Sólo hay una cosa más ridícula que un director español tratando de copiar las fórmulas del cine de género del cine estadounidense: que también lo haga uno catalán. En su primera película como director, Jesús Monllaó no sólo comete ese gran error, sino que además lo hace mal. Aunque claro, si tenemos en cuenta que parte de una novela que en su día fue finalista al premio de novela Ciudad de Torrevieja, cualquiera puede hacerse una idea del pedazo de bodrio que puede resultar Fill de Caín. Confieso que estoy desconcertado. Así como a los cinco minutos de comenzar la película ya sabía exactamente todo lo que iba a suceder, me encuentro en una terrible disyuntiva al afrontar la crítica de Hijo de Caín, título de la película en español. La desorientación no se debe tanto al relato, sino a que en un afán de tratar de encontrar una disculpa para sus creadores me he encontrado con que son unos impostores de pacotilla con aspiraciones más descabelladas (y absurdas) que las del protagonista de su propia película.

Crítica de Hijo de Caín - cartel

Lo primero que me llama la atención de Fill of Caín no son sus referencias bíblicas. Su título no es más que una estrategia para despistar al espectador antes incluso de darle tiempo a hacerse una idea de lo que está viendo, reincidiendo directamente la primera secuencia de la película en ese punto. Lo que más me sorprende son las extrañas similitudes con otra película reciente, también basada en una novela: We need to talk about Kevin. No he leído la novela de Ignacio García-Valiño, quien perfectamente podría haber plagiado con el mismo descaro que el director de la película la novela de Lionel Shriver que ganó el Premio Orange de ficción en 2005, un año antes de que fuera publicada Querido Caín, a la que tan sospechosamente se parece. Pero sólo leer la sinopsis de la novela confirma mi intuición, al igual que la primera secuencia de la película. El único elemento nuevo sería el psicólogo, ese orientador psico-pedagógico, que se cree tan listo cuando realmente fracasa en absolutamente todas sus metas y propósitos. No sé si estoy hablando del propio García-Valiño o de su alter ego en el relato, pero es que este es el único ingrediente nuevo en Fill de Caín. Y si el novelista plagia la novela de Shriver, el cineasta no se corta un pelo en copiar la aproximación visual de Lynne Ramsay, salvo que con una torpeza digna de convertir su película en una auténtica obra de culto.

Pero claro, no es lo mismo Tilda Swinton que José Coronado, ni Erza Miller que David Solans. En el caso del joven actor debutante la culpa, es evidente, no es suya, sino de un director que le ha dirigido como si creyese que podría engañar al público cuando la confusión es enteramente suya si pensaba que existía eso de ¿"thriller mediterráneo"? Pero ¿qué tipo de moto es esta que nos pretender vender desde la página electrónica de la película? En el hipotético caso de que incluso pudiera ser así, Monllaó y su equipo lo tiran por tierra porque según ellos se trata de un tipo de película que "se caracteriza por secuencias en las cuales un ritmo de acontecimientos calmado, enmarcado en paisajes mediterráneos (cristalinos, abiertos y luminosos) es de pronto interrumpido por un mar de incertidumbre y tortuosidad que mantienen la tensión hasta su resolución final, a menudo imprevisible", cuando en ningún momento de la película esta definición coincide ni con lo que se muestra, ni con ninguna otra película española. Qué pasa ¿que el texto se lo ha montado HM & Sanchís? (Para los que no lo sepan se trata de la agencia de comunicación que asesoró tan malamente al gobierno de Valencia tras el acidente de Metro en la estación de Jesús)

Crítica de Hijo de Caín - José Coronado y Julio Manrique

Para postre, si ya de por sí el relato es soporífero e insoportablemente flojo, las cuestiones económicas empañan poderosamente una propuesta sin identidad alguna en la que parece estar calculado el porcentaje de catalán y español en función de las subvenciones que tienen que aspiran a cobrar, llegándose a estereotipos estúpidos como que un personaje hable en español y los demás le contesten continuamente en catalán. Y ya de ajedrez ni hablamos porque claramente a nadie de los que han intervenido en la película les interesan lo más mínimo. Como partida, Fill de Caín es una partida pérdida desde el primer movimiento, como película, está vendida desde el primer título de crédito. Intuyo que si a duras penas aguanta el primer visionado, un segundo debería figurar en las contraindicaciones de los créditos de la película.

Porque la conclusión de la película no se sostiene ni con Super Glu 3: que el niño consiga su propósito no demuestra lo listo que es, sino la nulidad de la propuesta, porque al final va a terminar en el mismo sitio al que quería llevarle su padre en primera instancia. Es muy fácil decir en un guión que un personaje tiene un cociente intelectual muy por encima de la media, está claro que lo complicado es demostrarlo. En el caso de We need to talk about Kevin, este sí cumple su objetivo, sea cual sea su destino después de todo el relato; en el caso de Hijo de Caín, su destino demuestra que su cociente de inteligencia está calculado a partir del mismo test que siguieron los integrantes del programa de la televisión más intelectualemnte zafio de toda la televisión mundial: Sálvame.

Crítica de Caín - David Solans, Abril García, Juio Manrique y Jack Taylor

Algunos podrían pedir un poco de misericordia para con un joven principiante que ha trabajo con dos guionistas también noveles, Ignacio García-Valiño y Sergio Barrejón, al menos en lo que la largometraje se refiere, aunque arrastran una larga trayectoria (uno más que el otro), en cortometrajes y series de televisión. Sinceramente creo que este es el tipo de cine español que nadie quiere ver, ni estos son el tipo de cineastas que deberían conseguir sacar adelante sus proyectos. No dudo que podrían encajar mucho mejor en la cinematografía estadounidense, donde está todo hecho y no necesitan "reinventar" ningún género porque el plagio es la forma habitual de trabajo, pero si pretenden reincidir en la filmografía española, no será un servidor quien contribuya a su éxito. Tampoco les aconsejo que vayan a terapia. Bueno, quizás sí al novelista, aunque tal y como se refleja en su alter ego de ficción, si nunca hizo caso a los consejos de los que más le querían, dudo mucho que me se lo haga a un servidor.

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