‘Bitter Moon’ - La sensualidad del dolor

En 1992 iniciaba Polanski la década con su nueva película, que sería masacrada en Europa y en Estados Unidos por grandes sectores de la crítica, que sencillamente no supieron qué hacer con ella. Al parecer, Bitter Moon era un despropósito desagradable, que jugaba al morbo por el morbo y que certificaba la defunción total como artista del otrora famoso y adulado gran director polaco. Cuatro años antes, con Frenético, se había recuperado comercialmente con rapidez del fiasco tremendo de Piratas. Ahora lo más importante es que su prestigio, según muchos, había caído por lo suelos.
Pocos quisieron, o supieron, apreciar a esta película como uno de los más fieros y certeros retratos sobre la pasión efímera de una relación, y sobre el descenso a los infiernos del placer para mantener viva una llama que ya no saben si es de odio, dolor o amor. Este viaje pleno de sensualidad y barroco de una puesta en escena que embriaga al espectador de emociones perturbadoras pero fascinantes, merece una revisión crítica en toda regla. Continuar leyendo »


