Si bien todavía no sabemos cuando se dispondrá Corea del Norte a invadir Corea del Sur o el resto del mundo, lo que sí podemos afirmar es cuando se produjo la invasión del cine surcoreano. En los albores del nuevo siglo, un cineasta desconocido para occidente, Kim Ki-Duk, sorprendía a los jurados de todos los festivales en los que presentaba la que era su tercera película, Seom (La isla), que conseguía hacerse con premio en la Bienale, Fantasporto, Cinemanila y el Festival de Cine Fantástico de Bruselas. De esta manera, no sólo abría el camino para su propia filmografía, sino para la de otros colegas surcoreanos como Bong Joon-ho, Park Chan-wook y Kim Jee-woon, que asaltaban las carteleras de todo el mundo con propuestas tremendamente intensas y originales, tanto visual como emocionalmente. Si los prejuicios te impiden asomarte al cine que se hace en Corea del Sur, te propongo que inicies tu viaje por la película de uno de ellos, que no solamente se acaba de estrenar rodando en inglés con Stoker, sino que en Hollywood deben estar ultimando los detalles del remake de la película que fuera su presentación en el panorama internacional: Oldboy. Un título que siempre merece la pena volver a ver y que, si no has visto todavía, deberías darte el gustazo antes de comprobar lo que Spike Lee pueda haber hecho con su versión.

Curiosidades de Oldboy - cartel de la película

1. Quentin Tarantino acertó

El inefable Quentin Tarantino presidía el jurado del festival de Cannes del año 2004 que otorgaba a Oldboy el Gran Premio del Jurado. No es de extrañar que el director de Pulp Fiction (1994) se entusiasmara con una cinta que, en la misma línea de su propia filmografía, aglutinaba todos los códigos del lenguaje audiovisual contemporáneo. Si de entrada ya estaba basaba en un cómic, una forma de narración que de por sí se nutre de la influencia del cine, su director incorporaba sin ningún tipo de escrúpulo las del videoclip y los videojuegos, construyendo una fabulosa y trepidante obra rabiosamente posmoderna.

2. La mejor carta de presentación su director

Nacido en Seúl, Park Chan-Wook debutaba en la dirección cinematográfica en 1992, con la película Moon is the sun’s dream, tras haber iniciado su carrera como ayudante de dirección para Gwak Jae-young. Con su cuarta película, Gondong gyengbi guyeok JSA, estrenada en el año 2000, alcanzaría un enrome éxito en su país, convirtiéndose en una de las películas más taquilleras de Corea del Sur. A continuación iniciaría su denominada trilogía de la venganza, en la que Oldboy sería la segunda entrega, después de Sympathy for Mr. Veangance (Boksuneun nazi geot , 2002) y antes de Lady Vengeance (Chinjeolhan geumjassi, 2005). Dado que las películas no guardan relación entre sí, ni en lo que se refiere a sus argumentos ni a sus personajes, estamos hablando de una trilogía temática, no de una saga o franquicia como las que proliferan en el cine estadounidense. Es posible que Oldboy sea la más popular, pero yo siempre prefiere la primera, por ser todavía mucho más retorcida emocionalmente, conservando su capacidad de estimulación visual.

Park Chan-wook y las curiosidades de Oldboy

3. La sugestión es más perturbadora que la violencia

A pesar de la considerable (sobre)dosis de violencia que contienen la película, en la que es una de las principales diferencias con respecto a la novela gráfica de la que procede, los espectadores sensibles no deberían tener reparos a enfrentarse a una obra que, además de que consigue transmitir la inmediata empatía con su protagonista, es capaz de justificar una violencia que si bien muestra con (hiper)realismo, también alcanza un nivel extraordinariamente poético. Razón por la que, probablemente, también se llevaba los premios del público de festivales como Bergen y Estocolmo, así como a la mejor película en el festival de cine fantástico de Sitges, para ser después coronada con los premios a la mejor fotografía, montaje, banda sonora, actor principal y dirección en los premios Grand Bell que concede la academia de cine coreana. De hecho, algunos de los momentos más impactantes de Oldboy ni siquiera son aquellos físicamente violentos, sino los que utilizan la psicología y el subconsciente para turbar al espectador. De la misma manera que le sucede al protagonista y tal y como demuestra uno de los personajes cuando parece que va a acometer otra de esas acciones violentas y que sin llegar a hacerla, consigue desbocar la adrenalina del protagonista y del espectador.

Desde mi punto de vista, los momentos más desagradables de la película ni siquiera serán esos momentos de violencia física, sino los que vienen de la mente, de la tortura psicológica a la que Oh Dae-su (Choi Min-sik) es sometido. Una violencia cuyos daños son muchas veces irreparables. Park Chan-wook hace con el espectador lo mismo que Lee Woo-jin (Yu Ji-tae) hace con Oh Dae-su, mientras este último lo hace a través del hipnotismo y la ausencia de información, el cineasta lo hace con el espectador centrando toda su atención en el mismo punto que el protagonista de la película, tergiversando la realidad con unos encuadres muy precisos que, de abrirse, desvelarían la realidad tal y cómo es, no cómo la ve Oh Dae-su. Como ejemplo basta señalar la secuencia de su liberación, que podríamos pensar se produce en medio del campo, cuando en realidad tiene lugar en otro sitio.

4. Un actor a la altura de Toshiro Mifune

Aunque su carrera cinematográfica no sea demasiado prolífica, Choi Min-sik es uno de los actores más populares de Corea del Sur, que comenzó su trayectoria en el teatro, participando muy a menudo en la televisión. Entre sus éxitos cinematográficos destaca su participación en Shiri (Swiri, 1999, Kang Je-kyu), que le valdría un premio al mejor actor de la academia de cine coreana. Si a nivel internacional se haría tremendamente popular gracias a su participación en Oldboy, posteriormente contribuiría al éxito de otro filme tan interesante como Encontré al diablo (Akmareul botada, 2010, Kim Jee-woon), después de volver a colaborar con Park Chan-wook en Lady Vengeance. Su trayectoria no es demasiado prolífica, pero la intensidad de sus interpretaciones y su capacidad para crear empatía incluso cuando interpreta personajes realmente odiosos, me permite colocarle a la altura de Toshiro Mifune, otro de las grandes actores orientales.

Choi Min-sik y las curiosidades de Oldboy

5. Recomendaciones gastronómicas

Gastronomía y otras curiosidades de Oldboy

Además de soportar la dieta de las gyozas, Choi Min-sik tuvo que entrenar durante seis semanas para perder peso y alcanzar la forma física que requería su personaje, llegando incluso a realizar él mismo la mayor parte de las secuencias de acción. Al igual que le sucede a su personaje, no serían los golpes lo que más le costaría al actor encajar, sino determinadas secuencias como la del pulpo. Cierto es que se trata de un bocado exquisito en la cultura asiática, salvo que suele comerse cortado, nunca entero ni mucho menos vivo. Siendo budista, dedicaría una oración a cada uno de los cuatro pulpos que fueron utilizados en el rodaje de la controvertida secuencia.

Como curiosidad, el nombre del restaurante de la secuencia del pulpo (de la que te darás cuenta sólo si sabes leer coreano), AKIRA, no es una referencia al manga de Katsuhiro Otomo, sino al cineasta japonés Akira Kurosawa. El restaurante en concreto existe, aunque con el nombre de Mediterranean, pero no estamos seguros de si servirán pulpo feira.

6. El plano secuencia que vino de los videojuegos

Otra de las secuencias más recordadas y comentadas de Oldboy  es la del corredor, cuyo rodaje necesitó de tres días y diecisiete tomas. Un plano secuencia para el que no se utilizaron efectos digitales, salvo para corregir algunos detalles. A pesar de que es uno de los momentos más identificados con la influencia de los videojuegos, lo cierto es que no era la intención de su director, según él mismo ha proclamado. Lo que no quiere decir que, inconscientemente, no hubiera asimilado la iconografía visual de los juegos de de lucha en dos dimensiones, como Street Fighter, al igual que le sucede al protagonista de la película cuyo subconsciente le juega malas pasadas. En la película también podemos encontrar referencias directas a otros videojuegos como Half Life: Counter-Strike o StarCraft, a los que se ve jugar a alguno de los personajes.

7. Sus películas favoritas en la banda sonora

Uno de los elementos que sobresalen del conjunto de la película, además de la fabulosa fotografía y un fasciante diseño de producción, es una exquisita banda sonora compuesta por Shim Hyun-Jung, Lee Ji-soon y Choi Seung-hyun. Una partitura que contribuye a potenciar el matiz poético de las imágenes, así como sirve de contrapunto, tanto a la intensidad visual de las secuencias violentas, como a elevar el grado emocional de la tortura que sufre el protagonista.

Para satisfacción de cinéticos, los nombres de cada uno de los cortes que forman la banda sonora aluden a títulos de películas, que con toda probabilidad podrían servir de pista para configurar las influencias cinematográficas del director surcoreano y que incluiría filmes tan dispares como los siguientes:

  • For Whom the Bells Tolls (Por quién doblan las campanas, 1943, Sam Wood)
  • Farewell My Lovely (Historia de un detective, 1944, Edward Dmytryk)
  • The Big Sleep (El sueño eterno, 1946, Howard Hawks)
  • Out of the Past (Retorno al pasado, 1947, Jacques Tourner)
  • Kiss me Deadly (El beso mortal, 1955, Robert Aldrich)
  • The Searchers (Centauros del desierto, 1956, John Ford)
  • Cul-de-Sac (1966, Roman Polanski)
  • Cries and whispers (Viskningar och rop - Gritos y susurros, 1972, Ingmar Bergman),
  • It’s Alive (Estoy vivo, 1974, Larry cohen)
  • The Last Waltz (El último vals, 1978, Martin Scorsese)
  • Point Blank (A quemarropa, 1967, John Boorman)
  • Frantic (Frenético, 1988, Roman Polanski)
  • Look Who’s Talking (Mira quien habla, 1989, Amy Heckerling)
  • Out of Sight (Un romance peligroso, 1998, Steven Soderbergh)

8. Los autores del manga no se enteran de nada

El grito en el cielo y a sus abogados a interponer una demanda pusieron los creadores del manga cuando se enteraron que los productores de la película habían cedido los derechos a DreamWorks para realizar una versión estadounidense. Will Smith y Steven Spielberg eran los nombres interesados en un proyecto cuya realización acabó siendo desestimada (gracias a Dios). Si posteriormente volvieron a ser alertados por la realización de una película en Bollywood, Zinda (2006, Sanjay Gupta), con demasiadas similitudes con su manga, yo les pondría sobre la pista de otra insufrible película canadiense que da la sensación de que sólo vieron la película, pero no se leyeron el manga: The Samaritan (2012, David Weaver). El hecho de que ellos mismo le vendieran los derechos a la productora que asignó a Spike Lee como director del remkae estadounidense, no me consuela en absoluto.

El manga y otras curiosidades de Oldboy

9. De Judy Garland a Angels of Acid

Ella Wheeler Wilcox y otras curiosidades de Oldboy

Laugh and the world laughs with you. Weep and you weep alone  / Ríe y el mundo reirá contigo. Llora y llorarás solo. (Del poema Solitude, Ella Wheeler Wilcox)

Si Judy Garland, habría cantado una adaptación de un poema de Ella Wheeler Wilcox, Over the Banisters, incluido en la banda sonora de una de sus más memorables películas, Meet me in St. Louis (1944, Vincente Minelli), posteriormente haría suya la premisa de los primeros versos de otro de sus poemas, a la que también se alude en la película. Versos que también servirían de inspiración a la banda Angels on Acid, que los incluiría en su tema Misery Loves Company. Si ya has visto la película sabrás perfectamente porqué hago referencia a estos versos tan elocuentes, y si no lo sabes porque no la has visto… ya estás tardando.