‘Tango & Cash’ divertidísima mala película

Ocurre lo siguiente: zapeando por el digital + de marras, me encuentro de bruces con una película que en mi infancia y adolescencia ví unas cuantas veces, un tanto avergozado por disfrutar de una película visiblemente comercial y sin interés estético alguno. Yo, que me consideraba un cinéfilo de pata negra en ciernes, no podía admitir ni ante mí mismo que aquello fuera algo que pudiera gustarme.

Por supuesto que a los diez años, y hasta mucho tiempo después, por mucho que me creyera que sabía mucho de cine, yo no tenía ni p___ idea. Otros muchos siguen en esa línea, escribiendo en blogs de cine sin saber nada de cine y sin saber ni siquiera escribir tres frases con algo de interés. Yo he aprendido mucho, y aunque todavía me queda mucho por aprender, ya me siento más seguro.

Total que me siento delante del televisor, dispuesto a reírme de mí mismo y de mi juvenil ignorancia, con las uñas afiladas para sacarle fallos a Tango & Cash, película que ví en el cine casi 20 años antes. Y aunque no hablemos de maravillas como Die Hard, me sorprendo encontrando una película tremendamente divertida, y lo que es más importante, filmada con mucha profesionalidad.

Como algunos sabrán, este policíaco para adolescentes lleno de encanto, es una más de esas de acción de pareja de polis locos y de pim pam pum. No puede ser más simple, uno es un macarra gualtrapa y simpático, el otro es un tipo elegante que además es corredor de bolsa y viste como un banquero. El primero un gran Kurt Russell (qué gran y menospreciado actor), el otro un Sylvester Stallone en proceso (frustrado) de reciclaje.

Gabriel Cash y Ray Tango, respectivamente, se las verán con un Jack Palance de opereta, un gángster sin la menor fuerza que intentará hacerles la vida imposible, creando pruebas falsas para meterles en la cárcel y librarse de ellos acosándoles incansable. La historia sorprende por su violencia y su dinamismo. En comparación con bobadas infladas e interminables como la saga Bourne, esto es una joya del cine de acción.

Toda la parte de la cárcel es un cómic total, más plano y disfrutable imposible. Chistes malos y machistas, de patio de colegio, hechos con mucha gracia y desparpajo. Y acción, mucha acción. Una especie de hermana bastarda de Lethal Weapon, pero con mucha más coña y sin darse tanta importancia. Dirigida por el consumado artesano Andrei Konchalovski, al parecer un rodaje infernal acabó por desesperarle, y la película la terminó un tal Albert Magnoli.

Y después de la fuga, la cosa sigue muy digna. Las secuencias de acción son lo opuesto a lo que se estila hoy. Principalmente: se ve lo que pasa. Y si hace falta ralentizar la imagen, pues se hace. Hay algo que otorga mucho encanto a este producto de fin de semana. Es tan falsa que te apetece creértela.

Hasta vemos a la mujer desesperada Teri Hatcher con estilo ochentero, muy guapa y sosa, como debe ser. El final es una cosa demencial, sin el menor sentido, digna conclusión a una película tan mala, y sin embargo tan divertida, que te alegra la tarde como una brisa fresca después de una mañana bochornosa. Y es que hay que estar muy amargado para no pasárselo pipa con esta película.