‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’

La película española de los 90
Quizá los logros, los triunfos de la imaginación brillen más en un océano gris o directamente negro como boca de lobo. Tal era la situación en los años 90 en España cuando se estrenaron dos películas: la maravillosa El día de la bestia y la inolvidable Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. Feliz conjunción de dos títulos memorables que contradecían con su sola presencia la anodina condición perpetua del cine español, con un cine de género barroco y desacomplejado en el primer caso, y con un melodrama sórdido y de gran nobleza en el segundo.
Pero quizá los logros brillen más cuando tienen competencia, y es que tiene mucho mérito eclipsar en fuerza expresiva a la audacia visual del mejor de la Iglesia que en el mundo ha habido. Nadie hablará… consigue eso y mucho más: mezclar Scorsese, con Peckimpah, con Coppola y con Dreyer. Ahí queda eso. Y lo hace fácil, sin el menor énfasis, con una gran humildad tras la cámara, sin marcar las cartas y con una convicción asombrosa. Díaz-Yanes (antes del desastre de Alatriste) pasa de guionista a director y más que sólido, se mostró procaz maestro del oficio de narrar en imágenes. Continuar leyendo »

