‘The quiet man’ y los 4 elementos

En 1952 nacía una de las obras de arte más hermosas que ha dado el cine, El hombre tranquilo, del que para muchos es el más grande director norteamericano, John Ford. En ella, el irlandés de nacimiento Sean Thornton (interpretado por John Wayne) regresaba a la casa donde nació, en Innisfree, 'para olvidar sus problemas'.

Mientras intenta comprar la propiedad que fue de su familia, conoce a Mary Kate Danaher (Maureen O'Hara) y se enamoran, pero les cuesta lo suyo casarse, debido a la oposición del hermano de ella, Will(Victor McLaglen). Incluso cuando lo consiguen, gracias a la conspiración de los amigos, él se niega a concederle su dote de 350 Libras en oro.

El relato es un melodrama en torno a las tradiciones, las convenciones sociales, el matrimonio, el sexo. Mucho humor, mucha diversión y grandes dosis de romanticismo jalonan el viaje. Pero también un sabio y generoso retrato costumbrista. Para contar ésta historia tan personal, que hoy día está considerada como una obra maestra irrepetible, Ford empleó una serie de recursos narrativos basados en lo no dicho, pero implícito, en signos, imágenes, formas y enigmas.

Si la historia, basada en un relato previo adaptado por Frank S. Nugent, pero tan profundamente fordiana, es magnífica, lo que la convierte en algo único es no sólo la puesta en escena de Ford (eso tan resbaladizo consistente en el uso de la cámara y la dirección de actores), sino en su misterioso tratamiento del entorno, de la naturaleza y de todos los detalles imaginables (no confundir con simbología, algo que en cine carece de fuerza emocional).

Y principalmente los cuatro elementos: la tierra, el fuego, el agua y el aire.

El más evidente es la tierra. Thornton abandona una carrera de boxeador que le ha hecho rico (a costa de perder la dignidad y casi la humanidad), y regresa al paraíso (al menos para él), donde nació. Irlanda es la verdadera protagonista y el alma de la película, y sus gentes y costumbres la razón por la que se cuenta esta historia.

Pero no menos importante es el viento. El viento significa cambio, conflicto. La secuencia más recordada de la película, que es cuando Sean acaba de comprar la casa y encuentra allí a Kate, no puede ser más ejemplar al respecto. El viento entra en la casa hasta que Sean cierra la puerta (otro signo importante, las puertas) y, sospechando que no está solo, sorprende a Mary Kate. Se besan con la puerta abierta. Ella intenta pegarle por el atrevimiento. Cuando se marcha, de nuevo con la puerta abierta, y con el viento otra vez presente, es ella quien le besa a él.

El viento vuelve a hacer acto de presencia en la carrera de caballos de la copa de Innisfree. Las señoritas solteras dejan sus sombreros para que en la meta los jinetes cojan el de la chica que les interese. Mary Kate se niega a dejar su sombrero, a fin de cuentas Will no le deja casarse con Sean. El viento se lo quita de un golpe.

El agua significa sexo. Cuando Sean ve por primera vez a Mary Kate en la pradera con las ovejas, se queda alucinado. Le pregunta al inefable Michaleen Flynn (Barry Fitzgerald) si es real o está soñando. El pequeño hombre le contesta que sin duda es un espejismo provocado por la sed (¿sed de qué?). El sexo es un poderoso elemento, en una película muy erótica de Ford.

En la iglesia, lo primero que hace Sean antes de presentarse siquiera a Mary Kate, es coger agua bendita con la mano en la entrada de la iglesia, y ofrecérselo a la pelirroja para que se santigüe (algo muy blasfemo, si lo pensamos bien). Es una oferta directamente sexual. Una vez de novios, y habiéndose escapado de la vigilancia de Michaleen, la pareja encuentra el obstáculo de un riachuelo. Ella se quita las medias y lo atraviesa. Después le mira. Es una oferta sexual: "atraviesa el agua conmigo".

Llegan a un cementerio. Ella se niega a besarle. Se levanta un poderoso viento (cambio), empieza a llover. El agua moja sus cuerpos, los revela. Entonces se besan.

El último elemento es el fuego. El fuego es las pasiones, la violencia, la ira. Sean no entiende que Mary Kate quiera la dote que su hermano se niega a entregar. Para él no es más que dinero (y por el dinero mató a un hombre y no quiere saber nada de él), pero no entiende que para ella no es cuestión del dinero como tal, sino de tradiciones, de libertad y de dignidad. Por eso quiere que se enfrente a Will, y si hace falta que se pelee a puñetazos con él.

En la casa, ella le enciende el cigarro con una rama encendida en la hoguera. Le está diciendo: "pelea, usa la violencia". Esa noche, presumiblemente, por fin se acuestan juntos, a juzgar por el buen humor conque se levanta Sean, pero Mary Kate se ha ido a la estación, porque le abandona al avergonzarse de un marido al que cree cobarde. Sean se pone furioso, va a buscarla a la estación y después la arrastra 13 km hasta Will, para devolverla, porque Will ha incumplido el trato del dinero.

Will le da el dinero. Sean y Mary Kate lo tiran al fuego. Empieza la pelea entre los dos que en lugar de separarles más les hará amigos.

No sé qué pensaréis, pero en una película de Ford nada es casual y mucho menos este tipo de signos. Puede que os parezca que exagero. Revisad la película, comprobaréis que todo esto que comento está ahí.