Me llama mucho la atención que en los últimos años haya proliferado tanto la incursión de algunos de los más representativos creadores de cine de autor en el denominado cine de género. Es como si pretendieran demostrar su versatilidad cuando en realidad el cine de género no era más que una etiqueta utilizada por Hollywood para clasificar sus producciones, que con la desaparición del star system después de la Segunda Guerra Mundial quedara reducido para las producciones de serie B, que no tienen necesariamente nada que ver con el cine de bajo presupuesto. No es mi intención denostar un tipo de cine sobre otro -nada de malo hay en el cine de género, siempre que el resultado sea bueno y se ajuste a lo que su director pretendió hacer-, pero lo cierto es que, muchas veces, intuyo que la etiqueta se utiliza mal.

Qué es el cine de género - La piel que habito

En esencia y por su origen, el cine de género no es otra cosa que una etiqueta que sirve para delimitar un producto. Surge desde el momento en que los estudios necesitan adaptar sus películas para que encajen las estrellas destinadas a sacarles el mayor partido. Es la época del cine mudo, cuando a nadie le importaba si la película estaba dirigida por David W. Griffith, Erich Von Stroheim, Cecil B. DeMille o Ernst Lubitsch, cuando lo que verdaderamente incitaba al espectador a comprar una entrada era la presencia de sus estrellas favoritas, no del equipo creativo que había detrás de ellas. De esta manera, la constitución de los géneros va ligada a la consolidación de los grandes estudios, que terminaron de definir a su imagen y semejanza los diferentes géneros con la llegada del cine sonoro.

Qué es el cine de género

Una productora, un género

En la época del cine mudo era habitual la identificación de una determinada estrella con un estudio concreto, dado que no se les contrataba por película, sino que trabajaban a sueldo. De esta manera, la asociación del género era inmediata para el público en el momento en que su actor o actriz favorita coronaban el cartel de una película. Los primeros géneros se establecieron de esta manera:

Qué es el cine de género - Lon Chaney

  • Paramount Pictures se especializó en superproducciones que ofrecían espectacularidad visual, cine épico, y seducción sexual, sien romántico, gracias a figuras como Rodolfo Valentino, Gloria Swanson, Pla Negri, Clara bow, Theda Bara o Douglas Sirk.
  • Century Fox aprovechó el tirón de directores com James Curze y John Ford, que conseguían conectar con el público para explrar un género tan genuinamente americano como el western.
  • Universal Pictures se encaminó por la senda del terror y el cine fantástico gracias a dos producciones de éxito protagonizadas por Lon Chaney, aunque acabaría siendo una más de las estrellas de Metro-Goldwyn-Meyer.
  • MGM, cuyo lema era "más estrellas que en el firmamento" se apoderó de la producción dramática en la que proliferaron melodramas y cine romántico.

La política de géneros

Pero sería la llegada del cine sonoro la que terminaría por establecer y asentar la política de géneros.

  • Dramas: románticos, tragedia y melodramas

Debe haber tantos tipos de dramas como temáticas podamos agrupar: judiciales, históricos, políticos, sociales, religiosos, bíblicos… porque más que por su conflicto, las películas dramáticas se identifican por la intención de que el espectador se pueda identificar con los problemas de los protagonistas. En el fondo casi todas las películas son, en parte, dramáticas, a no ser que su objetivo sea hacer reír, lo que las pondría inmediatamente en la categoría de comedia. Lo que sí podemos señalar son tres tipos específicos de dramas: romántico, tragedias y melodramas.

Siempre cercano a una visión realista, un drama romántico sería aquella película en la que la trama gira, principalmente, en torno a un conflicto de índole amorosa. Teniendo como inspiración el teatro griego, una tragedia sería un drama abocado irremediablemente a un final trágico, pero en el que no se produce un exceso de sentimentalismo, sino que el relato transcurre en un territorio cercano a la realidad. Una realidad dura, pero creíble y verídica. Lo contrario sucede en el melodrama, cuyo origen encontramos en la opereta y el vodevil, y constituye una exaltación de los sentimientos de los personajes. La culminación de este tercer género dio como resultado los largos seriales televisivos que tanto proliferan en Latinoamérica. La evolución en el tiempo de estas tres variantes es tan amplia como las propias relaciones entre los seres humanos a lo largo de su historia, con variables en función de la situación geográfica de las cinematográficas que han aprovechado sus convenciones.

Podríamos destacar Greed y Sunrise (1927, F.W. Murnau) como dos de los dramas más notables de la época del cine mudo. Quizás tanto la tragedia como el melodrama proliferarían con la llegada del cine sonoro, que con la aportación de la banda sonora podría acentuar el carácter sentimental de las películas, aunque quizás las obras más moderadas han conseguido sobrepasar mucho mejor la prueba del tiempo, como ha sucedido con la mayoría de las películas de King Vidor, de entre las que destacan The Champ y Stella Dallas. Si la primera tendría una versión muy posterior por parte de Franco Zefirelli, la otra sería a su vez un remake de una película muda. Otro de los cineastas que hizo un uso muy interesante del melodrama fue John M. Stahl cuyo título más celebrado quizás sea Imitation of Life, que también sería fruto de una versión posterior dirigida por Douglas Sirk, que se erigiría como el mejor renovador del género después de la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, el mejor exponente de drama romántico sería la mayor parte de la obra de Greta Garbo, desde la época mudo, con filmes como Flesh and the Devil (1926, Clarence Brown), hasta sus últimos títulos, como Camille (1936, George Cukor).

  • Comedias: cine cómico, comedias sofisticadas y extravagantes

Con la llegada del cine sonoro quedaron atrás demostraciones cómicas que habían dado lugar al slapstick, un tipo de humor cuya fuerza recae directamente en el gesto y que si bien quedaría relegado al cine mudo, sería periódicamente reivindicado por cómicos como Jacques Tati, Jerry Lewis, Peter Sellers o Jim Carrey. Con la llegada del cine sonoro las comedias hicieron de la palabra su mayor y principal baza, dando mayor relevancia a los guionistas.

Por un lado tenemos la comedia sofisticada, que se desarrolla en ambientes aristocráticos o entre la alta sociedad y tienen com principal objetivo la evasión. Son esas comedias plagadas con diálogos brillantes que están repletas de situaciones equívocas y todo tipo de confusiones que, a pesar de su cariz ingenuo o amable, solían destacar al hipocresía latente en la sociedad. Es el tipo de comedia que un cineasta tan extraordinario como Ernst Lubitsch desarrollaría a lo largo de su filmografía en la que proliferaría la sátira política y un esmerado refinamiento estético.

Por otro lado está la comedia extravagante o screwball comedy, también denominada excéntrica y alocada, en la que se combinan gags visuales con diálogos divertidos, dándole una gran importancia a la improvisación. Comedias mucho más ágiles y más cerca del espectador de a pie, al prestar atención a la realidad social. Howard Hawks, Gregory La Cava y Mitchell Leisen serían los cineastas que mejor aprovecharían sus convenciones, destacando también Frank Capra, aunque este se desarrollaría mejor a través de una variante conocida como el optimismo crítico. Películas como Bringing up baby (1938) y His grill Friday (1939), ambas objeto de numerosas revisiones posteriormente, incluyen todos los tópicos del género.

  • Cine musical

No creo que haga falta explicar en qué consiste un musical, que sería cualquier tipo de película en la que se le da mayor importancia al espectáculo musical y que surge casi con la primera película sonora, The jazz singer (1927, Alan Crosland & Gordon Hollingshead). En un principio los números solían incluirse de manera diegética, por necesidades de tramas que giraban en torno al mundo del espectáculo, como la mayoría de las películas de Busby Berkeley, posteriormente con la inclusión de secuencias musicales que continuaban la acción de la película, como sucedía en la serie de RKO que protagonizarían Fred Astaire y Ginger Rodgers o los fabulosos musicales de MGM para algunos la mejor en este género, con títulos como The wizard of Oz (1939, Victor Fleming). estamos hablando de un género que sufriría diferentes renovaciones a lo largo de su historia, primero de la mano de Gene Kelly, a través de cineastas como Stanley Donen y Voncente Minnelli, y posteriormente gracias a coreógrafos como Bob Fosse que consiguieron darle una proyección completamente dramática en películas como Cabaret (1972).

  • Westerns

Es posible que este sea el primer y genuino género creado expresamente para el cine. El pionero Thomas H. Ince elevaba a esta nueva categoría el tipo de relatos que habían desarrollado Edwin S. Porter, Bronco Billy o Francis Bogas, que giraban entorno a los patrones morales virtuosos y puritanos. Un tipo de películas en las que la acción predominaba sobre la psicología de los personajes y los paisajes naturales sobre los decorados. Un tipo de cine que deliberadamente manipula la historia de la gestación de un país en el que los indios nativos no tienen ningún lugar, y que encontraría en John Ford a su principal director, así como en John Wayne su mejor icono, que hicieron de filmes como Stagecoach (1939) y The searchers (1952), su principal carta de presentación. Al igual que el musical, estamos hablando de un género que sufriría grandes mutaciones a lo largo del tiempo, desde los western crepusculares de Sam Peckinpah, hasta las variantes delirantes que propuso el spaghetti western, hasta la última de las renovaciones de la mano de Clint Eastwood.

  • Film noir

Fuente infinita de inspiración serían los años treinta para este género en el que proliferan mafiosos y femme fatales que hacían del dinero y el deseo su motor de vida para esta serie de películas cuyo argumento gira en torno a la lucha contra el crimen. Si bien en un principio algunas de estas películas rallarían el propagandista con discursos estereotipados en los que el malo siempre era malo malísimo, en los años cuarenta la denominada generación perdida consiguió reintentar el género al incorporar lecturas psicológicas en las que los personajes se movían hacia el mal por algún motivo que hacía entender sus razones, aunque no sus fines. De la primera etapa destacan filmes como The bit house (1930, George Hill), Public enemy (1931, William A. Wellman) o Scarface (1932, Howard Hawks), mientras que en la segunda podemos destacar la labor de un cineasta como john Huston a través de películas como The Maltese Falcom (1941, John Huston) y The asphalt jungle (1950, John Juston), en las que llegabas incluso a compadecerte del criminal.

  • Terror, fantástico y ciencia-ficción

A menudo resulta difusa la frontera entre el terror y el cine fantástico. Si bien no creo que haga falta espaciar la diferencia, podemos diferenciarlos porque el primero incide en aquellos miedos y temores más comunes en la sociedad, aprovechándose en sus inicios de la iconografía romántica en su vertiente más gótica, así como el fantástico sería aquel tipo de relato que especula con todo tipo de premisas científicas, posteriormente extendido a muchas otras variantes. El catálogo de Universal Pictures basta para explicar ambos géneros a través de títulos como Dracula (1930, Tod Browning) o Murders in the Rue Morgue (1932, Robert Florey), ambas protagonizadas por Bela Lugosi, incorporando el fantástico la especulación científica, como Frankenstein (1931, James Whale) o The invisible man (1933, James Whale), la primera protagonizada por Boris Karloff y la segunda por Paul Henreid.

Quizás lo que denominamos realmente cine de ciencia-ficción proliferaría algo más tarde, a partir de los años cuarenta y cincuenta, erigiéndose como un tipo de cine que a partir de hipótesis científicas que plantean conflictos de índole existencial. Es indudable que después del hongo de Hiroshima el cine catastrófico y la amenaza nuclear sería uno de los temas recurrentes en Japón, así como la amenaza de la guerra fría y la carrera espacial tomarían el cine occidental que se inundaría de metáforas a través de invasiones alienígenas y mutaciones radioactivas.

  • Aventuras y cine épico

El sentido épico del relato es la seña de identidad de un género que sólo necesita de un héroe y una gesta a cumplir. Un tipo de género que, en realidad, necesita estar asociado a algún otro género o subgénero para definir más concretamente la naturaleza de su conflicto. De esta manera podemos encontrar cine de aventuras de inspiración exótica, marina, aérea o bélica, haciendo quizás de la evasión su principal seña de identidad. Podemos encontrar una gran variedad de ejemplos, desde el cine protagonizado por Errol Flyn hasta la serie de Tarzan, siendo míticos títulos como Gunga Din (1939, Henry hathaway) o Mutiny on the Bounty (1935, Frank Lloyd). Y qué duda cabe que un género como el western es de vocación inequivocamente aventurera.

  • Cine histórico

Quizás el género más sencillo de definir y con toda probabilidad el más deshonesto y engañoso de todos. Si bien cualquier película histórica puede reproducir unos hechos determinados, nunca conseguirá reconstruir realmente la época que retrata. Con toda probabilidad el siglo XX y sus conflictos y personajes puedan reconstruirse con bastante precisión, pero no sucede lo mismo con épocas pretéritas como el neolítico, la antigua roma, la edad media o la revolución francesa. Tan sólo la caracterización puede hacer justicia a una recreación histórica que se ve traicionada en el momento en que hablan los personajes, dado que la evolución del lenguaje haría incomprensible reproducir el mismo idioma de la época, o todavía mucho más en el momento en que un anglosajón, como Charlton Heston, hace de el Cid campeador, y en inglés, junto a una italiana que hace de doña Inés, también en inglés.

La mayoría de las veces, las películas históricas suelen ser más un reflejo de la época en la que están realizadas, como podemos comprobar echando un vistazo a las diferentes versiones que se han realizado sobre Cleopatra o Jesucristo, por ejemplo. La idea que tenemos de tiempos pretéritos estaría de esta manera distorsionada por las convenciones de cada época. Lo que no impide que se pueda conocer la naturaleza de ciertos acontecimientos, pero que nunca deberían tomarse como ciertos, y mucho menos como históricos. Es posible que cineastas como Jean-Jacques Annaud hicieran un espléndido ejercicio retrospectivo en una película como La guerree du feu (1981), pero que queda como una auténtica excepción en uno de los géneros más falsos y engañosos de la historia del cine.

Conclusión

El star system desapareció, así como lo que denominaríamos películas de serie B y la política de género. Hoy en día cada película tiene que salir adelante por sí misma, independientemente de si se produce a través de una gran productora o de manera independiente. Es posible que haya un cierto tipo de cine, travieso y gamberro, diría yo, que utiliza los géneros para facilitar el reconocimiento del espectador con el producto que está viendo, pero la mayoría de las veces se trata de cineastas que tampoco tienen grandes expectativas, al menos en lo que a profundidad dramática y psicológica se refiere. Quiero decir, que hacen sus películas buscando el entretenimiento del espectador, pero no la reflexión en torno a un tema. Y esta la gran diferencia que encuentro con los que hacen cine de autor, que se supone que hacen películas para expresares artísticamente, luego quedaría fuera de lugar que hicieran una película de género con los mismos fines.

Por otro lado, es innegable que, a día de hoy, este tipo de apelativos han sido muy beneficiosas para la exhibición y distribución de películas que, convenientemente, etiquetan todo tipo de películas en estos géneros reconocibles, pero que mucho me temo es una mera cuestión comercial, como lo era en un principio, igual que utilizan también aquello de cine clásico para referirse a una película de más de 20 años, película de culto para definir una película rara o diferente, o incluso cine de autor sobre todo para referirse a cineastas europeos, aunque no sean necesariamente autores. Si bien es cierto que son etiquetas útiles y prácticas para delimitar en tres palabras una película concreta aludiendo a sus aspectos principales, nunca creo que sirvan para definir realmente esa obra cinematográfica. Como ejemplo, me basta citar a Stanley Kubrick, que aunque algunos podrían decir que tiene películas de guerra, de terror, históricas, románticas o de ciencia ficción, ninguna de ellas se ajusta realmente a las convenciones de ningún tipo de cine de género. Se me antoja que los géneros son más conveniente para un público no iniciado, para aquellos que disfrutan del cine como un mero entretenimiento -que es totalmente lícito-, pero desde luego harto inapropiado para cineastas que presentan sus películas bajo esas mismas etiquetas, inconscientes de estar menospreciando su propio trabajo.