
Planteada mi lista de las mejores europeas de los 90, justo es dejar también mis diez norteamericanas de esa década. Han resultado ambas igual de difíciles de confeccionar, mucho menos de lo que me va a resultar para esta presente década, en la que tengo ya mi lista hecha y me parece difícil que alguna sorpresa me la trastoque.
Como soy optimista, aunque muchos piensen lo contrario, quiero creer que las pocas respuestas a la anterior lista eran porque mucha gente estaba de acuerdo conmigo (…), y no porque no tuvieran ni idea de qué películas hablaba, o porque no les interesara el cine europeo. Nuevamente, esto es personal e intransferible, y son bienvenidas las quejas (razonables) y las listas ajenas. Si no llega ni lo uno ni lo otro, yo me sigo divirtiendo haciendo encaje de bolillos con algunas de las películas de mi vida.
Las 10 norteamericanas de los noventa Continuar leyendo »

Para la directora norteamericana Kathryn Bigelow, que el 27 de noviembre cumplirá 57 años, parece no pasar el tiempo. Sigue tan elegante y guapa como siempre. Hoy ha presentado su nueva película en la sección oficial y no ha defraudado en su despliegue de tensión y adrenalina. The Hurt Locker gira alrededor de la experiencia límite de una brigada estadounidense encargada de desactivar explosivos en la guerra de Irak.
Para algunos, el film, aunque con una factura excelente, es demasiado neutro acerca de la guerra de Irak (como si las películas fueran panfletos políticos…), y trata a los soldados americanos con excesiva vehemencia. Para otros, es un ejemplo del conocimiento de los resortes del suspense y la tensión con los que Bigelow ya perfiló algunas de sus obras mayores.
Pero, desgraciadamente para ella, ha sido el día del francoargelino Tariq Teguia, que con su Gabbla es desde ya mismo un firme candidato al León de Oro. Su melodrama retrata con gran exactitud para los críticos la situación de Argel como país de inmigrantes forzosos. Una cinta más en la que el tono documental es casi preponderante, y en la que, como en el caso de Teza, de Haile Gerima, que cuenta la historia de Etiopía, la razón de ser es el retrato de los problemas de un país.
Si no hay nada raro, ambos realizadores verán recompensados sus esfuerzos este domingo cuando se anuncien los premios.
Festival de Venecia

Un “point break” es un rompiente especialmente codiciado por los surfistas, como un santuario, su hogar. En la cerrada subcultura de estos cabalgadores, los rompientes pertenecen a menudo a clanes, a grupos casi ancestrales, y para poder acceder a uno de ellos y surfear en sus anheladas olas, a menudo es imprescindible pertenecer al grupo. Como título para una película está mucho mejor que el español ‘Le llaman Bodhi’, que es todo lo que se les ocurrió para cambiar esta expresión surfista.
No sólo es interesante por eso. Con las múltiples interpretaciones que a menudo se les pueden atribuir a las expresiones inglesas, point break es un término que se adapta como un guante a la historia de esta película, que es sonoro y ambiguo. Porque Point Break, dentro de su comercialidad, de su obviedad, es un relato casi abstracto, de profunda espiritualidad dentro de su externa y contundente fisicidad. Casi un viaje de iluminación, de descubrimiento no ya de los propios límites, sino de que estos no existen. Continuar leyendo »