No se corren riesgos si se afirma que la edición de Cannes 2013 es una de las más potentes, en cuanto a la calidad y variedad de sus propuestas cinematográficas, que se han visto en años. Quizá con una excepción, el certamen de 2011, que incluía a Terrence Malick, Lars von Trier, Aki Kaurismaki, los hermanos Dardenne, Pedro Almodóvar, Nicolas Winding Refn y Nuri Bilge Ceylán entre otros. Pero el año pasado, por ejemplo, sin duda Venecia alcanzó una calidad superior al festival de Cannnes, pues el Lido contuvo en sus calles obras de un gran trabajo artístico como The Master, To the wonder o Spring Breakers, que seguramente puedan abrir nuevos caminos en la representación cinematográfica. Y este año, Cannes ha sido de nuevo el bastión de las propuestas más interesantes del cine contemporáneo.

Palmarés de Cannes 2013Pero al final, lo que se recuerda de un festival son los premios, mientras que las películas siguen un curso autónomo, y no se asocia habitualmente una película no premiada con su pertenencia a la sección oficial de un festival. Así que queda una pregunta: ¿reflejan los premios la calidad de la sección oficial? Pues, este año, lo hacen en gran medida, pues no ha habido ningún film con doble representación entre los galardones: todo se ha repartido para tratar de abordar una sección oficial muy interesante. Aunque una sección en la que han entrado propuestas prescindibles, como Grigris, Un Chateau en italie o Michael Kolhaas, y que ha dejado fuera a una obra fascinante: la nueva película de Claire Denis de toque lynchiano, Les salauds (Bastards), que estaba en Un certain regard. Estos son los premiados:

-Palma de Oro: 'La vie d'Adèle', de Abdellatif Kechiche

-Gran Premio del jurado: 'Inside Llewyn Davis', de los hermanos Coen.

-Premio del jurado: 'Like Father, Like Son', de Hirokazu Kore-Eda.

-Premio al mejor director: Amat Escalante, por 'Heli'

-Premio a la mejor interpretación femenina: Bérénice Bejo, por 'Le passe'.

-Premio a la mejor interpretación masculina: Bruce Dern, por 'Nebraska'.

-Premio al mejor guión: Jia Zhanhke por 'A Touch of Sin'.

Pero, a la vez, el palmarés de Cannes 2013 de esta edición ha sido, de nuevo, un palmarés de un riesgo limitado y bastante esperado, y yo siempre prefiero cuando se produce alguna sorpresa a última hora, como la Palma de Oro de Entre les murs (La clase), de Laurent Cantet. Eso sí, ha sido mucho más apropiado que el palmarés del año pasado, donde los dos premios del jurado fueron a parar a obras de nulo interés en su narrativa, como The Angel´s Share de Ken Loach, o que incluso eran fallidas dentro de sus propósitos, como Reality, de Matteo Garrone, que pretendía representar una realidad como reflejo de los medios, pero se diluía en el intento de construir un constante feísmo y esperpento en las situaciones.

Palmarés de Cannes 2013

El Jurado ha optado, en esta ocasión, por la opción más popular y que ha despertado unanimidad y consenso entre la crítica: La vie d´Adèle, de Abdellatif Kechiche, que se ha alzado con la Palma de Oro. La prensa la ha tildado continuamente de obra maestra, y todos daban por hecho la victoria que, finalmente, ha tenido lugar. Y sin duda es una gran película; a me cautivó La vie d´Adèle por múltiples aspectos: el guión es de una gran maestría, integrando múltiples referencias culturales de forma natural, sin resultar pedante; el trabajo de interpretación de las actrices es prodigioso, especialmente de Adèle Exarchopoulos; la sinceridad en el retrato de la homosexualidad femenina, mucho menos representado que la homosexualidad masculina en el cine y, en numerosas ocasiones, filtrado por clichés; y sobre todo el reflejo directo del sexo.

Kechiche logra huir de lo que Slavoj Zizek llama la gran tragedia de la imagen pornográfica: toda película porno dilapida la narración cuando los personajes inician sus contactos sexuales, pues el personaje ya no puede recuperar las motivaciones primeras que lo movían al sexo antes de producirse el orgasmo; y es que su objetivo ha quedado diluido por el placer corporal, que ocupa gran parte del metraje. En cambio, Kechiche consigue logra capturar el sexo en tiempo real, en secuencias de más de 20 minutos, y retomar después sus motivaciones primeras sin hundir la narrativa: es un gran logro de la propuesta.

Palmarés de cannes 2013

Y formalmente, sin duda destaca por la propuesta estética que toma como fundamento: el primerísimo plano, omnipresente en toda la narración. Apenas existen una decena de planos de conjunto, de modo que asistimos al drama desde la intimidad y el director nos obliga a imaginar el contexto y los espacios. Pero esta opción estética elimina gran parte de la creatividad que implica un lenguaje cinematográfico de una mayor complejidad. Creo que es una película para ganar el Premio al Mejor Guión, a la Mejor Actriz o, incluso, un premio del Jurado. De hecho, ha ocurrido lo mismo que con Amour, de Michael Haneke: cuando el Jurado ha señalado los motivos por los que dicho film merecía la Palma de Oro, se mencionó ante todo el gran trabajo de interpretación de los actores. Por ello, La vie d´Adèle y Amour son Palmas de Oro que han sido otorgadas en gran parte por el trabajo actoral, y creo que para ello hay un galardón específico más apropiado.

Creo que le faltaba una mayor variedad de formas fílmicas para obtener la Palma de Oro, aunque seguramente vaya a convertirse en una de las Palmas más populares de los últimos años, pues al fin y al cabo, conquista por la emoción. Quizá repita el doblete de Haneke: Palma de Oro y Oscar a la Mejor película extranjera; aunque lo logre o no, sin duda ha hecho emerger a un autor casi desconocido al gran público. Aunque dentro de la unanimidad, han surgido algunas voces discordantes en contra del film, como la de Manohla Dargis en el New York Times, que señala que la representación del cuerpo femenino obvia los discursos feministas, pues con su cámara siempre próxima convierte a al mujer en un objeto de deseo, y no en un sujeto: hay una mirada implícita del hombre, afirma Manohla. Creo que las palabras de Manohla son exageradas, pues sin duda estamos ante una acertada Palma de Oro.

Palmarés de Cannes 2013

Como el año pasado, parece que el Jurado necesita justificar sus elecciones por un compromiso social, cuando en realidad, deben rendir cuentas ante el cine: tienen una responsabilidad con el lenguaje cinematográfico como medio para representar una historia, y no únicamente con la historia. Por eso, es probable que películas fascinantes hayan sido obviadas por considerarlas poco comprometidas o aisladas en sí mismas, o de tono fantasioso, como La Grande Bellezza, Only Lovers Left Alive u Only God Forgives. Pero parece que la temática social, entendida de forma reduccionista, ha de dominar en la elección del palmarés, como ya ocurrió el año pasado con los premios a Loach y Garrone.

Desde esta perspectiva puede entenderse el premio de Amat Escalante como mejor director. Un premio muy merecido, sin duda, pues es un magnífico director, y Heli es un prodigio de la puesta en escena, con unas composiciones exactas siempre y un reflejo de la violencia de forma precisa, mostrando lo necesario sin abusar: no creo que haya gratuidad en su mostración, y se vislumbra una austeridad en la puesta en escena de la violencia, con un toque bressoniano. Pero aun así, quizá falla en el tempo del film, excesivamente lánguido, y frente a él estaban Sorrentino, Winding Refn, Jarmusch con un lenguaje mucho más innovador y arriesgado. De hecho, Jia Zhang Ke ha recibido el premio al mejor guión, cuando en realidad, su gran habilidad está en la dirección, y lo consideraría uno de los directores vivos más hábiles en el manejo del lenguaje cinematográfico.

nebraska

Sin duda, los premios a los mejores actores han sido un acierto en el palmarés, con una Berenice Béjo entregada a su papel de mujer escindida entre un presente por construir y un pasado que le persigue, en Le passé (El pasado), de Asghar Farhadi; y Bruce Dern, con su mezcla de cabezonería y humor, que sin duda parece homenajeado en la propia película de Alexander Payne, Nebraska. Una interpretación contenida y coherente con el film, que recuerda a la de Richard Farnsworth, en A Straight Story (Una historia verdadera), de David Lynch, aunque con un tono más absurdo incluso, pues su motivación es cobrar un billete de lotería no premiado y que él se niega a ver como un timo.

Y celebro el resto de premios, pues Kore-eda es un gran merecedor del Gran premio del jurado por Like Father, Like Son, un film sobre las consecuencias del intercambio de hijos tras su nacimiento en el hospital, que le permite un análisis de la intimidad familiar convirtiéndose así en uno de los herederos más exquisitos de Yasujiro Ozu. Por otro lado, A Touch of Sin, de Jia Zhang Ke, era una de mis películas predilectas para la Palma de Oro, con su análisis perspectivista de la violencia en China, y su premio al mejor guión es merecido. Y, sin duda, los hermanos Coen no podían quedar excluidos del palmarés tras presentar una de las cimas de su carrera, Inside Llewyn Davis, un descenso a los infiernos y, a la vez, una odisea, de un músico que se hunde progresivamente en el fracaso; una película que, en realidad, carece de trama, y se construye en torno a una road movie sin motivación fuerte en el impulso del viaje: es una obra maestra que, tras su aparente clasicismo, esconde una profunda reflexión de la vida como viaje.

Crítica de A Touch of sin

Pero, en realidad, el problema no está tanto en los premiados como en los obviados en el palmarés. El caso más evidente es el de La Grande Bellezza, de Paolo Sorrentino, pues esta película es un bello regalo del cine italiano al mundo, una revisión de La Dolce Vita que reúne también el lenguaje de Antonioni de la mirada y una cierta libertad aprehendida de Malick, todo ello para reflejar la decadencia de la alta burguesía de Roma a través de la mirada de un periodista cultural, que asiste a una sucesión de fiestas berlusconianas.

Crítica de La Grande Bellezza

O la propuesta vampírica de Jim Jarmusch, una película de ritmo nocturno y de una extrema originalidad, que se mira en hipnosis, como si fuese un sueño musical, y con una Tilda Swinton y un Tom Hiddleston realmente magníficos. Y la última obra de Nicolas Winding Refn, Only God Forgives, que no entiendo por qué pero nadie parece haber entendido: todos lo han tomado como una violencia explícita y sin sentido, cuando hay toda una proyección moral de los personajes en la sucesión de luces de neón azules, rojas y amarillas, y en los actos de venganza que cometen: una obra a reivindicar en el futuro por la cinefilia, y llamada a convertirse en obra de culto. E incluso Roman Polanski, con su divertida Venus à la fourrure, aparentemente ligera pero de gran profundidad en cuanto a la reflexión sobre el teatro, se ha ido con las manos vacías. Pero, en realidad, es un palmarés bastante interesante, y siempre podría haber sido nefasto, pues había voces que daban la Palma a Grigris, una de las piezas cinematográficas más rudimentarias que ha pisado la selección oficial en años.