George Lucas cayó en el lado oscuro

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Al final, los grandes directores (por muy controvertidos que sean), es decir, los que marcan la verdadera historia del cine, acaban contando su propia historia, pues los artistas no poseen el secreto de un misterio mayor que ellos mismos.

George Lucas, miembro ilustre de los wonder boys (la mal llamada generación Neo-Hollywood), desde luego va a lo suyo. No es un hombre precisamente accesible, y ahora concluída la obra de su vida, el gran folletín de aventuras de la historia del cine, parece claro que, aunque será recordado muchas décadas, no todos serán halagos, pues su obra magna tiene muchas luces, pero también muchas sombras. Más que un director (un cineasta), es un creador total. Y aunque ahora parezca que su talla artística es cuestionable, es muy posible que tales prejuicios desaparezcan a medida que STAR WARS se aleje en el tiempo.

Anakin es el reflejo en el espejo

A pesar del escaso prestigio del que gozan las tres nuevas películas de STAR WARS, en favor del supuesto clasicismo de las tres primeras, es con las seis películas formando un ciclo cerrado, como su máximo responsable realmente deja testimonio de su personalidad y sus reflexiones sobre la redención personal y sobre la complejidad sociopolítica de un mundo globalizado, inasible en su vasta complejidad, y corrupto por necesidad.

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Pero, más aún, si su cercano amigo Francis Ford Coppola tiene en su Michael Corleone un verdadero alter-ego, con el que puede ejercer una abstracción de su propia vida como italo-americano y como hombre poderoso y de vida atormentada; George Lucas cuenta también su propia historia, como decíamos al comenzar, con la narración del trayecto, primero del ingenuo e idealista Luke Skywalker, luego de su padre, el no menos idealista pero carente de ingenuidad, que ve cómo sus peores pesadillas se hacen realidad cuanto más lucha por evitarlas.

Tal círculo vicioso puede desprenderse analizando la vida como artista de George Lucas. De ingenuo y talentoso outsider, dispuesto a comerse el mundo apadrinado por el más grande director vivo, capaz de crear su Lucasfilm, ltd. mucho antes de hacer realidad su deseo de crear una gran space opera , Lucas pasó a padrino a su vez, poseedor de varias de las infraestructuras y negocios más lucrativos del negocio del cine, creando su propio rancho (Skywalker), retirándose de la dirección y ejerciendo de alma máter de varios proyectos (el más importante, Indiana Jones), convencido de que el oficio de director no era para él.

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Abrazando el lado oscuro

El pequeño granjero de Modesto, California, es ahora todo un magnate y su deseo de concluir su obra con una nueva trilogía es aceptada con entusiasmo al principio y con desdén después. 22 años habían transcurrido desde la última vez que se sentó en la silla de director, y La amenaza fantasma recibía unas críticas demoledoras. Mejores, aunque tampoco espectaculares, fueron los recibimientos a las otras dos, pero en general se hacía sentir la necesidad de que otro director cogiera la silla y de que Lucas, tal como hiciera en la mejor de las antiguas, El imperio contraataca (dirigida por Irvin Kershner), se limitase a labores de escritura de la historia (no del guión), y a la de productor ejecutivo. Lo que mejor se le da es vender muñecos, ¿no?

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Pero sobre todo, lo que la mayoría de la gente en contra de las tres nuevas ha dicho, es que sólo le interesa sacar dinero y que carecen de la fuerza de las tres primeras. Para mi gusto, la peor de todas es El retorno del jedi, pero no tuvieron piedad con sus decisiones estéticas y con el casting de Hayden Christensen, un estimable actor al que él, que no sabe dirigir actores, le imprime su característico estilo blando y psicológicamente pueril. Sin embargo...así es realmente Lucas. De modo que así tenía que ser su Anakin. Nunca, ni en A new hope ni en American Graffiti, había filmado Lucas siendo tan él mismo como en Attack of the clones, en la que narra con una concisión, una grandeza y un sentido de la aventura infinitos, capaces de hacer olvidar sus errores de puesta en escena con Christensen. El actor mejora ligeramente en Revenge of the sith, pero ya Lucas no posee un guión tan intrincado como en la segunda, aunque continúa tan inspirado dirigiendo como en la segunda.

Se habrá convertido en un director cuestionado, pero ha contado la historia que necesitaba contar, la suya propia, la de una doble redención: personal con el mundo del cine y estética con la transformación moral de Anakin/Vader. No me sorprendería que en cuatro o cinco años recibiera un Oscar honorífico...aunque seguramente no por su extraordinario talento para la aventura, sino por su aportación económica y de márketing al tinglado de Hollywood.

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