El cine español vuelve a estar de luto. Tres meses después de haber cumplido los 80 años, fallece en Madrid un auténtico icono del cine español: Alfredo Landa. Goya de Honor en 2007, después de haber conseguido dos Goyas al mejor actor por dos espléndidas películas de José Luis Cuerda, El bosque animado y La marrana. También es uno de los dos únicos españoles que han recibido el premio a la mejor interpretación en el festival de Cannes, siendo el otro Francisco Rabal, y obteniéndolo ambos ex-aequo por sus respectivas interpretaciones en la misma película: Los santos inocentes, fabulosa adaptación de la novela de Miguel Delibes dirigida por Mario Camus.

Fallece Alfredo Landa

Tengo tanto dentro… este Goya de Honor se lo debo a mi profesión que ha sido lo mejor de mi vida, lo que más aprecio.

Si en su larga trayectoria figuran títulos clave de la historia del cine español, como Atraco a las tres, El verdugo, Historias de la televisión, Ninette y Un señor de Murcia, La ciudad no es para mi, El río que nos lleva o Tata mía; su apellido daría nombre a un subgénero de comedia española, el landismo, que proliferaría en los últimos años del franquismo. Género indigno y desfasado hoy en día que se realizara para mayor beneplácito del régimen por parte de la sección más conservadora del cine español, representada por cineastas nada memorables como Pedro Lazaba, José Luis Sáenz de Heredia, Mariano Ozores o Vicente Escrivá, pero de llamativos, peculiares y hasta cómicos títulos como Una vez al año ser hippy no hace daño, Soltera y madre en la vida, Cateto a babor, No desearás al vecino del quinto, Aunque la hormona se vista de seda o Vente a Alemania, Pepe -este particularmente alusivo en estos tiempos de crisis. Sin embargo, este pequeño gran actor supo pasar con nota al período de la transición involucrándose en proyectos comprometidos como El puente, dirigida por Juan Antonio Bardem, en la que, precisamente, aprovechaba el cliché de su personaje de los años setenta para hacer una crítica sobre la sociedad española.

Entre sus colaboraciones más interesantes figuran sus películas con José María Forque, Casi un caballero y Las que tienen que servir, con Luis García Berlanga en La vaquilla; así como para José Luis Garci protagonizaría películas afortunadas como Las verdes praderas, El crack y su secuela, y absolutamente prescindibles como Historia de un beso o Tiovivo c- 1950. Sus últimas apariciones públicas datan de 2008, cuando recibía el premio de la Unión de Actores de España por su papel en Luz de domingo, la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Madrid y el Premio Príncipe de Viana a la Cultura 2008 en su tierra, Pamplona. Desde entonces no volvió a participar en ninguna otra película ni proyecto, así como no volvería a tener ninguna aparición pública. José Sacristán le echaba de menos cuando recibía su Goya al mejor actor por El viejo y ser feliz.