happy-go-lucky
| 15 de octubre de 2008 a las 16:17 | 2 comentarios
Si los franceses tuvieron a Amélie, los británicos, no menos que nadie, debían tener tarde o temprano su contrapartida patria. Pero si los gabachos, discúlpenme el coloquialismo, vieron la vida a través del enrevesado formal de la óptica de Jeunet, culmen de la tradición de búsqueda constante de nuevas vías narrativas en su filmografía patria, los ingleses se rinden a su visión más mundana y aséptica, práctica y desmitificadora de las cosas. Poppy es una profesora de primaria del norte de Londres, que vive con su...