
El actor de cine es un bicho raro. Un ser único en su especie. Es el artista de la expresión física, lo que supone una variedad de tipologías altísima. En su mente todo debe ser posible.
Después de 113 años de cine, la vida del actor de cine en el mundo está más distorsionada que nunca. Para el 90% de la gente el actor es una persona que vive en Disneylandia, con una vida acomodada, rodeado de bellezas, y ganando grandes sumas de dinero. Y de todos los oficios cinematográficos, es el más conocido, y en el que el aficionado medio puede dar más ejemplos de profesionales. Muchos intentan ser actores de cine y muy pocos lo consiguen. Y de estos muy pocos logran ser auténticos grandes actores. ¿Qué será necesario poseer para ser buen actor de cine? Seguro que cada uno podemos dar nuestro punto de vista al respecto.
Existe una diversidad de escuelas o corrientes teóricas en torno a la interpretación de cine (o televisión) y teatro. Muy pocas de ellas se aplican solamente al audiovisual. Y este es un punto trascendental, pues no creo que un actor de teatro pueda transformarse en actor de cine sin sufrir una severa distorsión en sus disciplinas emocionales y en sus herramientas profesionales. Continuar leyendo »

Planteada mi lista de las mejores europeas de los 90, justo es dejar también mis diez norteamericanas de esa década. Han resultado ambas igual de difíciles de confeccionar, mucho menos de lo que me va a resultar para esta presente década, en la que tengo ya mi lista hecha y me parece difícil que alguna sorpresa me la trastoque.
Como soy optimista, aunque muchos piensen lo contrario, quiero creer que las pocas respuestas a la anterior lista eran porque mucha gente estaba de acuerdo conmigo (…), y no porque no tuvieran ni idea de qué películas hablaba, o porque no les interesara el cine europeo. Nuevamente, esto es personal e intransferible, y son bienvenidas las quejas (razonables) y las listas ajenas. Si no llega ni lo uno ni lo otro, yo me sigo divirtiendo haciendo encaje de bolillos con algunas de las películas de mi vida.
Las 10 norteamericanas de los noventa Continuar leyendo »

No es esta una lista que inicie una serie de posts sobre las 10 mejores películas europeas de cada década. Me explico.
Si yo escribiera diez u once entradas sobre las 10 mejores películas europeas de cada década el lector tendría toda la razón en hacer una de las siguientes dos cosas, o ambas: lo primero tacharme de petulante y pretencioso, precisamente por pretender haber visto todo (o lo más representativo) de cada década, cuando no es cierto; y lo segundo acusarme de provocarle el aburrimiento haciéndome el interesante.
Yo no he visto todas las películas de la historia del cine (ni creo necesitarlo). Mi cinefilia extrema digamos que nació en los años 90, que fue además la década en la que yo fui adolescente y pasé a la mayoría de edad. En esa década vi cientos de películas europeas de muchas décadas, y la mayoría de los estrenos imprescindibles del cine de este continente. Por eso creo que puedo proponer una lista (a la espera de que cada cual proponga la suya propia, si quiere o puede) sobre las diez mejores de esa década. En pocos días propondré también las 10 mejores norteamericanas de los 90. Y si no hago las 10 mejores asiáticas o sudamericanas, por ejemplo, es porque no vi lo suficiente, ni entonces ni ahora. Continuar leyendo »

En el complejo panorama del cine español, esa identidad artística tan dubitativa como incoherente y cainita, se podrían establecer muchas jerarquías entre los directores. Los hay humildes y trabajadores, aunque impersonales (Miguel Albaladejo, p.e.), los hay de fuste y de géneros, aunque pocos (Enrique Urbizu, p.e.), también falsos artistillas progres (Julio Medem), consagrados a su bola (Pedro Almodóvar), ambiciosos astutos (Amenábar), y todo un rosario de personalidades y ópticas cinematográficas que conforman este amorfo mundo que es el cine español.
Pero hay un nombre que está al margen de todos ellos, y que aún así es tan famoso como el más popular de los jóvenes y tan independiente como los más meritorios consagrados: Jose Luis Garci. Un verdadero rara avis. Un director que hace más de dos décadas que no tiene un verdadero éxito, al que sólo pequeños sectores de la crítica y el público le interesan, con un grupo de actores habitual cuya popularidad es menos que cero en el cine nacional e internacional de hoy mismo, y cuyos temas obsesivos nunca han estado en vigencia, por mucho que él crea que sí. Y es que Garci lleva mucho tiempo viviendo en su realidad alternativa. Continuar leyendo »
Otros fallos memorables ‘estarwarsianos’ no convencieron a los fanáticos (algunos, incluso, se sintieron ofendidos) o bien no generaron consenso. Pero este fallo que vamos a comentar hoy es impepinable, aunque estoy ansioso por si algún obsesionado con la saga de los Skywalker es capaz de encontrarle una explicación, algo que no parece imposible.
Todos recuerdan, seguro que no hace falta poner el vídeo (aún así, lo ponemos, majos que somos) el famoso primer combate con un sable de luz en toda la historia del cine. Lo protagoniza Obi-Wan, que ha de socorrer a un imberbe y melifluo Luke cuando dos criminales interestelares se ponen burros con él. Kenobi le echa un cable en plan primo de Zumosol con un fugaz movimiento de su sable de luz, que cercena sin esfuerzo el brazo de uno de los malotes.
El problema es que los sables de luz, al estar conformados por un haz de energía láser, deben cauterizar automáticamente la herida provocada, como bien hemos visto a lo largo de la saga. Lo que pasa que Lucas, por mucho que diga, no lo parecía tener todo claro desde un principio, y observamos el miembro cortado en un charco de sangre. Seguro que alguna explicación me da algún lector. Y estoy ansioso por oírla.

Porque el Oscar a mejor película extranjera es un premio absurdo (que luego otros, como los españoles, hemos copiado, describiendo nuestra estupidez) con el que los de la academia de Hollywood distinguen entre Sus Películas y las películas de los demás. Otros no lo verán de la misma manera que yo, pero a mí me parece que es un Oscar pequeñito con el que nos toman el pelo.
Pero algunos se contentan conque les den las sobras, o con hacerse la foto. Por mí vale. Lo que no pienso hacer es dejar de decir lo que pienso: si cada año los Oscar le importan menos a la cinefilia mundial, qué vamos a decir de las preseleccionadas españolas para mandar a que los que llevan el tinglado de los Oscar puedan elaborar su lista de cinco finalistas. Ahora bien, esto nos sirve para observar qué mandamos y sobre todo por qué mandamos a los Oscar lo que mandamos. Las ‘pre’ nominadas a la ‘pre’ nominación han sido Sangre de mayo, de Jose Luis Garci, Siete mesas de billar francés, de Gracia Querejeta, y Los girasoles ciegos, de Jose Luis Cuerda. Más o menos lo esperado. Continuar leyendo »

Si todos los niños bonitos que trabajaron y fueron mimados por la tele norteamericana se dedicaran a dirigir películas de grandes presupuestos en Hollywood, probablemente la industria del cine más poderosa del mundo sería ahora incluso peor de lo que es, por difícil que parezca. No se sabe quién convenció a Ron Howard para ser director, o por qué se autoconvenció él mismo, pero su carrera demuestra hasta qué punto un director mediocre puede encumbrarse con sub-productos estéticos disfrazados de recias películas de género.
Rostro emblemático de película emblemática, American Graffiti, realmente este hombre ha tenido la suerte de tener unos padrinos que han impulsado una carrera de cerca de veinte largometrajes, de los que sólo un par (Backdraft y Cinderella Man), son interesantes y con momentos inspirados. Todo lo demás, observándolo con ojo medianamente incisivo, es una búsqueda de prestigio basada en operar a la sombra de grandes nombres, a menudo con grandes actores, guiones facilones, uso indiscriminado de fórmulas spielbergianas o lucasinas batacazos nunca asumidos de taquilla, riesgo estético desaparecido, comercialidad extrema disimulada con una puesta en escena rimbombante y sin la menor energía, y personalidad cero. Su gran mérito es que siendo como es, un director con horchata en las venas, todavía haya gente que vaya a ver sus películas. Algunos tienen el cine que se merecen Continuar leyendo »

Lo que son las cosas del cine, si hace dos años este hombre era masacrado cosechando la mayor cantidad de abucheos imaginables por The Fountain (muy justamente, a mi juicio), esta edición se ha alzado con uno de los premios cinematográficos más codiciados que existen, el máximo galardón de la Mostra de Arte Cinematográfico de Venecia, con su drama The Wrestler.
Cuando hace no muchas horas presentaba en el Lido su película, no éramos pocos los escépticos. Pero después de su pase de prensa, era de los máximos favoritos. Parece que el muchacho se ha hecho director. Sin embargo entraba en todas las quinielas Mickey Rourke para ganar la copa Volpi, y no se ha hecho realidad.
Las copas Volpi a los mejores actores han sido respectivamente para Silvio Orlando por Il Papà di Giovanna, y para Dominique Blanc por L’Autre. El León de Oro al mejor director para Aleksei German Jr. por Paper Soldier, y el segundo premio en importancia, el Gran premio del jurado, para Teza de Haile Gerima.
Termina así una de las ediciones más insustanciales de los últimos años. El palmarés ha recogido algo de lo mejor de la selección, si bien no todo a juicio de los críticos, premiando trabajos poco importantes.
Enlace: Festival de Venecia
I have seen another world. Sometimes I think it was just my imagination (Yo he visto otro mundo. A veces creo que fue sólo mi imaginación) - Soldado Witt.

Mientras escribo estas líneas, tengo la televisión encendida. En ella puedo ver, gracias a la televisión digital, las últimas secuencias de la estupenda Flags of our Fathers, del maestro de directores Clint Eastwood. Es un filme noble y sobrio, filmado de forma majestuosa por uno de los verdaderamente grandes de ahora mismo. Aún me gusta más Letters from Iwo-Jima, en la que Eastwood hace una maravilla trágica.
Pero algo falta en este excelente díptico. O quizá nada falte. Pero buenas películas como estas, en ocasiones, ayudan a comprender mejor lo excepcional de obras de arte como La delgada línea roja, filme con el que Terrence Malick regresó tras 20 años sin tocar una cámara. Flags of our Fathers, con sus arritmias y sus virtudes, quiere abarcar demasiado a la hora de contar la batalla de Iwo-Jima desde el punto de vista yanqui: demasiados tonos, demasiadas miradas, demasiados estilos, demasiadas ideas y puntos de vista. Y además lo hace desde un tono marcadamente poético. Eastwood es poeta cuando no pretende serlo, cuando sencillamente nos cuenta cosas que conoce de primera mano.
Pero Malick, contándonos la batalla de Guadalcanal, es otra clase de poeta: con un fugaz intercambio de planos conjura tal tensión psíquica en el testigo de sus imágenes, que de pronto uno tiene la sensación de que se le va a explicar lo inexplicable. Las imágenes de The Thin Red Line entusiasman por su turbadora belleza y profundidad, pero hay más detrás: un relato destinado a llevar esperanza y fé al corazón del hombre. Continuar leyendo »

De las tres películas a concurso presentadas hoy en en Lido, la única que ha despertado la unanimidad de la crítica ha sido Birdwatchers, una emocionante cinta sobre la extinción de los indígenas que viven en las cuencas del Amazonas, sobre todo en Brasil. Su director, Marco Bechis, se quedó fascinado por su historia sin esperanza, y decidió volcarse en un proyecto que los críticos ya han situado en lo más alto de las notas de esta mediocre Mostra.
Las otras dos películas a concurse comparten con ella un carácter abiertamente documental (para el que suscribe, el género más cinematográfico que existe, en otras palabras, el verdadero cine). Son Süt (Milk) y Vegas: Based on a True Story, de Semih Kaplanoglu y Amir Naderi respectivamente, que han dejado fríos a los asistentes al festival. De modo que no podemos hablar de más filmes redondos presentados allí.
Mucha más expectación, sin embargo, ha provocado el debut en la dirección de Natalie Portman, que con su su cortometraje Eve, nada menos que con Lauren Bacall, Ben Gazzara y Olivia Thribly. Se han formado largas colas para poder asistir a su proyección.
Festival de Venecia
Parece ser que los augures que pronosticaban que iba a ser el peor Festival de Venecia en mucho tiempo de momento tienen razón, pues salvo el enésimo puzzle argumental de Guillermo Arriaga, todo lo que esta primera parte del festival ha traído es completamente olvidable para la crítica y el público. ¿Será el año en que San Sebastián supere a todos los demás festivales A?
El italiano de origen turco Ferzan Öpzpetek y el chino de origen hongkonés You Lik-way han presentado película, y el mejor recibido ha sido el primero, con una violenta división de los cronistas que allí se han personado. La película del segundo simplemente ha provocado abucheos generalizados. Continuar leyendo »

Y por nuevo STAR WARS nos referimos a todo aquél material de la saga desde The Return of the Jedi, que ha sido a mi entender injustamente machacado de forma inmisericorde por todo el mundo. Me gustaría hablar de 13 virtudes a boleo (seguro que hay muchas más), dentro de los Episodios I, II, y III y del largometraje de animación estrenado ayer en España, que demuestran que Lucas no anda tan perdido en esta nueva década.
I. Recomenzar la saga muchos años después y hacerlo con precuelas, no con más secuelas:
Es necesario mucho talento, mucha confianza en uno mismo y arriesgarse mucho, para 16 años después de terminada la anterior trilogía (y más de 20 desde la última vez que dirigió), ponerse a hacer el Episodio I. Muchos que van a deguello contra The Phantom Menace sólo tienen en cuenta sus defectos y no sus virtudes. Continuar leyendo »

Mucho se habló en su momento del conflicto que surgió en los otrora inseperables (profesionalmente) Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu. Según Arriaga, no se sentía lo suficientemente valorado por su aportación a las tres películas en que colaboraron juntos, y según Iñárritu, Arriaga no comprendía que el cine es un arte colectivo. Finalmente Arriaga se ha lanzado a dirigir él mismo, y ha llevado su primera pelicula a Venecia. La crítica le ha aplaudido.
Su película, The Burning Plain, posee una escritura muy similar a todos los guiones de Arriaga, es decir, un puzzle argumental que se va armando a medida que avanza la trama. Cuenta entre sus actores con las maravillosas y rubísimas Kim Basinger y Charlize Theron. Dicen que esta última está en la película de escándalo (de lo bien que lo hace…). Ha gustado mucho y ya suena como una de las favoritas.
Todo lo contrario que lo nuevo de Barbet Schroeder, director de la magnífica La virgen de los sicarios. Su Inju, la bête dans l’ombre ha sido peor recibida imposible.
Festival de Venecia

Bryan Singer es uno de esos directores que demuestran uno de mis más antiguos axiomas: “para ser mediocre tienes que ser un genio”. Lo que viene a ser que por muy brillante e ingenioso que seas, por mucho que sepas de cine, puedes ser solamente un mediocre. Tampoco es tan malo, teniendo en cuenta que el 99 % de los mortales son un minúsculo grano de arena en la playa mientras que otros como el propio Singer dirigen y producen, y viven a todo tren, y alguna que otra película suya está bastante bien. Es decir, que para ser un genio de verdad, un gran artista, podemos hacernos una idea (o quizá nunca nos la hagamos) de la combinación cósmica que tiene que producirse.
Este hombre es la eterna promesa, el profesional con perpetuo rostro adolescente, que se ha hecho un hueco en la industria a base de trabajo duro y de demostrar que sabe lo que hace, y eso es decir mucho en el Hollywood de hoy día. Sospechosos Habituales estaba bastante bien, y era casi su primera película, después de la desconocida Public Access. El joven director podría haber desarrollado una carrera interesante, pues tiene dotes para el cine negro y la acción, pero se cruzó en su vida X-Men. La primera algo tímida, la segunda muy sólida, muy digna. Continuar leyendo »
Cuantas más veces penetra uno en el misterio de El Espejo, esculpida en 1974 por el poeta Andrei Tarkosvki, más sencillo resulta adentrarse en los serpenteantes e inesperados meandros de un relato denso y agotador; pero más difícil resulta mirarse en el espejo que es la película, pues la inquietud y la violenta melancolía conque están construidas sus imágenes no decrece a cada nuevo visionado, sino que se acrecienta y se apodera de la mente y la memoria del espectador.
No hay en ella el más leve atisbo de facilidad para con el espectador, pues Tarkovski le tenía en tan alta estima que no temía aburrirle, ni desesperarle, ni pedirle el máximo esfuerzo a la hora de colaborar con el director en la creación de la película. Baste la asombrosa secuencia (para muchos, una de las más impresionantes que se han hecho) que ponemos al alcance del lector al inicio de estas líneas, para dar una idea del alcance de este enigma que es El espejo Continuar leyendo »