James Cameron, vol. 3 – The Abyss

Amor al mar

Que James Cameron es un enamorado de los océanos y de lo que en ellos hay de maravilloso, es por todos conocido. No sólo ha filmado ésta y el melodrama ganador de 11 Oscar...También es un experto buceador, ha realizado un documental sobre el Bismarck e incluso en Piraña 2 rodó planos de pecios (restos de un naufragio) antes de ser despedido a las dos semanas.

atrapados

Convertido en director estrella tras dos éxitos fulminantes (a parte de dos obras maestras inconmensurables, por mucho que algunos en aquella época lo dudasen de pleno), Cameron se animó a dirigir su antiguo argumento adolescente, el cual sería una gran superproducción de alcance épico situado en las profundidades marinas. Un proyecto arriesgadísimo (con un rodaje que se alargó 8 meses) que era realmente único en la historia. Se construyó un contenedor de varios millones de litros de agua para filmar las impresionantes secuencias marinas y, a parte, el decorado de la estación de exploración submarina. Cameron se lo jugó el todo por el todo.

Demasiados elementos

Parece mentira que, a su tercera película y por primera vez, Cameron olvidase que no se puede meter todo lo que uno quiere en una película. No es que sea floja o endeble, sino que me parece un milagro (prueba, una vez más, del talento de su máximo responsable) que la película todavía se sostenga y hasta tenga partes buenas (realmente muy buenas).

el tentáculo de agua

Pero cuando uno se olvida del INCREIBLE diseño de sonido y de efectos visuales, de la atmósfera irrepetible del fondo del mar (nunca igualada, ni siquiera aproximada ni de lejos en ninguna otra película), resulta palpable y muy evidente la saturación de temas y de tonos, y es que la película no sabe qué clase de película es (sí, soy de esos que creen que las películas tienen personalidad propia...), y quizá por eso no sabe qué quiere contar: si una historia de marines locos bajo el agua (incluso uno de ellos es Michael Biehn, marine compasivo en Aliens, y héroe en Terminator) o una historia de extraterrestres bajo el agua, o una historia de supervivencia antes los elementos con historia de amor incluida...

Realmente estamos muy lejos de la perfección en el entramado de personajes de una película coral extraordinaria como Titanic, donde nunca se va el tono, y nunca se pierde el control y todo resulta creíble. Secuencias como la persecución marina y el viaje final al abismo son muy brillantes y emocionantes, pero la película es demasiado larga y el clímax es cursi e insatisfactorio...Casi parece un final abierto para una nueva secuela...

Fallida, sí

Como decía Truffaut, muchas películas fallidas de grandes directores resultan apasionantes, por un exceso de pasión, por demasiados elementos, no por falta de ideas...Éste es el caso de la cinta que nos ocupa. Ni existe la concisión narrativa de las dos películas precedentes de Cameron, ni la perfección estilística de dos de las posteriores. Pero sí hay dos actores superdotados que, quizá por la dureza del rodaje (Ed Harris no se habla con Cameron desde entonces, a saber cómo acabarían tras 14h de rodaje diarias...), dan lo mejor de sí mismos. A parte de Harris, Mary Elizabeth Mastrantonio demostró una vez más que, quizá su físico poco común, nos ha privado de una gran carrera, pues es una magnífica actriz.

No sé si es ciencia-ficción o fantasía. Y lo que hay de ciencia-ficción no sé si es científico...No soy un experto en centrales submarinas ¿Existe algo como lo que vemos en la película? No lo sé. En cualquier caso, de ser así, no resulta creíble. Y de no ser así, no resultan plausibles muchas cosas.

No puedo por menos de admirarme, a pesar de sus numerosos defectos, ante la destreza narrativa de Cameron. Momentos como la caída de la grúa hacia la estación...son impresionantes, inalcanzables para muchos directores que se creen buenos directores de acción (que aprendan los hermanos Scott y los hermanos Wachowski), pero realmente acaba siendo una película paradójica, irregular, cursi a veces, siniestra otras veces, veloz a menudo, lenta en ocasiones, con demasiadas cosas que suceden por azar...

Así debió verlo el público de 1989, que acudió a las salas pero no masivamente. El film cubrió gastos y poco más (lo que, pardiez, tampoco es moco de pavo), pero para un esperado Blockbuster veraniego supo a muy poco. La primera aventura como director estrella de nuestro director se saldaba con un descenso en sus acciones bastante significativo. Esto del cine es así: un año eres un genio, al siguiente eres sospechoso de ser un creído...

Por suerte (más o menos) para él, algo muy importante sucedería en Cannes pocos meses después. Acompañaría a Mario Kassar al festival y una gran sorpresa tendría lugar allí.

cartel