Ayer el protagonista en la Croisette no fue el cine, sino el diluvio universal, que colmó durante casi 24 horas las calles de Cannes. Todos los trajes de etiqueta pasados por agua, vendedores ambulantes de paraguas colapsando las calles y yo en un principio con una bolsa de plástico como único refugio de la lluvia, contrastando con los vestidos de gala de los invitados a los preestrenos. Pero, ya centrándonos en el cine, han sido las secciones paralelas las que han captado la atención, como...
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