierte a Jesús Palacios en un erudito del tema audiovisual de mente abierta. Nada menos que fiscal jefe de lo penal por Madrid, este hombre ha dado clases de guión en la escuela oficial de cinematografía, ha participado en programas de debate cinematográficos muy vistos y escribe, en algunos medios menores, reseñas sobre películas.

Su estilo se basa en los clichés y lugares comunes más habituales, más mascados y alejados de la pasión por el arte. Todo servido, eso sí, con gran palabrería, digna de un hombre de su inteligencia y su cultura, que las tiene y en gran medida. ¿Qué demuestra todo esto?: pues muy fácil, que con inteligencia y con cultura no basta. El crítico es el ejemplo del intelectual de mente abierta y sin prejuicios.

La palabra crítica proviene de crisis. Y una crisis es un momento decisivo, un cambio vibrante en el arte, un punto de no retorno. ¿Cuántos parecen a la altura de dar cuenta de esos cambios? A la vista de las apariencias, muy pocos. Cuando Torres-Dulce dijo, y lo ha dicho más de una vez, pues yo estuve presente cuando lo dijo una, y recientemente un lector de Extracine me lo ha recordado, que Billy Wilder era el director más interesante, así, en general, de los años 70, dijo una de las tonterías, una de las boberías (expresión que él gusta de emplear) cinéfilas más grandes que imaginar quepa.

Admiro mucho a Billy Wilder, como atestiguan tanto mis 24 y pico posts sobre él como otros trabajos, pero de ahí a considerar que en los años 70, que él vivió con una anemia e inseguridad creativa aplastantes, fue el más interesante, es una locura, una insensatez. Es decir que:

AVANTI (1972)
PRIMERA PLANA (1974)
FEDORA (1979)

Son más interesantes que:

SOLARIS (1972)
EL ESPEJO (1974)
STALKER (1979)

De Andrei Tarkovski...o que:

EL PADRINO (1972)
LA CONVERSACIÓN (1974)
EL PADRINO II (1974)
APOCALYPSE NOW (1979)

Las tonterías que hay que oír de gente tan inteligente....pero con un espíritu crítico tan pobre. Y encima tan feo. No todos los críticos somos tan feos, aunque da la casualidad que la mayoría lo son...Debo ser una honrosa excepción...