Billy Wilder
| 29 de abril de 2008 a las 22:43 | Comentarios
Esto no es una película, esto es un puñetazo en la cara, un escupitajo en la supuesta bondad del hombre. Cuando Wilder apuntaba con fiereza, nadie podía superarle, y aunque un año antes parecía que con Sunset Blvd. había tocado el techo del cinismo y la negrura moral, con Ace in the hole demostró que su mala uva era ilimitada. Puede que tuviera que ver su conocimiento sobre el oficio tan denostado del periodismo, o puede que fuera, simplemente, su conocimiento sobre la verdadera naturaleza del...
| 28 de abril de 2008 a las 21:28 | Comentarios
Cuentan que, hace miles de años, el valle donde ahora se sitúa Hollywood, lo que algunos ignorantes llaman ‘la meca del cine’ (que ya casi suena tan manido y gastado como esa bobada de ‘el séptimo arte’ para referirse al cine), cuentan, digo, que me voy por las ramas, que el valle era una ciénaga inmensa, anexa al mar, a donde llegaban centenares de animales (de hecho, hay pruebas fósiles que lo demuestran), buscando un oasis para quedarse atrapados y morir en el fango. Algo...
| 25 de abril de 2008 a las 17:45 | 28 comentarios
¿Estaba Wilder enamorado de Dietrich? Seamos malos…digamos que sí. Al menos de sus dotes como actriz. Bajo mi punto de vista, sus caracterizaciones eran casi siempre teatrales, pero su presencia tenía muchísima fuerza, mucha potencia. Es como una especie de Bogart, pero en mujer y rubia platino. Esto es: un talento sobre todo por ser ella misma. Su colaboración en una de las películas menos conocidas de Wilder, la estupenda A foreign affair, es crucial, haciendo desaparecer a una actriz que en 1948 ya sonaba a...
| 24 de abril de 2008 a las 21:32 | Un comentario
En el primer parón importante de su carrera (1945-48), tras haber ganado un Oscar al mejor director por The lost weekend, Billy Wilder regresó con dos películas que ciertamente no son ni de lo mejor de su filmografía ni de lo más conocido. Una de ellas es, además, su primera película en color (technicolor). La otra es su primer regreso a Alemania, a Berlín, tres años después del cese de la Segunda Guerra Mundial. De la segunda hablaremos mañana. Ahora podemos decir que The Emperor Waltz,...
| 23 de abril de 2008 a las 20:13 | Comentarios
Qué duda cabe que a medida que iba cumpliendo años y películas, y al mismo tiempo que iba fraguando un estilo personalísimo, transgresor, feroz, misántropo y melancólico, Billy Wilder fue ganándose, a pulso dirían muchos, fama de cínico, de frívolo. La crítica de su país, como la crítica de la mayoría de los países en la mayoría de ocasiones, no le perdonaba su éxito y su amoralidad, dando muestra de la clásica miopía de la crítica de Estados Unidos respecto a algunos grandes directores. Ni siquiera...
| 22 de abril de 2008 a las 22:16 | Comentarios
El año en que el ejército norteamericano (junto con divisiones británicas y canadienses, que nadie se acuerda nunca de ellas…) tomaba las playas de Normandía, Billy Wilder por fin dirigía una película casi perfecta, y que sería recordada, décadas más tarde, como un clásico irrepetible del cine negro, icono del mismo. Un filme que muchos realizadores sueñan con lograr en la plenitud de su carrera. Wilder lo logró a los 38 años. Hablamos, por supuesto, de Double Indemnity. Detalles como la tobillera de Barbara Stanwyck, que...
| 21 de abril de 2008 a las 20:34 | Comentarios
Con su nada desdeñable bautismo de fuego, la estupenda y poco conocida ‘comedia loca’ (screwball comedy suena mucho mejor), Wilder era ya no sólo un gran guionista, sino un prometedor director de cine. Tiene 37 años y la 2ª Guerra Mundial está en todo su apogeo, dejando Europa en ruinas. Sorprende que, mientras su maestro Lubitsch hace la inolvidable To be or not to be, una de las obras maestras de la comedia, él se olvide de ese género para el que tantas dotes parece...
| 18 de abril de 2008 a las 20:02 | Comentarios
De auténtico ‘espalda mojada’, Billy pasó a gigoló (él sólo llegó a admitir haber bailado con mujeres mayores que le pagaban por cada clase…), y de ahí a cronista de poca monta. Pero sería fácil para un hombre tan espabilado abrirse paso en el emergente Hollywood de los años 30, que tuvo que ser un verdadero hervidero de talentos venidos de Europa por la eclosión nazi. Tenía la experiencia de haber trabajado para la UFA, pero para él tuvo que ser todo un descubrimiento el sistema...
| 17 de abril de 2008 a las 22:13 | 5 comentarios
A Samuel Wilder lo que le gustaba era la verdad. Desde que era un crío. Su curiosidad y su inteligencia eran inagotables. Terminó haciéndose periodista mal pagado en Austria y luego en Berlín, donde aprendió a bailar maravillosamente bien. De personalidad arrolladora y profundamente independiente y libre, Wilder se vio forzado a abandonar una ciudad que amaba, la capital alemana, cuando Hitler subió al poder, a causa de su ascendencia judía. A finales de los años 30, cuando su carrera empezaba a encaminarse hacia el puesto...