Todos los años hay grandes olvidos en la entrega de los Oscars. Un actor que no ve reconocida su gran interpretación, un director innovador al que no nominan, o una película que gusta a todo el mundo menos a los académicos. Ya estamos acostumbrados a ese tipo de olvidos. Lo que es menos común es un olvido en los obituarios.
Como sabéis, uno de los momentos más emotivos de todos los años es aquel en el que la Academia recuerda a las estrellas y profesionales desaparecidos...
Ryan Oneill





