Johnny Greenwood’s ‘There will be blood’: comentario a una genial música de cine

No fueron pocas las injusticias cometidas en ésta edición de los cada vez más estrambóticos y desangelados premios Oscar. Por supuesto que la más sangrante fue la decisión de los académicos de considerar superior a la muy brillante, pero de una vacuidad y una impersonalidad muy molestas, No country for old men sobre la colosal y siniestra epopeya, de connotaciones mefistofélicas, There will be blood. Pero al menos la película, el director, el actor, el director de la cinematografía y otros grandes artistas de aquella obra maestra vieron como se les reconocía su labor con sendas nominaciones (dos de ellos incluso con premios, como sabemos). Ésto no ocurrió con el creador de la asombrosa música que otorga al filme de un aura muy especial, a pesar de que pocos días antes había recibido el premio a la Asombrosa Contribución Artística en el Festival Internacional de cine de Berlín, donde Anderson también ganó el premio a la mejor dirección. Para entendernos, se trata de una mención especial otorgada por el jurado, fuera del palmarés establecido.
La razón que arguyó la academia para no incluirla entre las cinco finalistas es de corte reglamentario, pues más del 50 % del score empleado es de otras fuentes, como piezas de Johannes Brahms o algunas piezas que parece que Greenwood empleó parcialmente para algún otro trabajo previo. Así silenciaron una de las creaciones melódicas más importantes de la década por la amplitud de su ambición y por su singularidad. Continuar leyendo »

