‘3 días’ – Sobreviviendo…al cine español

Éste es el magnífico póster de la 'ópera prima' de Francisco Javier Gutiérrez, que fue presentada en el Festival de Berlín de éste año y que en el de Málaga dio la sorpresa, porque consiguió el premio principal a parte de otros que la convirtieron en la triunfadora. Lo cierto es que, 'a priori', la historia parece tener posibilidades: se anuncia la llegada de un meteorito que va a acabar con la vida en el planeta en 72 horas, y una serie de personajes de un perdido pueblo en la España profunda vivirán unos tensos tres últimos días.

Pero gran parte de lo que podía haber dado de sí este 3 días se echa a perder, ya que adolece de un guión muy endeblemente construido, cuyo primer acto es apresurado y carente de fuerza, seguido por un segundo acto lento y que no sabe muy bien a dónde va, y concluido con un tercer acto que remonta sensiblemente el vuelo pero que no termina por cerrar adecuadamente todas (casi ninguna) de las expectativas tramáticas, emocionales y rítmicas que intenta desarrollar.

Lo cierto es que un proyecto de estas características es inédito en España, lo que tiene su mérito, pero la ejecución del proyecto no termina de cuajar, pese a que la narrativa de Gutiérrez es sólida y tiene su interés. No hay nada de Sci-Fi en ésta película. Es un intento de western rural, y el hecho de que se vaya a estrellar un meteorito en el planeta que arrase con la vida humana, incluso que meteoritos más pequeños hagan estragos en otros países, termina por convertirse en un mero 'macguffin', esto es, una excusa.

Pero el director o guionistas comenten el error de darle importancia a ese 'macguffin' cuando no debería tenerla, provocando además coincidencias poco creíbles, y de no dársela cuando el ritmo decae tanto que era, quizá, el momento propicio para ahondar en las relaciones de esta disfuncional familia de sobrinos, abuela y tío, para conocer qué piensan sobre el evento que va a acaecerles dentro de pocas horas...

El estilo de Gutiérrez abusa demasiado de las constantes, tan en boga, del postmodernismo: un tratamiento excesivo de la imagen en postproducción, planificación muy influenciada por la publicidad. Pero su narrativa termina ofreciendo bastante solidez y su dirección de actores es digna. Con éste guión tan pobre, imprimirle ritmo a la secuencia era complicadísimo, y aunque a menudo lo logra, lo hace con trampas visuales que terminan provocando dolor de cabeza.

Sin embargo consigue algunos buenos sustos y una conclusión con cierta fuerza expresiva. Su debut, sin ser brillante ni notable, nos habla de una personalidad que quizá, con varias películas más y mucha autoexigencia pudiera llegar a componer un buen filme de género.

Víctor Clavijo compone un meritorio, aunque quizá algo irritante, anti-héroe. Es el protagonista de la cinta y el que más recorrido emocional sufre. Sobre él descansa, en su oposición a un inquietante Eduard Fernández (qué gran acierto de cásting éste hombre), la trama desde la que parten todas las relaciones interpersonales y todas las situaciones dramáticas, y aguanta el tipo con holgura y su ritmo no parece perder fuerza, aunque sin duda un director más experimentado hubiera empujado a su protagonista a un vaivén emocional más intenso y variable.

Mariana Cordero, premio en Málaga, interpreta a su madre, y ésta buena y veterana actriz parece no encontrar su tono dentro del tono general. Es una pena, porque su personaje daba para más. El cuarteto de niños cumple sin demasiado interés. En conclusión, un intento con sus luces y sus sombras, mejorable y predecible, pero que al menos intenta cosas, algo que muchos directores no tienen las agallas de hacer.