‘Soy un cyborg’: sí a la locura

ella quiere que la enchufen. en serio.
Se estrena en nuestro país la última odisea cinematográfica del iconoclasta director coreano Park Chan-Wook tras su aclamada trilogía de la venganza: Sympathy for Mr. Vengeance, Old Boy y Sympathy for Lady Vengeance.

Precedida por menciones y premios en un rosario de festivales, entre los que podemos destacar el de mejor guión en Sitges’07 o un premio especial en Berlin’07, “Soy un cyborg”, cuyo título original no está mal traducido pero sí incompleto (“I’m a Cyborg but that’s Ok”, es decir, un mucho más simpático “soy un cyborg pero no pasa nada”), es una película loca que versa sobre la locura.

Young-goon cree firmemente que ella es un robot. Es por ello que se alimenta chupando pilas y baterías, negándose a ingerir comida por miedo a estropear su mecanismo interno, el cual debe estar en perfecto estado para destruir a la humanidad. Obviamente, es recluída en un manicomio, donde, rodeada de gente que tiene dañado su contacto con la realidad igual o más que ella, entabla una curiosa relación con un interno que tapa su cara y tiene el poder de absorber las locuras de los demás.

me vuelven LOCA los planos cenitales
Si hay algo que haya llamado la atención de Chan-Wook a nivel internacional es la marcada extravagancia visual que desarrolla como lenguaje cinematográfico propio a partir de Old Boy. Encuadres imposibles, subrayados, referencias pictóricas, surrealismo, violencia extremadamente esteticista, paletas cromáticas casi de cuento… Todo había sido una herramienta de trabajo hasta este momento. Porque en esta ocasión, todos esos elementos son los reyes de la función. Una vez liberado de una temática regidora de forma totalitaria, la asfixiante venganza que sometía a sus protagonistas, la forma triunfa sobre el fondo.

Soy un cyborg es una película que, como ocurre con la esperada The Fall de Tarsem Singh, se ve perjudicada por su propia naturaleza doble. Los fragmentos de realidad se ven dañados por aquellos de fantasía. Porque cuando vemos el mundo a través de los ojos Young-goon es cuando la película alcanza su espíritu y pleno potencial, la fantasía desmedida. Una vez pasan y llegamos a la realidad, ésta divaga, a ratos naufraga, en otros puede llegar incluso a cansar si no se entrega uno totalmente a la propuesta, tan alocada como sus protagonistas. Es pues un guión bueno, no sobresaliente, llevado irregularmente, como si el interés de Chan-Wook estuviera claramente descompensado.
tierra a raticulín, tierra a raticulín
En los aspectos técnicos, las películas de este caballero sin intachables, y esta no se sale de la regla. Al igual que los actores, tan desfasados como se requiere en el entorno en el que se les mete.

Es pues una película rara, sugerente más que otra cosa, desigual e imperfecta, pero muy fresca. Y con los calores que tenemos encima, creo que es una razón más que suficiente para pagar el precio de la entrada.

PUNTUACIÓN: 7 / 10

LO MEJOR: Cuando vemos las cosas a través de los ojos de la protagonista.

LO PEOR: Cuando la historia es víctima de la misma enfermedad que los personajes. Se vuelve loca y se pierde irremisiblemente.

EL MOMENTO: Young-goon y sus dedos metralleta. O sus uñas medidoras.