Cuando en 2006 Bigas Luna, uno de los directores más interesantes del panorama actual español (capaz de lo mejor y de lo peor), presentó a sus 60 años Yo soy la Juani, muchos pensamos que ya era hora de que alguien hablase sobre el ‘estilo de la periferia’ o ‘del extrarradio’. Y lo hizo con coherencia y valentía, sin medias tintas, sin engañar a nadie (aunque como siempre, hubo quienes se sintieron engañados o despreciados como espectadores).

Y, si bien el resultado final no fue de lo mejor, tampoco fue de lo peor. El retrato de Luna sobre un estilo de vida, o una juventud, flipada con el ‘tunning’, la música makinera, los videojuegos suena a verdad, a algo cierto y no fingido. Obtuvo menos impacto del esperado, pero ahí queda el descubrimiento de Verónica Echegui (una casi debutante), atractiva y fotogénica muchacha, ídolo de muchos, que se deja literalmente la piel.

Está por ver si esta promesa acaba resultando una actriz interesante. Aquí es la protagonista absoluta, y no parece sufrir mucho soportando todo el peso de la película. Lástima que no todo esté a la misma altura o esté así de cuidado Continuar leyendo »