Marie Antoinette: prejuicios

No hay manera. Con según qué críticos o aficionados no se puede hacer nada a parte de bailarles el agua, por mucho que ambos grupos crean que son abiertos de mente.

Si en un filme de época se te ocurre la 'barbaridad' de incluir canciones eclécticas - esto es, contemporáneas - entonces no sólo eres un impresentable, sino un pretencioso, un 'moderno', y tu película es una broma de mal gusto, una tontería intrascendente. Tal cosa sucedió hace dos años con la película que Sofía Coppola dedicó a una de sus heroínas, la reina consorte de Francia María Antonieta de Austria, que en Marie Antoinette interpreta con sana y morbosa desvergüenza la singular actriz Kirsten Dunst.

Y si ya se te ocurre incluir unas zapatillas 'Converse', pues nadie va a ser capaz de percatarse de la exquisita puesta en escena de una película en que las canciones son parte integrante de un espíritu y un lenguaje narrativo arrollador, enamorado de los detalles, mucho más profundo y serio de lo que un primer y superficial visionado pueda sugerir. Marie Antoinette es una infravalorada película histórica que merece un análisis profundo y respetuoso que quizá le dediquemos aquí.