Persiguiendo a Amy
| 6 de junio de 2008 a las 22:18 | Un comentario
En el penúltimo post de nuestro particular recorrido por las obsesiones de Kevin Smith vamos a prestar atención a los homenajes. El problema de estos es que funcionan totalmente sólo si conectan con la cultura del espectador. Pongamos un ejemplo: si vemos la escena de Persiguiendo a Amy donde dos personajes compiten por ver quién guarda más secuelas físicas causadas por una accidentada vida sexual, nos reímos. Si además, conocemos de antemano la escena de Tiburón en la que sus protagonistas compiten por la cicatriz...