En este segundo día del festival de Cannnes, pasado por agua, el foco de atención ha sufrido un leve traslado, pues no ha sido la sección oficial la que ha despertado la atención, sino la sección paralela y, reservada normalmente a películas de mayor riesgo, Un certain regard. Y es que la edición de este año de tal sección se inauguraba con The Bling Ring, de Sofia Coppola. Y toda nueva película de esta directora, guste o no, siempre despierta expectación. De hecho, pese a la lluvia, la cola de la salle Debussy, donde se presentaba, giraba en la esquina de la calle, y numerosos espectadores no han podido acceder al estreno.

Sofia Coppola en Cannes

En The Bling Ring, Sofia Coppola parece mostrarnos el reverso de su filmografía, sin descentrar su foco de atención: si durante toda su carrera ha analizado la fama y el lujo, pero desde su epicentro, desde su experiencia, en esta ocasión nos movemos al lado contrario, la aspiración del lujo. Y es que, basándose en una anécdota real, surgida de la revista Variety, Coppola ha filmado a una serie de jóvenes que se dedican a robar en casas de sus celebridades predilectas en Los Ángeles, conservando como fetiches los objetos sustraídos. Aunque la directora ha impulsado una transformación entre la realidad y la película final:

Cambié los nombres de los personajes para que los jóvenes no se vuelvan más conocidos. Conocí a dos o tres, era fascinante escucharles contar su historia con todos los detalles. Una chica quería a toda costa ver el perro de Paris Hilton. ¡Eso no se inventa!

The Bling Ring es una película ubicada en la ciudad más poblada de California pero que habla, en realidad, de todo EEUU, de esa aspiración a la virtualidad de la fama, casi hasta un punto enfermizo. Pretende analizar esa relación de dependencia que se crea entre admirador y celebridad, y que se convierte a veces en un subtexto de la ideología de EEUU, basada en el éxito:

Los Ángeles desempeña un papel esencial en la cultura norteamericana. Es lo que muestra esta película: un mundo de celebridades, de telerrealidad. Esta historia no podría haber ocurrido en otra parte. Estos niños vivían muy cerca de estas estrellas.

Y Emma Watson protagoniza esta película, que sale del universo de Harry Potter para sumergirse, así, en los extremos de la mitomanía. Y, sin duda, parece que ha conseguido desligarse de su personaje mágico para adquirir otro tono más frívolo y más desengañado; veremos si logra encauzar su carrera mejor que sus compañeros de reparto juveniles de la saga de J.K. Rowling:

Es extraño para mí. Tengo la impresión de que Harry Potter forma parte del pasado. Sigue estando presente, todavía está en la cabeza de la gente. No intento negar el trabajo que he realizado desde hace tres o cuatro años, mi vida ha sido increíble. Me deleito protagonizando personajes diferentes, tengo mucha suerte.

Jeune et jolie, François Ozon

Pero, aunque Sofia Coppola se lleve el protagonismo, es el director francés François Ozon quien ha cosechado las críticas más positivas del festival. Su drama erótico, sobre una joven de 17 años, estudiante de día y prostituta de lujo de noche, parece encauzarse en la senda de Belle de jour, de Luis Buñuel, en la disección de una doble vida que es, a la vez, la única posibilidad de fundir dos facetas del yo. Todo ello sustentado en un hipnótico estilo visual que le caracteriza cuando está en estado de gracia. Un estado que parece acompañarle últimamente, tras firmar esa obra maestra que es Dans la maison (En la casa). Y, así, pretende desidealizar la adolescencia, abordándolo con una mayor sordidez en lugar de una fascinación por la libertad que se puede experimentar:

A menudo, se idealiza la adolescencia en el cine mundial, se la ensalza exageradamente. Yo conservo un recuerdo más bien doloroso y difícil de mi propia adolescencia. Tenía ganas de abordarlo desde la distancia para hablar al respecto de forma diferente.

Y esta joven se sumerge, progresivamente, en un mundo donde es psicológicamente torturada, pero al que se adapta a través de una conversión en un ser gélido, de un frío erotismo. Ozon ha hablado de estos puntos de inflexión en la vida:

Lo que me parece esencial para abordar las dificultades de la vida, como por ejemplo al descubrir un problema como este, es aceptar que se ha producido una ruptura. Hay que decirse a uno mismo: "No voy a juzgar lo que ha pasado pero tengo que aceptar que algo que se ha roto".

Y su musa ha sido Marine Vacth, modelo profesional que ha decidido saltar a las pantallas para llegar al cine de Ozon:

Cuando vi a Marine, enseguida me pareció diferente a las demás, que abordaron el papel desde un prisma muy realista. Tenía la sensación de estar dentro de un documental. Con Marine, sucedía algo totalmente diferente. Al mirar sus ojos, existía un mundo interior, un misterio y eso era exactamente lo que estaba buscando para la película.

Heli

Y desde México nos llega Heli, de Amat Escalante, una historia sobre la violencia en México, que el director nos retrata a partir de un progresivo descenso a los infiernos. Un descenso que pretende mostrar la dialéctica del individuo con una sociedad en la que no logra adaptarse:

He querido analizar la violencia situándola en su contexto, y no simplemente mostrarla... subrayar que existen personas que la provocan y otras que son testigos. He querido mostrar esta violencia tal como es y filmarla de forma inédita para atraer la atención del público.

La crítica ha encontrado un claro influjo del estilo de Carlos Reygadas, con sus imágenes viscerales, y que es un fijo en Cannes también. Pero es difícil señalar esto cuando el propio Reygadas parece mostrar un estilo diferente en cada película. Escalante ha recurrido a un tremendismo en el retrato de la violencia y a un cierto neorrealismo para poder analizar, a través de la historia de una familia, su inevitable conexión con la violencia.