Joel Schumacher es uno de esos directores mercenarios que trabajan por dinero en lo que se les ponga por delante. Un artesano más que un artista. Esto es una opinión personal, evidentemente. Pero es la que me transmite la carrera tan desigual de un cineasta que es capaz de dar a luz obras más o menos interesantes como “St. Elmo’s Fire”, “The Lost Boys” o “8MM”, y bodrios insufribles como “Flatliners”, “Batman & Robin” o “Twelve”. No teniendo ningún escrúpulo para abordar títulos vinculados con...
Rachel Ticotin






