La mayoría de las veces, si no tienes nada nuevo que aportar lo mejor es no decir nada. Pero está visto que Baz Luhrmann no puede tener la boca cerrada. Primero nos torturó con William Shakespeare, "renovando" Romeo y Julieta, después se empeñó destrozar una obra de Alejandro Dumas, La dama de las camelias, y tras una insípida (y siempre excesiva) reivindicación de su patria con Australia, decide maltratar otro clásico de la literatura, como The Great Gatsby. Y no es que a un servidor...
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