El cine francés de tendencia comercial suele ser, por ahorrarme el eufemismo, bastante malo. Sin embargo, existen varias corrientes marginales que han dejado en los últimos años las mejores piezas de su género. Estoy pensando en esa generación de nuevos directores que han revolucionado el terror, con películas como Alta Tensión o Martyrs, en la impactante, pero cuestionable, Irreversible, o en esa facilidad para el drama menos manido que demuestra De latir mi corazón se ha parado. Todas profundamente estéticas, provocadoras, incómodas, pero siempre absorbentes.
Mensch,...
Pascual Laugier





