Alien y Aliens…¿cuál es mejor? – Debate (2)

Si, estáis en lo cierto...en parte. Éste debate, que está resultando tan interesante como esperaba (aunque siempre quiero MÁS, voraz que es uno), tiene su razón de ser en defender, una vez más (y nunca la última, diantre), al buen cine de acción. Soy consciente, of course, de que no tengo el tirón del díscolo Q. Tarantino, quien afirma que los directores del cine de acción son los números uno, pero bueno, que le doy la razón. Según esa lógica, James Cameron, podría ser, sin ir más lejos, el más grande director de todos los tiempos, por ejemplo.

No es el mejor director de todos los tiempos, eso es verdad. Es uno de los más grandes vivos, eso sí que debo decirlo. Sin embargo, y por mucho que nos pese a algunos (no muchos, también es cierto, pero nos da lo mismo), no goza del prestigio que muchos aficionados (algo obtusos, a mi entender) otorgan al buen director convertido en astuto tejedor de imágenes tan grandilocuentes como vacuas, el británico Ridley Scott. Empecemos por valorar las razones que yo creo que esgrimen algunos (consciente o inconscientemente) para creer que Alien es superior, o muy superior, a Aliens, e intentemos desmontarlas, siempre con argumentos, que para eso estamos.

1. A grandes rasgos, y no les falta razón a los que lo aducen, el primer Alien parece más "europeo" que el segundo.

En ambientes y estilo visual, la primera puede parecerle a cualquiera que no conozca cómo se gestionó, un film de autor europeo. Ésto, realmente, constituye un gran mérito en sí mismo, pues es justo lo que Scott quería conseguir, sin duda. Muy influenciado, según sus propias palabras, por 2001, a space odyssey, la cual a su vez, aunque completamente norteamericana, también consigue precisamente eso. Ambas persiguen una estilización que huya de todo lo que pueda parecer hollywoodiense, la de Kubrick en su ritmo, y la de Scott en su estilo visual. Por contra, el film de Cameron, influenciado a su vez por el primer Alien y por 2001, pero sobre todo, y ya llegaremos a eso, por la literatura de Sci-Fi más adecuada al temperamento de Cameron; la segunda, como digo, parece más el típico blockbuster de acción, la secuela eficaz y burda que aproveche los logros del primer film. Nada más lejos.

El reparto del film de Scott incide por supuesto en este aspecto británico (geniales los Ian Holm y John Hurt, entre otros), europeísta, mientras que el de Cameron, excepto la Weaver, posee un abanico de actores anglosajones (americanos y británicos) y latinos. El mismo Scott, astuto como pocos, es británico, mientras que Cameron era ya, y aún lo es, uno de los directores norteamericanos (aunque de procedencia canadiense) que mejor han domeñado a las majors de Hollywood bajo sus deseos y necesidades. En definitiva, un aspecto superficial esgrimible, pero débil.

Alien es un film netamente de Hollywood. Como su segunda parte, se rodó en los estudios ingleses de Pinewood para ahorrar presupuesto, y el estilo británico y videoclipero de la fotografía de Scott se impone en la extraordinaria atmósfera que es capaz de crear. Aún así, se trata de un anticipo de los futuros blockbusters, tanto por su concepción de espectáculo como por su campaña de márketing y su tratamiento no como un film de serie b, sino como una Sci-Fi de prestigio. Otro meritazo de Scott es el hecho de que el film en ningún momento ostente (al contrario que Blade Runner) su condición genérica, sino que más bien, sea contenido, conciso y poco retórico (excepto en la fotografía, aunque, sin duda, está al servicio del suspense).

2. Suspense = calidad/Acción = comercialidad

Y el que me diga que el subtítulo de este segundo capítulo es algo superado por el público es un ingenuo. Tampoco creo que el film de Scott pertenezca plenamente al subgénero del suspense, más bien al del horror bien hecho. Pero como Hitchcock sólo hay uno (o casi) y como el buen cine de horror es prácticamente inexistente, me parece normal la devoción de muchos (yo mismo) a un film que es cine puro, y me parece normal que se alaben sus secuencias de suspense. El Alien de Scott es una de esas raras obras maestras que de tanto en tanto aparecen, que aúnan exigencia formal y emoción desatada. Es imposible no sentir el corazón acelerarse en la secuencia de huida de la nave nodriza a la de salvamento. Esos 10 minutos, más o menos, que comprenden desde que Ripley se queda sola e inicia la cuenta atrás de la autodestrucción de la nave, hasta que ésta es destruida, constituyen lo mejor que ha filmado Scott en toda su vida, tanto de puesta en escena, dirección de actores, ritmo (¡brutal! ¡inolvidable!), fotografía (¡geniales las luces intermitentes! muy lejos de su retórica habitual en lo visual), el sonido (latidos, respiraciones, válvulas, pasos, música, un pentagrama casi infinito...), el horror, etc...

Sin embargo esos 10 minutos de locura y genialidad se convierten en casi 30 minutos de huida en la segunda parte. Y el corazón se acelera tanto o más. Lo que hay es lo que hay. Mañana más, que no me gustan los posts eternos.

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