El desencanto, de Jaime Chávarri, se convirtió desde su estreno en una obra de culto del cine español, y cada año, aumenta la legión de seguidores que quedan fascinados por la personalidad de la familia Panero, o de los vestigios que queda de ella tras la muerte del padre. Y es que esa mezcla de terror y comedia te mantiene en vilo durante todo el visionado, conmocionado por los elementos terroríficos que emanan de la decadencia de esa familia de la burguesía franquista, abocada al final de su raza, y a la vez en vibración con esas máscaras y esas personalidades que cada miembro de la familia adquiere en sus relaciones interpersonales: es una mezcla única de lo terrorífico y lo humorístico. Encuadrada dentro del documental, en realidad puede visionarse casi como una ficción, pues el rol que adquiere cada hermano es el de un personaje que ejerce sus funciones dentro de la trama familiar. Y su director Jaime Chávarri nos ha narrado algunas curiosidades de El desencanto, tanto del rodaje como de los hermanos Panero:

Curiosidades de El desencanto

El título

"La palabra desencanto era un término en desuso, no se relacionaba con nada, y es que parecía estar tan integrado en la sociedad española que nadie lo utilizaba. Era casi una recuperación de una palabra poco recurrente. Yo utilizaba desencanto como desencanto de una familia que creció en el franquismo, y tras la muerte del padre llegó a la ruina".

El rodaje

El productor Elías Querejeta, con una carrera por entonces dedicada a impulsar a los realizadores del nuevo cine español, con interesantes obras en su haber como La caza de Carlos Saura, se decidió a principios de los años setenta a producir cuatro cortometrajes de cuatro nuevos directores de cine, y Jaime Chávarri era uno de ellos. Chávarri habló de su proyecto: "Corría el año 1975 y yo quería entrar en un manicomio y filmar la vida que había dentro sin guión previo, dejando que las imágenes narrasen todo. Pero no nos dejaron introducir cámaras en manicomio. Entonces Elias Querejeta me dijo que filmase a la familia de los Panero, que ha tenido que vender los libros para subsistir. Yo conocí de copas a uno de los tres hermanos Panero, a Michi, y le dije: "ni hablar". Pero después conocí a Felicidad, y me enamoré de ella y su personaje, y quería hacer la película en torno a ella".

Curiosidades de El desencanto"Me encontré con un proyecto que era un corto, basado en el homenaje de la ciudad de Astorga al padre poeta Leopoldo Panero, y quería filmar la colocación de la estatua del padre y el relato de su muerte. Pero al recoger todos los testimonios de los hijos descubrí que como corto no funcionaba, no tenía sentido limitar la narración a esa duración. Hable con Elías y le dije: o esto es un largo, o esto no es nada. Empezamos a rodar, y rodamos durante un año y medio y fue la gran virtud de la película: ellos se olvidaban de lo que estaban diciendo, se fue la máscara de como la gente le gustaría que les vieses, y después nació una máscara más cercana a la verdad. Aunque pasaba tanto tiempo que los Panero se cortaban el pelo y no se les reconocía en el plano, pero no podía limitar su vida y estética a la película".

En cuanto a las cuestiones técnicas, el equipo era muy limitado, pues apenas contaban con 5 personas en total para el rodaje y el montaje: "Fue filmada en 35 mm en blanco y negro para ahorrar". Y, pese a ser documental, cuenta con un lenguaje próximo al melodrama, pues la idea inicial de Chávarri era hacer un melodrama; esto se vislumbra, ante todo, en el paseo de la madre por la casa rural de Astorga o en el uso del plano-contraplano, un recurso más propio de la ficción: "Y yo le pedí dos cámaras a Elías Querejeta, porque me gusta el plano-contraplano, que un personaje hable con otro y Elias accedió. Quería hacer travellings en las conversaciones para señalar los momentos más importantes, y él me preguntó: ¿Cómo vas a saber cuando dicen algo importante? Un operador me tocaba el hombro derecho para iniciar el travelling hacia atrás, o el izquierdo para el travelling hacia adelante, cuando pretendía recoger una frase clave de un personaje".

"Uno de los momentos más bellos que ocurrieron en el rodaje nació del disgusto que sentían por la realización de la película, porque contaban su vida y no cobraban nada. Juan Luis era el que más se oponía al rodaje, quiso hablar con Elías y tuvimos en una reunión en una cafetería de Astorga. La cosa estaba tan mal que cortamos el rodaje. Pero al día siguiente y sin decirnos nada, estábamos todos en el set de rodaje, porque llegó el momento en que la película se convirtió en una adicción".

El montaje

"Pero, en definitiva, la película está hecha en el montaje. Y en contra del mito que existe, no hay más material no montado, desechado. Hay alguna conversación suelta con Felicidad, pero no se desechó prácticamente nada. Sí es cierto que habíamos grabado mucho en cinta, sobre todo con la madre Felicidad Blanc, pero delante de la cámara no querían contarlas, como sus vivencias durante la guerra civil. Pero el montaje es muy deliberado, y funciona funciona por contrastes. Por ejemplo, presenta a los personajes de forma normal, y de repente hay una presentación con Leopoldo María en el cementerio que parece Drácula, que viene a chupar la sangre a los demás y a mí mismo".

Curiosidades de El desencanto

La censura

"Fue la última película sobre la que tuvo influencia la censura. Querían quitar todo, las referencias a las drogas, etc. Finalmente, me impusieron un corte, que no pude salvar: cuando Leopoldo Panero habla con su madre de amores de juventud, él afirma que sí que tuvo, "porque en la cárcel me la chupaban algunos subnormales por un paquete de tabaco". Pero tuve que cortar el verbo chupaban, que le resta contundencia, aunque al menos se entiende el sentido. En el fondo, era una frase para escandalizar a la madre".

El estreno

Como espectador, uno de los momentos que más me fascinan es la descripción de Felicidad Blanc del poeta Luis Rosales, el mejor amigo de su marido y constante presencia en casa, como un conversador infatigable sobre poesía. Pero a Blanc le impedía el contacto directo con su marido, tal y como señala en unas de las intervenciones más irónicas de la película:

Bueno, conocí primero a Luis Rosales. Además, fue compañero inseparable de nuestras vidas. Recuerdo que al principio, cuando te casas estás deseando que su marido llegue a casa, el abrirle la puerta es un momento muy trascendental. Pero siempre al mismo tiempo que le abría la puerta se escuchaba una tos característica de la compañía que traía: era Luis Rosales. Era inevitable: era encantador, un conversador fenomenal, a mí me quería mucho, yo le quería menos, pero siempre estaba con nosotros. Las conversaciones podían comenzar entre ellos dos sobre un tema intelectual o de otra índole, empezaban a las 2 o las 3, y podían terminar a las 5 o 6 de la mañana. El tema podía ser cualquiera, yo me iba a pasear, volvía, el tema había variado, el hilo estaba roto, seguían seguían, me iba a la cama, me acostaba, oía la voz de Luis Rosales en la lejanía. Luis Rosales fue mi vida.

Curiosidades de El desencanto, Luis Rosales

Además, estas palabras están montadas creando un contrapunto con las imágenes, porque Chávarri introduce una escena de Rosales dedicando unas palabras totalmente huecas al poeta fallecido Leopoldo Panero. Con estas declaraciones, es normal que el poeta se resintiese en el estreno de la película, tal y como señaló Chávarri: "Felicidad llevó al estreno a Luis Rosales y Luis se va del estreno a los 5 minutos y ella le grita: “Pero Luis, ¿por qué te enfadas?".

Pero la película tuvo un estreno limitado, aunque el boca a oreja permitió que se convirtiese en un éxito de culto, aunque de distribución en pequeñas salas: "Se estrenó en 3 cines de arte y ensayo, y en la primera semana se retiró de 2. Al final, la película se mantuvo más de un año en Madrid y Barcelona en cines pequeños. Decidimos mandarla a San Sebastián, donde parecía que recibiría un premio, pero habíamos llegado a un acuerdo Elías y yo de que si había follón en San Sebastián, la película no iría al festival. Entonces, llovieron piedras sobre Dolores del Río, la pobre, que no tenía culpa de nada, pues en un restaurante le lanzaron panes, le robaron y le dijeron que no debería haber venido a la edición. Y, entonces, decidimos no llevarla a San Sebastián, y Elías Querejeta guardó su copia debajo de un colchón de casa de su madre".

Y la película funciona, además, como síntoma de la propia época que le tocó vivir. Sin pretenderlo, el director reflejó el declive final del franquismo pues fue filmada en las postrimerías del regimen y, si al película narraba la decadencia de una familia aristócrata en la élite durante el franquismo, todo podía ser visto como una alegoría del desmoronamiento definitivo de la dictadura: "La película se rodó en 1974, justo antes de la muerte de Franco. Hubo críticos que veían la película de una manera distinta a la que habíamos pensado: asociaban la figura del padre Leopoldo Panero muerto con la muerte de Franco. Y entonces yo la volví a ver y encontré esa asociación que yo no había visto. Pero no importa, porque la película funciona con y sin Franco".

Leopoldo Panero padre

Curiosidades de El desencanto

El padre es el protagonista sin aparecer en la película, porque todo gira en torno a él, todas las relaciones se tejen en torno a su figura ausente. Es la Rebeca de Alfred Hitchcock, trasladada a la España del tardo-franquismo y al género documental. Asimismo, la reunión en el 12º aniversario de su muerte sirve como desencadentante de las discusiones familiares y de la rememoración del pasado, de modo que Leopoldo Panero es, al fin y al cabo, el motor de la trama. Pero un motor silencioso, tal y como lo mostró Chávarri amordazado a través de su estatua, única presencia visual de su figura, pero siempre oculta bajo el manto: "Pensé en poner fotos del padre mientras conversaban, pero quedaba muy extraño interrumpir la conversación. Prefería hacer de él un personaje misterioso, un mister x, y Elías estuvo de acuerdo, nunca vimos la presencia de Leopoldo padre como presencia real. Sólo aparece indirectamente al comienzo y al final: Panero padre amordazado es una imagen muy importante, y el epitafio final". Leopoldo padre es la figura de la que se habla, pero él no tiene voz salvo a través de este epitafio en el que parece desvelar su personalidad a través de su máscara, y rechaza la imagen dulcificada de su vida, afirmando su alcoholismo en un verso fundamental:

"Ha muerto
acribillado por los besos de sus hijos,
absuelto por los ojos más dulcemente azules
y con el corazón más tranquilo que otros días,
el poeta Leopoldo Panero,
que nació en la ciudad de Astorga
y maduró su vida bajo el silencio de una encina.
Que amó mucho,
bebió mucho y ahora,
vendados sus ojos,
espera la resurrección de la carne
aquí, bajo esta piedra"
.

Curiosidades de El desencanto

Y es que, pese a despertar reticencias entre los hermanos, ejerció una influencia fundamental, y todo rechazo llevaba implícito un síntoma de dependencia. Por ello, no pueden desprenderse de él ni aún después de muerto, pues encontró un heredero de su figura, que reposaba en Leopoldo María Panero, que adquiere el poder gracias a su desmesurada inteligencia y autonomía: "Leopoldo María es el sustituto del padre, algunos lo aceptan y otros se revelan, pero es la cabeza de familia en todos los sentidos. Es el antitodo de esa época. En aquella época, hacer oposición se entiende muy mal".

Leopoldo María Panero

Toda la película gira en torno a Leopoldo Panero padre, pero también en torno a Leopoldo María Panero hijo. Y es que éste, como sustituto del padre, se encarga de dar la definitiva estocada a la familia: en el metraje encontramos dos mitades diferenciadas, la primera, en la que se encuentra ausente y los personajes narran su pasado y sus relaciones; y la segunda, donde se produce la definitiva rebelión contra la madre en los jardines del Liceo italiano. E indirectamente, todo el metraje parece construido para este alzamiento contra la red familiar, pese a que su entrada en la película se produjo a mitad del rodaje: "Leopoldo se negó a salir en un principio, y accedió más tarde, porque Michi le hablaba de la película y le entró la curiosidad, y pensó "si estáis contando le leyenda épica de la familia, yo debo entrar". Por eso sale a partir de la mitad".

Chávarri habló sobre su figura: "Es de las personas más inteligentes que he conocido en mi vida, había leído mucho a Lacan, y siempre me decía cosas que no entendía. Ante mi cara de incomprensión, me dijo: "lee a Lacan", y yo abrí un libro, leí tres o cuatro páginas y lo tuve que cerrar porque no entendía nada. Entonces, él me prestó un libro que se titulaba: “Para entender a Lacan”. La mayoría de las cosas que dice son citas, pero están muy bien metidas. Leopoldo era un personaje construido a partir de Lacan y la psicología. Leopoldo utiliza el manicomio como refugio, de loco no tiene nada, nos sobrevivirá a todos. Hace 4 ó 5 años que no lo veo, es una gran cabeza y un gran poeta. Tendencia autodestructiva muy literaria, por ejemplo, Leopoldo ha sobrevivido muy divinamente".

El desencanto

Los tres hermanos

Pero la película funciona por la propia dualidad de los hermanos y la madre, que son personas y a la vez personajes: son y no son, se muestran con una máscara que explicita y oculta su verdadera personalidad: "Hay un recreo literario en toda la película, porque en aquella época, hay gente que tenía la vida enfocada en torno a la literatura. Me da rabia cuando la gente menosprecia a los Panero, porque creo que son muy inteligentes y lo que cuentan siempre lo hacen con un castellano maravilloso. Ellos siempre hablan así, lo que era fascinante es que ibas a cenar con ellos y eran la película. Lo que retrataba en la película era la realidad, al margen de si era verdad o mentira todo lo que dijeran; y es que ellos siempre dan una imagen de sí mismos más allá de la cámara. Este hecho es completamente enternecedor, y los convierten en puro cine, pues están haciendo teatro, haciendo cine completamente, y aunque cuenten mentiras, cuentan mentiras sobre verdades, y estas verdades salen por vasos capilares. Son interesantes como figura, como alguien reconstruido; y esto son juegos muy borgianos, es muy interesante y en cine se ha utilizado poco".

1976 El desencanto

Michi

Michi siempre señala que la idea de la película surgió de él, y colaboró en todo momento en su preparación y su rodaje: "Michi sabía de literatura española muchísimo, tenía unos conocimientos de las revistas de poesía y de autores que yo no había escuchado en mi vida, aunque luego era demasiado vago como para trabajar. Michi se puso muy en contra de la película, porque pensó que la película le iba a dar un estatus, hacer de él un personaje, y que había tergiversado los hechos de la realidad. Pero entonces, un día me lo encontré en una presentación de la película junto a Ricardo Franco, y me dijo: "Jaime, has cogido una historia vulgar y la has convertido en una leyenda".

Curiosidades de El desencanto, Michi Panero

Juan Luis

Pero uno de los mayores opositores al film desde sus inicios es Juan Luis, pues aunque accedió a salir en la película, no quiso colaborar en todas las escenas, y por eso sus secuencias son en soledad, salvo la primera conversación con Michi, en la que cada uno de los personajes mira a un extremo, de modo que parece que el director no ha respetado el eje, aunque es su incomunicación la que crea tal efecto. En el resto de escenas aparece sin compañía, y no quiso colaborar en el clímax, en la rebelión de los hijos en el Liceo italiano: "Juan Luis es el personaje que más máscaras se pone, y de hecho, no quería estar en la película. Pero esa máscara funciona a la perfección en la película, porque es un personaje cómico. En el rodaje piensas: "Este tipo sólo dice tonterías", pero en el montaje no podía quitar sus frases. Y, en algún momento todo se aproxima hacia unos límites próximos al teatro, especialmente cuando habla de los fetiches, pues no sabes si es verdad o mentira, pero da igual: sólo que se le ocurra le otorga valor".

Curiosidades de El desencanto

Felicidad Blanc

Sin duda, una de las máscaras más entrañables de la película es la de Felicidad Blanc, una señora muy inteligente, con un castellano perfecto y siempre guardando las formas con una elegancia constante, aunque conocedora de los recursos de la ironía y el humor: no hay total inocencia en sus palabras, se la descubre siempre atenta a destruir con sus confesiones lo establecido. Jaime Chávarri ha hablado sobre ella: "Felicidad quería dar esa imagen romántica, de ser tan excepcional que hasta a Neruda le gustaba, pero al final era una visión de una una mujer que se siente sola y que proyectaba un personaje sobre ella. Era una mujer muy atractiva, había sido muy guapa. En el rodaje, la madre estaba encantada porque además le di la oportunidad de participar en dos películas mías y conocer a Bibi Andersen, que eso le encantaba. Al final, El desencanto es como una película de Bette Davis, es como ver Qué fue de Baby Jane en documental".

Curiosidades de El desencanto, Felicidad Blanc

Los espacios del film

Hay dos espacios fundamentales: la casa de los Panero de Astorga, que contiene el tiempo petrificado entre sus paredes, con el mobiliario envejecido que venden progresivamente para poder sobrevivir y que contiene un pasado del que desean deshacerse; y el Liceo, el espacio al aire libre que permite la creatividad de los hermanos y, ante todo, la rebelión. Entre las curiosidades de El desencanto, Jaime Chávarri habló de su elección: "Ellos fueron alumnos del liceo italiano y les traía muchos recuerdos. Y nos dejaron filmar gratis, y la palabra gratis era fundamental en esta película. El recuerdo y la infancia era lo más importante, por eso era importante la ubicación en este espacio del film. Lo mismo ocurre con la casa familiar, que hablan de ella como si fuese la del Gatopardo, aunque era pequeñita y de pueblo. El liceo italiano es lo único monumental que aparece, pero a la vez es el momento más intenso, donde los hijos al final se revelan contra la madre".

Curiosidades de El desencanto

La decadencia

Y, aunque se le haya visto una analogía entre la muerte del padre y la de Franco, Chávarri deseaba, ante todo, fijar un testimonio del desmoronamiento de la familia burguesa, aunque en realidad no se produce de forma definitiva en la película, pues tal y como señala el director: "Hay algo en la familia burguesa que se las apaña para sobrevivir, si el padre no está, esa figura la toma otra. Como la burguesía se las arregla para sobrevivir aunque sea después de la revolución rusa o cubana, y ese concepto es terrible, es pesimista, pero lo veo".

El primer plano

Pero, al final, toda la película es, en definitiva, una lucha entre la máscara y la cámara, y entre ambas hay siempre un rostro, que es lo que más le interesaba a Chávarri captar: "Para mí, el mayor paisaje es el rostro humano, lo que mayor interés puede provocar es el rostro humano. Y ésta era una película de rostros reaccionando. Decía Bertolucci que el cine era maravilloso porque veías a la gente envejecer. Y en esta más, porque cambia a lo largo del tiempo. El rostro como paisaje, es la idea que me enganchó a este proyecto"*.