Jesse Eisenberg sabe manejar el tono de comedia desde el particular lado del ascetismo gestual, si se quiere: en su cara no se notan tremendas variaciones, pese a que se encuentre en situaciones de riesgo o cosas por el estilo, no para nada. Lo que tenemos siempre es la misma cara que quiere colocarnos en la incómoda posición de no saber muy bien qué es lo que le pasa por la cabeza, pero aún así logramos conectarnos con el personaje y generar toda esa serie...
Michael Peña





