‘Dos hombres y un armario’ de Roman Polanski

Hace 50 años que se filmó, en un bello B&N de Maciej Kijowski, este cortometraje, obra de uno de los más grandes directores vivos, el polaco-francés Roman Polanski.

Se trata de un cortometraje de 14 minutos de pura estirpe surrealista y que bebe del teatro del absurdo, de Chaplin, del expresionismo alemán y de algunas influencias más. Su director lo rodó con 25 años en la famosa escuela de cine de Lodz, y representa su trabajo más famoso antes de ponerse a hacer largos. Aunque no creo que sea su mejor corto, pues quizá sea Fallen Angels.

Anticipamos aquí muchas atmósferas posteriores del cine de Polanski, como en Cul-De-Sac o Repulsión, e incluso recordados momentos como el matón navajero de Chinatown.

Es tentador observarlo como un retrato de la sociedad, incapaz de aceptar a lo diferente, mezquina y violenta. Pero también es un virtuoso descenso existencialista. Los hombres y el armario, con su espejo, representan un signo poético de libertad, de verdad, en un mundo infantil y cegado. Emerger y sumergirse en el mar les confiere un aura sobrenatural, que sólo el espectador tiene el privilegio de conocer.