‘Soy un cyborg’: sí a la locura
Se estrena en nuestro país la última odisea cinematográfica del iconoclasta director coreano Park Chan-Wook tras su aclamada trilogía de la venganza: Sympathy for Mr. Vengeance, Old Boy y Sympathy for Lady Vengeance.
Precedida por menciones y premios en un rosario de festivales, entre los que podemos destacar el de mejor guión en Sitges’07 o un premio especial en Berlin’07, “Soy un cyborg”, cuyo título original no está mal traducido pero sí incompleto (“I’m a Cyborg but that’s Ok”, es decir, un mucho más simpático “soy un cyborg pero no pasa nada”), es una película loca que versa sobre la locura.
Young-goon cree firmemente que ella es un robot. Es por ello que se alimenta chupando pilas y baterías, negándose a ingerir comida por miedo a estropear su mecanismo interno, el cual debe estar en perfecto estado para destruir a la humanidad. Obviamente, es recluída en un manicomio, donde, rodeada de gente que tiene dañado su contacto con la realidad igual o más que ella, entabla una curiosa relación con un interno que tapa su cara y tiene el poder de absorber las locuras de los demás.

