Al rico remake. Volvemos a Cristal Lake y a los sádicos asesinatos, vuelve Jason y su máscara de Hockey. La pregunta es ¿para qué?
Viernes 13 consiguió ser de las sagas más longevas del cine de terror a pesar de que sus valores cinematográficos eran nulos, una suerte de férrea estructura copiada hasta el infinito sin ningún talento, si al menos hubiera sido un invento original…
La película que inauguró la saga en 1980 bebía de tres fuentes principales y coetáneas a esa época: Continuar leyendo »

Marcus Nispel, quien como tantos otros, y no es un juicio de valor, pasó de dirigir videoclips a dirigir largometrajes, tiene en últimas fases de producción su remake del clásico de terror Viernes 13, consecuencia lógica de la ola de producciones de este tipo que vienen siendo habituales de un tiempo a esta parte. Ya las sufrieron Amityville, Leatherface, el autoestopista o Michael Myers, estando Los Pájaros y Pesadilla en Elm Street a punto de caramelo.
La primera cinta de Nispel, el remake de La matanza de Texas, resultó una cinta absolutamente intrascendente, que no aportaba nada real respecto a la original de Hooper, un auténtico catálogo de bestialidades, pero que sin embargo resultaba entretenida y de factura más que decente. Su segunda película, Pathfinder (fantástico premio honorífico Extracine al traductor chanante por su nombre castellano, El guía del desfiladero) resultaba algo más tramposa, por ser delicado, pero que tampoco prometía nada en especial: ¿querías Karl Urban musculado? Pues dos tazas sobre la mesa.
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