Pocas veces hemos visto representado el cruising homosexual en el cine, y mucho menos como tema principal de la película. A iluminar estas áreas oscuras de la representación cinematográfica ha venido L´inconnu du lac, una de las obras más originales que se han presentado en el festival de Cannes. Dirigida por el francés Alain Guiraudie, ha obtenido el Premio a la Mejor Dirección en la sección Un certain regard, aunque bien podría haber irrumpido en la Sección oficial, y se ha alzado con la Queer Palm de Cannes. Y toda su narrativa está ambientada en un lago de la Provenza francesa, donde se practica nudismo y, a la vez, el cruising homosexual entre los matojos frondosos del bosque circundante.

Crítica de L´inconnu du lac

Y cuando aborda el cruising, lo aborda con sinceridad: si algo destaca del film es la audacia en la representación del sexo público, pues los cuerpos se ofrecen desnudos a la cámara, e incluso accedemos a planos de penes en erección y a una eyaculación en primer plano. Como el sexo explícito de La vie d´Adèle, L´inconnu du lac nunca se censura, y ofrece los cuerpos masculinos en toda su desnudez sin por ello quebrar la narrativa; de hecho, la narración transita a través de esos cuerpos, y su movilidad y su conducta sexual se convierte en principal guía del espectador hacia los vericuetos de la trama.

Pero, si en La vie d´Adèle tenemos el sexo en tiempo real, captado en una secuencia de 20 minutos, aquí las escenas de sexo son más fragmentarias: se muestran, pero se sintetizan. Y es que La vie d´Adèle desea generar un tiempo lineal extendido: aborda la sensorialidad del tiempo humano, que se capta a través de una mayor sensación de su devenir de lo que normalmente se muestra en la narrativa. En cambio, L´inconnu du lac busca la representación de otro tiempo: es el tiempo del cruising, un tiempo cíclico regido por la repetición y la variación.

Crítica de L´inconnu du lac

El cruising es un acto que se repite: mirada, escondite y coito, y que encuentra mínimas variaciones en su ejecución. Esta variación reside, en gran medida, en el hombre elegido y en el diferente cuerpo con quien acostarse. Pero la conducta del cruising es cíclica, y la película aborda este carácter cíclico en su narración: de hecho, todo se desarrolla en tres días, que funcionan como tres actos, y que comienzan con un plano simétrico, un plano general del improvisado aparcamiento de los coches que llegan al lago. Así, este plano nos introduce, ya, en la repetición a través de su multiplicación en el relato.

A la vez, el tiempo cíclico del cruising se asimila con el tiempo cíclico de la naturaleza: toda la trama está contenida en el espacio natural del lago, un espacio invariable a corto plazo, y que a largo plazo cambia hacia su propia repetición. Es el ciclo de las estaciones, que llevan el movimiento a un mismo punto de partida: así, el tiempo del cruising se asimila perfectamente con los espacios elegidos para el film.

Crítica de L´inconnu du lac

Y en esos espacios se sumerge el protagonista, un joven homosexual interpretado por Pierre Deladonchamps que siente una soledad cósmica, y busca un hombre con quien pasar la noche, más allá del contacto esporádico del cruising. En el lago conoce a dos hombres antitéticos: por un lado, a un heterosexual que, como un buda, se encuentra siempre sentado en el lago, reposando su sobrepeso y viendo el tiempo pasar; por otro lado, a otro hombre hacia el que siente atracción, pero éste tiene pareja. Estos polos opuestos con los que se topa el protagonista el primer día se convierten en su guía en los espacios inconmensurables del cruising durante el resto de días.

Crítica de L´inconnu du lacPorque el homosexual deja a su pareja y, en el segundo día, decide iniciar contacto sexual con el protagonista. Cada día se sumergen más en la espiral sexual, aunque el nuevo hombre se niega a pasar la noche juntos: prefiere dejar los contactos para el cruising, y evitar la rutina que supondría su conocimiento más allá de las fronteras del lago. Así, el lago es un tiempo alejado de la civilización y un espacio para las máscaras: sus orillas son un escenario donde conquistar a otros a través de un personaje creado.
Por otro lado, el heterosexual se convierte en llamada de alerta, en contrapunto a la desinhibición sexual de los jóvenes, pues él siempre está en quietud, estático, y nunca participa de las orgías forestales. Y es que, al final, el drama de L´inconnu du lac se convierte en una especie de reinterpretación de Eyes Wide Shut de Stanley Kubrick a través del filtro del cruising homosexual, pues su narrativa nos transmite los peligros que todo deseo lleva adherido a sí mismo. Como en Eyes Wide Shut, dejarse llevar por las pulsiones eróticas puede tener, consigo, consecuencias inesperadas. Y el personaje-Buda sirve como alerta de los peligros del desenfreno del deseo.

Y es que, al final, sobre el drama la película introduce una narrativa de thriller criminal, pues aparece un cadáver en el lago. Ante la irrupción del peligro en el seno de la calma sexual, comienzan a surgir sospechosos, y nadie puede confiar en el ser más próximo: por ello, el primer contacto dionisíaco y orgiástico recula, y los sujetos vuelven a encontrar su individuación, su carácter de sujeto único, ante el peligro omnipresente. Entonces, en L´inconnu du lac aparece un investigador que pregunta sobre su estancia en el lago, en busca del asesino, y comienzan a aparecer síntomas inquietantes en el espacio: al final, esta película de loca desinhibición muestra una ambigüedad moral, pues no se sabe si defiende el contacto sexual pleno, o admite un discurso conservador de limitación del deseo, por la presencia del peligro inherente a la liberación sexual. Sea lo que sea, sin duda es una celebración de la desnudez, y se agradece un retrato tan sincero y audaz a la hora de representar el sexo público entre hombres.

4 estrellas