A Tim Burton (se lee como suena, Burton) se le ve el plumero

Acabo de ver el tráiler de la nueva película de Burton, Sweeney Todd, que me confirma lo que vengo pensando hace un tiempo: que a Tim Burton le interesa más el dinero que la creación artística, y que, aunque me cae generalmente bien (esto quiere decir, que me parece un tipo con buenas intenciones) y creo que realmente es un director de talento, empiezo a pensar que tiene más talento para la creación de postales bonitas (un escenógrafo también lo tiene) que para contar una historia decente.

Su personaje más recordado, Eduardo Manostijeras, es uno de sus films más sentidos y personales, pero tampoco creo que sea la gran obra maestra que todos celebran. La gente se enamoró de ella, creo yo, porque es sincera y emotiva, y la historia era buena e inesperada. Pero su mejor película, fuera de toda duda (y aquí, lo siento, soy tajante), es la que menos se ha visto de las suyas en todo el mundo, la que menos ha costado y la que no tiene sus colorines habituales. Ed Wood sí que es una obra maestra, pero de verdad: filmada con un talento y una maestría que no he encontrado en ninguna película más de éste habilísimo director, la historia siniestra, grotesca, bufona, densa y sorprendente de uno de los directores malditos de la historia se erige como algo que Burton, me temo, nunca podrá igualar de nuevo, ni mucho menos superar.

Y me lo temo porque en los últimos tiempos, y salvando únicamente la gozada de The corpse bride, Burton es un contínuo Run For Cover (término acuñado por Hitchcock, que significa un regreso a un tipo de película o unos resortes narrativos ya conocidos), y sus películas suenan a algo ya visto, y al final el público va a pasar de él. Ésta sexta colaboración con Depp suena a una mezcla de Sleepy Hollow (¡qué buena era esa también, por cierto!), la citada Corpse bride y la locura surrealista de Beetlejuice. Y todo con los consabidos y ya un poco cansinos toques de efecto Burton, sus colores ocres, sus arquitecturas góticas y demás. Estará curiosa, no digo que no, pero me da mala espina. Me recuerda a lo que escribí sobre otro ilustre escenógrafo en una ocasión. Burton es uno de los directores más famosos del mundo, pero ese grado de celebridad no va exactamente unido a su coherencia como artista, más bien a su olfato para mover a las masas y ganar dinero a espuertas.

Nada que ver con Ed Wood y sus claroscuros grisáceos, o con la fuerza expresiva, sin explotar todavía (no sus fotocopias impresas por el propio Burton), como en estado de ebullición genial, de la sublime The nightmare's before Christmas, que él no dirigió, pero que sabe a película suya...o a una película sobre él y sus pasiones más verdaderas.