United Artist: ‘Cuando los locos se hacen los dueños del manicomio’.

En 1919, con un Hollywood a pleno rendimiento, cuatro de sus más importantes figuras fundaron un estudio de cine para asegurar su independencia creativa (y sus ingresos). D.W. Griffith, el director que alumbró los estándares del lenguaje cinematográfico (aunque eso sería una discusión que daría para otro post); Douglas Fairbanks y Mary Pickford, la pareja de actores (también pareja en la vida real) más cotizada en la industria y más querida por el público y Charles Chaplin, uno de los más grandes genios que ha dado el cine en su historia, se reunían para crear Artistas Unidos. La prensa no tardó en dar a luz la famosa frase que titula el post: Cuando los locos se hacen los dueños del manicomio.

Tras décadas de éxitos (The General, Modern Times, Duel in the sun, la saga James Bond, Hello, Dolly!, Rocky o The Deep Hunter son algunos pocos ejemplos) el estudio sobrevivió a sus fundadores, hasta 1980, cuando una sola película llevó al estudio al borde de la quiebra. Continuar leyendo »

29 de Septiembre de 2008 @ 22:26
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Hoollywood sufre de ‘secuelitis’ aguda

En Hollywood siempre han existido las secuelas. Desde los seriales de Flash Gordon y Buck Rogers a las diversas encarnaciones de los monstruos de la Universal pasando por personajes míticos como Simbad. Es sin embargo en los 80 cuando algo que se encontraba dentro de la normalidad se disparó hasta cotas narcotizantes.

Cuando Lucas y Spielberg se dedicaron a serializar con un éxito desmesurado creaciones como Star Wars e Indiana Jones la escasez de ideas dentro de la industria americana encontró una válvula de escape en las sagas interminables. Sin el menor esfuerzo creativo toda película que suponía un éxito de taquilla era susceptible de tener una secuela. Locas academias de policía, asesinos con máscara, Rockys y Rambos superaron con creces los límites de la cordura con cuatro, cinco, seis o hasta diez películas. Con el tiempo la fiebre remitió conforme el público se hartó y fue dejando vacías las salas. Tras varios años de saturación las aguas volvieron a su cauce… hasta ahora.

Los éxitos superheroicos de Spiderman, Xmen y compañía han vuelto a disparar las alarmas. Y lo malo es que el nuevo público, inocente, joven y sin memoria histórica, se encuentra preparado para unos cuantos años de secuelitis aguda. Miren sino tras el salto una lista de las películas más esperadas que me he encontrado en una importante página de Internet y cuenten cuántos son títulos originales. Continuar leyendo »

23 de Septiembre de 2008 @ 20:56
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El resurgimiento de Hoollywood en los años 70

En la década de los 60 la industria de Hollywood toca fondo. El divorcio entre el público y la supuesta fábrica de sueños es total. Mientras las calles arden al grito de la contracultura (lucha anti segregacionista, manifestaciones contra la guerra de Vietnam, reivindicación de los derechos de gays y lesbianas,…) Hoollywood estrena superproducciones como Cleopatra. Atrás queda la época dorada y nada vaticina un cambio a corto plazo. Pero ocurre el milagro.

Bonnie and Clyde se estrena en 1967 de forma ruidosa e irreverente. Es una película violenta y joven que refleja la rebeldía presente. Hoollywood arquea escéptico una ceja desde su mohoso y envejecido trono. Un par de años después aparece como un terremoto salido de no se sabe donde Easy Rider, rodada sin guión por una pandilla de hippies con apenas un puñado de dolares en el bolsillo. Denis Hopper y Peter Fonda conectan de lleno con los jóvenes, que vuelven en tropel al cine. Hoollywood casi se cae de espaldas porque no entiende que narices está pasando. Tal vez sea el momento de mover ficha.

Paramount cambia la estrategia dominante en los estudios y centra sus esfuerzos en menos títulos al año pero de más calidad y ofrece la dirección del Padrino, su buque insignia a principios de los 70, a un joven director, Francis Fod Coppola. El éxito de crítica y público respaldan la apuesta. Ese es el camino a seguir se dice Hoollywood.

En un arriesgado movimiento la industria abre sus puertas para que entren en tropel los amiguetes de Coppola, una pandilla de jóvenes directores, muchos de ellos amamantados en la escuela de la vida que es rodar con Roger Corman (producciones de películas de serie B, cine de género, rodajes rápidos, bajo presupuesto, frescura, ritmo, ¡un, dos, tres acción!), que ponen patas arriba los antiguos conceptos. Los nombres: Lucas, Spielberg, Scorsese, Bogdanovich, De Palma… Hollywood sonríe mientras renueva tranquilo la tapicería de su trono. Vuelven los años de bonanza.

02 de Septiembre de 2008 @ 19:23
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Crónicas Babilónicas: Hollywoodland

En la primera década del siglo XX Edison, el famoso inventor norteamericano, es un poderoso empresario con sus ojos puestos en el naciente cine. Se ha hecho con numerosas patentes que tienen asfixiadas a las pequeñas compañías y distribuidoras cinematográficas. El apoyo del gobierno y del fabricante de celuloide George Eastman así como como la obligación de los pagos por la utilización de dichas patentes, que muchas veces se realizan literalmente a punta de pistola, hacen que comience una migración desde la capital del cine que es Nueva York a la costa oeste americana.

Así, pequeños estudios como Universal empiezan a asentarse en California. Se sienten seguros al estar cerca de la frontera de México porque es fácil escapar si aparecen los pistoleros de Edison, además el celuloide de la época necesita de mucha luz para impresionarse y el clima del lugar permite rodar durante más horas al día y durante más días al año. De esta manera y bajo un cartel publicitario que hay en la zona que reza HOLLYWOODLAND comienza a gestarse la que será conocida como la meca del cine.

Entre los estrenos de los últimos años hemos podido ver Hollywoodland, que relata un negro episodio ocurrido a finales de los 50, la muerte en extrañas circunstancias de George Reeves, popular por su interpretación serializada de las aventuras de Superman. Pero si hay una película que refleja la época que hemos retratado y el atosigamiento que ejercía Edison esa es The Prestige (El truco final en España), de nuestro admirado caballero oscuro Christopher Nolan y que además oculta bajo su contexto histórico una curiosa historia que revela el nacimiento de la silla eléctrica, pero ya hablaremos de ello en otra de las crónicas de Babilonia.

01 de Septiembre de 2008 @ 20:44
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