The last storm
| 3 de noviembre de 2009 a las 16:30 | 4 comentarios
Uwe Boll quiere ser un director digno, y lo mismo se presenta con su reinterpretación de Un día de furia a lo Gus Van Sant, que se cuelga la cámara al hombro y nos sorprende con su visión del genocidio en el continente africano. Lamentablemente, todo lo que hace sigue desprendiendo un tufillo a serie B sin encanto, a pesar de que haya sectores de la crítica deseando encumbrarle como un genio en un acto de transgresión que se ve a leguas. Pero ojo, no quiero...