Rachel Bilson
| 5 de octubre de 2009 a las 15:00 | Un comentario
Hay días en la vida de todo cinéfilo en los que apetece ver una de esas películas que hace ya tiempo hemos dado en denominar “para pasar el rato”. Son aquellas que no requieren un esfuerzo mental demasiado pronunciado, cuya trama es más bien previsible y en la que la acción se deja llevar sin más. Son aquellas películas que no cambiarán el mundo ni dejarán huella en nosotros, ni para bien, ni para mal. Y entre las muchas historias que se agrupan en esta...