No puedo evitar resaltar lo curioso que me resulta haber encontrado este año dos auténticas sorpresas en las películas nominadas al premio Oscar, con muchas cosas en común. Por un lado estaba Beasts of the Southern Wild, la extraordinaria ópera prima de Benh Zeitlin que contaba con la joven Quvenzhané Wallis como protagonista, y por otro estaba Rebelle (War Witch), cuarto largometraje del canadiense Kim Nguyen, que también tenía a una joven protagonista, Rachel Mwanza, igual de expresiva y conmovedora. Que amabas se fueran de vacío no impide que hayan dejado su huella en nuestro corazón. Y si no hubo Oscar para ninguna de las dos, la canadiense sí conseguiría alzarse con los máximos galardones en los Canadian Screen Awards, incluyendo los de mejor guión y dirección para Nguyen, así como el de mejor película, reconocimientos que venían anticipados desde el momento en que conseguía el Premio Especial del Jurado Ecuménico en el Festival de Berlín, así como el Oso de Plata a la mejor actriz para su protagonista.

Cartel para la crítica de Rebelle War Witch

Si hacemos cuenta del argumento de War Witch, título internacional de la película (Rebelde en España), quizás nos sintamos ligeramente predispuestos para un crudo relato sobre los efectos de la guerra en estos adolescentes obligados a matar para vivir. Algunos incluso prefieran ir a ver otra cosa, porque ciertamente la película no está exenta de algunos momentos terriblemente duros, pero al estar todo el relato cubierto de una mirada tan (aparentemente) despreocupada como parecen estar los protagonistas sobre su suerte, todo se digiere con un impacto más moderado. La intención de Nguyen no parece ser tanto la de sorprender al espectador con un relato sórdido y truculento, sino emocionar con la manera en la que Komona se enfrenta a sus angustiantes circunstancias. Además está esa dimensión metafórica sobre brujas y fantasmas, que facilitan que Rebelle adquiera el tono de una conmovedora fábula que tiene como propósito primordial transmitir las ganas de vivir, a pesar de las circunstancias, y buscar la felicidad, a costa de superar todo tipo de traumas y pruebas.

Rachel Mwanza en la crítica de Rebelle War Witch

El azar, el destino, el amor y la vida, parece erigirse como los cuatro pilares en los que se desarrolla este extraordinario relato. Si es el azar lo que une a la pareja protagonista, el amor les dará la fuerza suficiente para buscar su propio camino y escapar de su pesadilla. A pesar de que su fatídico destino vuelve a atraparles, la vida que Komona alberga en su interior le proporciona las fuerzas necesarias para seguir viviendo y buscar la felicidad, mientras repasa el terrible periplo que le ha tocado recorrer. Contribuye a que el espectador pueda recorrer de la mano de la protagonista el mismo camino, saber que el relato está dirigido a un personaje todavía inexistente, que no sabemos si ya está vivo o está por nacer, pero que ayuda a digerir algunos de los momentos más terribles, sabiendo que hay un futuro evocado a través de esa constante deixis.

Fantasmas en la crítica de Rebelle War Witch

Rebelle es de esas películas que resultan sorprendentes, además de por el propio relato, por ese contraste que establecen con nuestra realidad. Que a día de hoy contemplemos un relato como éste, sabiendo que sigue siendo algo habitual en determinados lugares y que realmente seamos conscientes que mientras vemos la película algo similar podría estar sucediendo en alguna parte del mundo, hace que ver la película sea realmente una acción de protesta. Es posible que no podamos contribuir mucho en favor de Komona, pero lo menos que podemos hacer es tomar conciencia de que, afortunadamente, vivimos en una sociedad privilegiada. Aunque a veces no nos funcione Internet, nos hayamos quedado sin cobertura en el móvil o la programación de la televisión sea un auténtico coñazo.

4 estrellas