Aunque lo veamos mayoritariamente en bockbusters, el 3D también se adecua al cine de autor. Esto parece ser lo que pretenden demostrar tres directores consagrados del panorama europeo, Jean-Luc Godard, Peter Greenaway y el portugués Edgar Pêra, que han unido sus fuerzas para reivindicar esta tecnología, pues han realizado una película en 3D, que será presentada en el festival de Cannes de este año. En concreto, es la película que cierra la Semana de la Crítica, una competición que se desarrolla de forma paralela al festival y que sirve para aupar nuevos talentos o propuestas arriesgadas.

película en 3D de Godard, Greenaway y Pêra

Y, arriesgado es 3X3D, el film que presentan los tres directores, pues una película en 3D de Godard, Greenaway y Pêra es una experiencia totalmente rompedora. Aunque eso sí, cada autor ha trabajado con total independencia en la experimentación con la tecnología en 3D, pues no estamos ante un film unitario, sino ante una película episódica, una colección de mediometrajes con la firma de cada director. Pero este tríptico encuentra un hilo común, además del 3D: se ha realizado con motivo de la celebración de los 2000 años de historia de la ciudad portuguesa de Guimarães, que fue capital de la cultura el pasado 2012.

Y los tres directores toman la excusa del aniversario de la ciudad para realizar un recorrido por la historia del cine y, en concreto, del 3D. El cortometraje de Godard se titula Les Trois Desastres, y aborda la memoria histórica del 3D, en lo que podría ser una prolongación de Histoire(s) du cinéma centrado en esta tecnología. Greenaway presenta Just in Time, que juega con la superposición de imágenes en 3D; y Edgar Pêra realiza, en Cinesapiens, un recorrido a la historia del cine, presentando los distintos avances tecnológicos hasta llegar al 3D.

película en 3D de Godard, Greenaway y Pêra

De este modo, cada vez son más los directores interesados en el 3D, y aunque sus resultados hasta ahora no hayan sido plenamente satisfactorios, permite abrir caminos para la exploración del cine. Por mi parte, aunque no me fascina el actual uso del 3D, celebro la propuesta de estos tres directores. Y es que el 3D es, en primer lugar, una tecnología, y como tal, es amoral. El sentido siempre se lo otorga el director. Así, no creo que sea fructuoso del todo valorar el 3D en parámetros de pertinencia o no en su aplicación al cine, pues ya es un hecho: existe como opción (otra cosa sería que esta tecnología fuese la hegemónica, pero no es el caso).

Sin embargo, sí puede juzgarse la explotación que se hace de él, pues el uso convencional está ceñido especialmente al espectáculo, y hasta el momento, creo que esta tecnología no ha engendrado ninguna obra específica que sea memorable; sí, en cambio, ha sido introducido en obras interesantes pero que en 2D también se sostienen, como la animación de Pixar (si bien, tampoco hay un cambio sustancial entre 2D y 3D en su proyección). Creo que en el formato documental está encontrado un gran espacio, o en el ensayo fílmico, que es donde se mueve la película 3x3D.

Si Godard y Greenaway confían en el 3D, es porque ofrece posibilidades de investigación en el medio cinematográfico y nuevas posibilidades de percepción para el espectador espectador, si es bien utilizado. De hecho, el propio Godard está desarrollando otro proyecto paralelo en 3D, titulado Adieu au langage, centrado en una pareja con problemas de comunicación que encuentran su fin cuando su perro comienza a hablar para aliviar las tensiones. No obstante, el argumento es una excusa, pues el verdadero adiós de Godard es al lenguaje cinematográfico tal y como lo conocemos. Una despedida y, a la vez, una bienvenida, aunque eso no lo podemos saber hasta que presente su próximo proyecto. Por ahora, nos conformaremos con el cortometraje que presenta en Cannes 2013.