Tras un largo periplo que le llevó al espacio exterior en Sunshine, después a la India con Slumdog Millionaire y a California con 127 Hours el cineasta británico Danny Boyle retornaba al Reino Unido para ocuparse de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Un reencuentro que aprovechaba para volver a rodar en Londres, mostrando aspectos de la capital británica inusuales, al menos en su cine previo, que supone, además, su reencuentro con algunos de sus grandes colaboradores. Para su regreso había escogido Trance, un thriller hipnótico en el que está involucrado un cuadro de Goya, para el que incluso llegó a contratar al profesor David Oakley, psicólogo clínico e investigador del London University College, para que pudiera actuar como asesor especializado en hipnosis. ¿Quieres saber los detalles de cómo se hizo Trance? Presta atención porque son ellos mismos los que te lo cuentan.

Cartel de Trance la película

Después de Slumdog Millionaire, el productor Christian Colson y yo andábamos buscando una nueva obra que realizar juntos y yo le dije que había un par de ideas hacia las que siempre me había sentido atraído: la historia de Aron Ralston –que se transformó en 127 Horas– y un disparatado thriller llamado Trance. (Danny Boyle)

  • Sinopsis oficial

Simon, se dedica a la subasta de artículos de bellas artes. Decide aliarse con una banda criminal para robar una obra de arte que vale millones de dólares. Pero después de haber recibido un golpe en la cabeza durante el atraco, descubre, al despertarse, que no recuerda dónde ha escondido el cuadro. Cuando las amenazas y la tortura física no logran ninguna respuesta, el jefe de la banda contrata a una hipnoterapeuta para que hurgue en los recovecos más oscuros de la psique de Simon. A medida que va adentrándose en su destrozado subconsciente, lo que está en juego llega a ser mucho más y los límites que separan el deseo, la realidad y la sugestión hipnótica comienzan a difuminarse y desaparecer.

Rosario Dawson y un cuadro de Goya

Un cuadro de Goya

Goya es considerado el padre del arte moderno porque se adentró en la mente. Hemos tenido durante más de un siglo pintores que, más que representar pictóricamente lo que vemos, pintan la forma como vemos el mundo. En Vuelo de Brujas vemos a un hombre que se oculta bajo una manta…y tuve una fuerte sensación de que ése era Simon, el personaje de James. (Danny Boyle)
Vuelo de Brujas de Francisco de Goya

Danny quería la riqueza del cuadro clásico. No quería a un Hockney ni a un Bacon ni nada parecido. Quería hacer algo que tuviera la riqueza de un Caravaggio, pero que también fuera extraordinario. Goya está en ese mundo. En cierta medida, pintando tan extraordinarios cuadros, está muy por delante de su época. (…) Nos decidimos por Vuelo de Brujas porque es un cuadro exótico y extraño que representa a una persona que es levantada en el aire por estas tres brujas de altos sombreros, elevándose a las alturas en algo parecido a una especie de sueño y, luego, debajo de ellos están estos tres personajes. El burro, que representa la locura o la insensatez, o eso supongo; la persona que no puede ver y que corre con una capa sobre su cabeza; y otra persona que yace en agonía con las manos sobre sus orejas. Parecía que este cuadro era la elección perfecta. (Mark Tidesley)

Un inglés, un francés y una americana

El reparto de la película supuso un reto importante para el cineasta debido a que toda la acción de la película se desarrolla, principalmente, sobre tres personajes, que comparten el protagonismo a partes iguales y en los que uno es francés, otro británico y el tercero es estadounidense.

James McAvoy, Danny Boyle y Vincent Cassel

Tiene tres papeles estupendos y eso siempre está muy bien en una película. Recuerdo eso desde Tumba Abierta, una de las películas que hice con John; tres papeles fantásticos en los que los actores luchan para ver quién está en el centro de la película. Es excelente disponer de la atractiva dinámica de este triángulo, ya que permite jugar con la duda de qué personaje es el central del relato. La película empieza, evidentemente, como la historia de Simon pero al final se ha convertido en algo más propio de Franck –y, naturalmente, Elizabeth ejerce su propia y fuerte atracción gravitatoria. (Danny Boyle)

Rosario Dawson, Vincent Cassel y James McAvoy

  • James McAvoy

La primera vez que leí el guión, me encandiló completamente esta endiablada película psicológica de atracos que rebasa los límites del género. Recuerdo que el guión era muy difícil y complicado. Cuando fui a someterme a una prueba para Danny, estuvo inigualable. Rara vez me han dirigido en una prueba de una forma tan interesante. Fue simplemente un verdadero placer. Y si me hubiera ido sin conseguir el trabajo, aun así habría disfrutado de verdad y valorado el tiempo que pasé con él porque fue una fantástica sesión de trabajo. Eso hizo que me muriera por conseguir el papel. Por suerte para mí, me telefoneó y me dijo: ‘“¿Te gustaría hacerlo?’” Cada día de rodaje ha sido así: consistía simplemente en descubrir el guión, que es magnífico, audaz y supone un desafío para el intérprete”. (…) Creo que cada película que Danny ha realizado ha sido siempre atrevida y audaz, y no creo que él perciba que el género tenga límite alguno. De modo que si se halla dentro de un género, se empeña en forzar sus límites –digámoslo así– y en ocasiones, en traspasarlos adentrándose también en géneros diferentes. Y con Anthony (Dod Mantle, el director de fotografía) a su lado, uno y otro reúnen una cantidad estrambótica de energía, y ambos son también entusiastas y verdaderamente generosos con esa energía, de modo que andar por los alrededores de esta pareja acaba siendo casi infeccioso. Algunas veces uno se sienta a pensar: '¿Va a salir bien? ¿Acaso es demasiado?' Después, naturalmente, no lo es. Lo que al cabo hace que Danny también se ponga en marcha es que dice: ‘Sí, podría ser demasiado pero si no lo rodamos nunca lo sabremos’ (James McAvoy)

James McAvoy

La trayectoria de James McAvoy ha ido avanzando sin prisa pero sin pausa hasta convertirse en uno de los actores del momento, desde sus primeros trabajos para la televisión británica, hasta sus convincentes interpretaciones en filmes como Starter foro ten, The Last King Of Scotland y Atonement. Era de esperar que recibiera la llamada de Hollywood, incorporándose primero en Wanted y e interpretando después a Xavier en X-Men: First Class, participando también en filmes de corte más clásico como The las sation y The conspirator. Aunque nunca había trabajado con Danny Boyle, se sintió al instante atraído por el papel, como él mismo ha contado.

James McAvoy

Yo siempre pensé que él podría ser un poco joven para el papel, pero, en realidad, cuando nos conocimos y hablamos, resultó muy interesante porque el papel le hace parecer mayor. La forma como se transformó en el personaje fue verdaderamente fantástica, y mientras estábamos rodando le dije: ‘“Pareces mayor de como te había visto antes en la pantalla. No es éste un cumplido que los actores agradezcan a menudo. ¡Siempre es un arma de doble filo! Les gusta ser refinados y crecer pero no parecer mayores. Yo también quería que actuara con su acento escocés natural porque verdaderamente me encanta el modo de hablar de los escoceses. Me dice él que eso es algo que le piden que haga con poca frecuencia. Así que fue fantástico que James y Vincent utilizaran su acento natural. No sé si sabe que yo tengo una gran experiencia con acentos –Ewan McGregor, Cillian Murphy, James McAvoy…–. No sé a qué se debe. ¡Quizá es que tengo algo contra los actores ingleses! Toda mi familia es oriunda de Irlanda y, evidentemente, tuve la ventaja de trabajar en Escocia con un grupo de asombrosos actores escoceses en mis primeras dos películas. No hay duda de que eso me dejó marcado. De todas formas, soy un incondicional de James McAvoy, que realiza un trabajo maravilloso. Su papel es muy complicado porque nunca sabemos con certeza dónde está su conciencia. (Danny Boyle)

  • Vincent Cassel

Lo que me gustó de la película fue que comenzara como algo normal. Es esa especie de película que, llegados a la página 25 del guión, se transforma en algo completamente distinto. Rebasa los límites de los géneros. Realmente juega contigo. No queda muy claro quién es el bueno y quién es el malo. Al principio, podríamos pensar una cosa que luego se convierte en otra y, más adelante, al final, es algo absolutamente distinto. Los personajes evolucionan. Cuando juzgamos a alguien, nos han pillado. De repente, nos damos cuenta de que quizá nos apresuramos un poco y que la cosa no era exactamente lo que pensábamos que era. (Vincent Cassel)

Vincent Cassel

Más conocido por sus propios méritos que por ser hijo del también actor Jean-Pierre Cassel, Vincent Cassel saltaba al panorama internacional por su participación en L'haine (1995, Mathieu Kassovitz). Desde entonces ha logrado construir una interesante trayectoria en la que destacan títulos como L'appartment, 1996, Gilles Minouni), Le pacte des loups (2011, Christophe Gans), Irréversible (2002, Gaspar Noé), Mesrine (L'instinct de mort & L'ennemi public nº12008, Jean-François Richet) o Black swan (2010, Darren Aronofsky).

Vincent Cassel

Si tiene un buen guión y cuenta con un buen director, el actor tiene mucho menos que hacer. Cuando el guión está bien escrito, tu diálogo es bueno, no hace falta reinventarlo; sólo hay que aprenderse el diálogo y cuando uno sabe que el director es el que manda –lo que sin duda ocurre en el caso de Danny– rara vez hay que ponerlo en duda. Él siempre prueba material nuevo. Lo divertido es que él realiza un tipo de cine muy moderno pero, al mismo tiempo, procede del mundo teatral, por lo que su relación con la interpretación y con los actores, incluso con el guión, es muy orgánica. (…) Lo otro que he advertido en él es que su forma de dirigir es siempre muy visual y original e incluso barroca. Pero nunca lo hace sólo para conseguir un determinado estilo. Siempre tiene un significado. El marco puede ser diferente y moderno, pero siempre cuenta una historia. (Danny Boyle)

  • Rosario Dawson

Siempre tuve en mente a Rosario para el papel. Siempre había querido trabajar con ella. Nos conocimos hace unos seis o siete años para realizar una película en los EE. UU. El proyecto quedó en nada pero siempre creí que ella era asombrosa. No me dará las gracias por decirlo pero todo lo que he visto en ella me hace pensar que no ha sido utilizada al máximo; no creo que su talento de actriz haya sido explotado del todo. (Danny Boyle)

Rosario Dawson

Popular por su participación en películas como Sin city o Men in black II, Rosario Dawson también ha desarrollado una intensa carrera que le ha llevado a trabajar con cineastas tan dispares como Larry Clark, Spike Lee, Quentin Tarantino, Chis Columbus o Tony Scott. El racismo latente todavía en la industria estadounidense le llevó a mudarse al Reino Unido donde el color de piel o es tan importante para conseguir un buen papel.

James McAvoy

Nunca había interpretado a nadie que remotamente se pareciera a ella. He interpretado a personajes que supuestamente a nadie le gustan y me he esforzado por dotarles de un lado humano para que el público, al abandonar la sala, pueda recordarlos. En Una Mala Jugada, quienes me veían decían: ‘Pues, mire. En esa película, yo la odiaba; al final, no obstante, la comprendí'. Pero Elizabeth es completamente distinta porque se lo guarda todo. Sólo nos da pistas de sus emociones cuando yo hago algo con mi pelo para mostrar su comedimiento; o cuando se suelta el pelo, porque se lo suelta de verdad. Logramos ver una faceta distinta de ella. Es algo sutil; algo que queda completamente sin expresar. Daba, pues, la sensación de ser una maravillosa presencia entre estos dos tipos. (Rosario Dawson)

Un rodaje entre amigos

En el verano de 2011, el guión estaba listo, el reparto formado y la financiación resuelta, dehecho, el rodaje comenzó en septiembre de ese año en os estudios Three Mills y en localizaciones exteriores en Londres. Sin embargo, su compromiso con los Juegos Olímpicos, en julio de 2012, le obligó posponer la posproducción hasta después de las olimpiadas.

Danny Boyle

  • John Hodge: el guionista

La filmografía de John Hodge y Danny Boyle ha estado siempre muy ligada. Ambos comenzaron justos su trayectoria con Shallow Grave, para continuar su fructífera colaboración con la adaptación de la novela Irvine Welsh, Trainspotting. A life lees ordinary y The beach serían sus siguientes películas juntas que cerrarían una colaboración profesional que se reabre ahora con Trance y que parece va a continuar con Porno. Si conocida es la trayectoria de Boyle desde entonces, mucho más desconocida es la de Hodge, que desarrollaba los guiones de películas no demasiado afortunadas como The final curtain, The seeker: the dar is rising o, más recientemente y algo más interesante, The sweeney.

Rosario Dawson

Siempre me dio la sensación de ser un material perfecto para el escritor John Hodge, con quien yo había trabajado en Trainspotting y Tumba Abierta. Christian pudo resolver el problema de los derechos y contratamos a John para que trabajase en el guión mientras nosotros realizábamos 127 Horas. (…) Yo quería tratar de poner al día el concepto del género negro, pero no deseaba crear algo que remitiera mucho a ello ni, evidentemente, que se le pareciese. Yo quería ocupar ese mundo, aunque haciéndolo en un contexto realmente moderno (…). Cuando hablo de ponerlo al día, también me refiero al aspecto emocional. No hay nada de lo que echar mano; no hay sistemas; no existe cadena de mando ni tampoco estructuras relacionadas ni de apoyo para ningún personaje. (…) Todos están lisa y llanamente solos. Ésa es la razón por la que este tipo de películas está siempre vinculado al crimen, porque siempre giran en torno a actuar sin más recursos que los propios, al margen de la ley. (Danny Boyle)

James McAvoy

Entre 2009 y 2011, director, guionista y productor, sometieron al guión a un minucioso e intenso proceso de desarrollo. En el verano de 2011 ya disponían de la financiación gracias a Fox Searchlight y Pathé, y el equipo estaba listo para empezar a hablar con actores.

Para mí estaba claro que la ambición de Danny para la película era la de llevar el relato hasta los extremos del comportamiento humano a través de estos tres personajes –personajes que demuestran un deseo y una conducta violenta llevados hasta el extremo, así como un ansia de supervivencia y una codicia desesperados–. Todos cuantos trabajamos con Danny sabemos que él quiere llevar sus ideas tan lejos como sea posible y eso es muy emocionante para un escritor. (…) Lo que queríamos hacer era que los personajes anduvieran en una especie de incertidumbre constante en lo referente a cuál era la verdad. Los tres personajes tienen que confiar casi exclusivamente en lo que otros dicen o hacen para entender lo que está pasando. Y, naturalmente, todo cuanto los otros dicen o hacen es, en gran medida, una mentira, una manipulación o indigno de confianza de alguna manera. Así, los protagonistas están atrapados en un rompecabezas creado por ellos mismos. El reto que se les plantea –y el entretenimiento que se ofrece al público— consiste en tratar de resolver ese rompecabezas. (John Hodge)

  • Suttirat Larlab: la diseñadora de vestuario

Tres veces habían coincidido Boyle y Larlarb anteriormente, en Sunshine, Slumdog Millionaire y 127 hours, además de los Juegos Olímpicos, pero cierto es que con él se estrenó como diseñadora de vestuario en Sunshine, después de haber trabajado en el departamento artístico de The beach. Y cuatro son también las películas en las que ha trabajado con otros cineastas como Berman y Pulcini, Michael Lander, Anton Corbijn o Daniel Barnz, lo que indica que al menos la mitad de su trayectoria se ha desarrollado de la mano del cineasta británico.

Rosario Dawson y James McAvoy

Lo que en mi opinión hace que una película sea de Danny Boyle es su intensísima naturaleza visual. Pero creo que si descomponemos los elementos visuales de todas sus películas, el resultado no es que todo tenga un aspecto de diseño superestilizado; es, en realidad, la música, el ritmo, el montaje y todo. Así que todos nosotros contribuimos, basándonos en conversaciones que hemos mantenido con él y conservando lo que, esperamos, constituya la sinceridad de su concepto, de modo que la energía y la parte visual de ello provengan de la unión de todo, más que de un mero desfile de la moda actual que pueda asfixiar a los personajes.

  • Anthony Dod Mantle: el director de fotografía

Unidos al concepto de Boyle sobre la apariencia y las sensaciones de la película, estaban el ojo y la habilidad del ganador de un Oscar por Slumdog Millionaire, que también había trabajado con él en 28 das later, depués de haber desarrollado una intensa carrera junto a algunos de los cineastas más representativos del cine Dogma, como Thomas Vinterberg, Anders Thomas Jensen y Søren Kragh-Jacobsen o el mismísimo Lars Von Trier.

Rosario Dawson

Ya tenemos un método. Habitualmente hay unas pocas palabras, emociones o puntos clave que discutimos antes de que empiece el rodaje. En 127 Horas, por ejemplo, todo giraba en torno al polvo, la sequedad y a meterle a uno en la prisión en la que se encontraba James Franco. ¡Todo en Slumdog, por otra parte, se centraba en salir corriendo! (…) Fuimos a ver muchos posibles exteriores. Nos pateamos Londres hasta casi desgastar el pavimento, y fue allí donde la mayor parte de la preparación clave se llevó a cabo. Cada película que hacemos tiene una gama de colores o un alfabeto distintos. En ese sentido, ésta no es diferente. Tuvimos que meternos en esta idea de ‘trance’, pero no queríamos ser excesivamente específicos ni explicar demasiado aquello de lo que se trata o significa trance porque queríamos que la película desarrollara la definición. (…) Es divertido porque nos reunimos en esta película unas pocas semanas antes. Él la llamó una peliculita, algo desternillante porque Danny llama a todas sus películas ‘peliculitas’ –supongo que lo dice en comparación con la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos, que imagino que fue una locura.

Trance

  • Mark Tildesley: el diseñador de producción

Después de labrar la mayoría de su trayectoria de la mano de Michael Winterbottom, con 28 das later Tildesley comenzaba su relación profesional con Danny Boyle, que continuaría con Sunshine y haría de Trance su tercer obra juntos. Boyle quería sugerir que el lugar en el que está ambientado el relato pudiera ser cualquier ciudad europea importante y no fuese necesariamente representada como la quintaesencia de Londres. Entre las locaciones más peculiares, destaca el apartamento de Simon en Elektron Towers, al este de Londres, un edificio recién construido de pisos para ejecutivos que domina el Támesis y el muelle de los Canarios.

Trance

Rodamos mucho a través de vidrio o de plexiglás doblado para que sólo el primer par de imágenes resultasen ligeramente extrañas. Es algo difícil de hacer porque, en realidad, lo que uno quiere lograr es hacerlo sutilmente en vez de decir: ‘“Alguien está en trance”’. Queríamos que el público viera el mundo real ligeramente deformado, retorcido o extraño, pero de una forma que proclame a los cuatro vientos que está ocurriendo algo. (…) Danny quería divertirse mucho con ello, hacerlo ágil y entretenido y jugar con la idea de confundir al espectador, haciendo que no estuviera del todo seguro de si estaba viendo o no el interior de la mente de alguna otra persona en estado parecido al de trance. También quería evitar que fuera simplemente una película muy londinense. Quería convertirla en un mundo cuya contemplación fuera muy interesante. Nos dirigimos hacia el Este alejándonos del centro de Londres –del Muelle de los Canarios hacia las Dársenas de Tilbury–. Hay allí mucho territorio que el cine no ha mostrado. Nos apartamos de cualquier cosa que fuera convencional o aburrida. (…) Uno cree que va en una dirección con algo y viene él y le da la vuelta completamente a la idea, y uno piensa: ‘¡Qué raro!’. Después, discurriendo, dice: “‘¡Anda! A decir verdad, es fantástico’”. El mundo de Elizabeth, por ejemplo, es Harley Street, es el superclásico de Harley Street. Así que pensamos que a ella le va muy bien, y que no es sólo una consulta de chicha y nabo que ella pase en su casa. Está en lo alto, pero dentro de su mundo no hay mucha vida. Cuando llegamos a su casa, ésta es muy poco corriente porque no hay fotos de nadie: ni familia ni amigos. Ella está rodeada de algo ligeramente extraño, con su leve toque de David Lynch. Danny quería que nos esforzáramos de veras para encontrar algo, un forma elegante de representar a Elizabeth. Logramos este pasillo de material acrílico amarillo, que es extraordinario. Es interesante que el amarillo, aunque en Asia es considerado el símbolo de la nobleza y la virtud, en Occidente también se percibe como un color representativo de la traición y la duplicidad. (Mark Tidesley)

  • Simon Hayes: el sonido

Simon Hayes conocía, por su primer encuentro con el director antes de que la producción diera comienzo, que el rodaje sería intensivo y reconoce que el equipo fue sometido a una enorme presión para captar el sonido en el decorado de la forma más precisa que fuera posible.

Vincent Cassel

La historia hace gran hincapié en la fuerza de la voz humana. Era un elemento que necesitábamos captar, aislar y recalcar con gran precisión ya que una de las formas como la hipnosis consigue sus efectos es por medio del lenguaje. Es una forma de lo que es conocido como programación neuro-lingüística, la manera de formular ciertas preguntas, el modo como el lenguaje que uno utiliza comienza a afectar al oyente a fin de ser de utilidad al profesional.

  • Jon Harris: el montaje

Antes de conseguir una nominación al Oscar por su trabajo en 127 hours, Jon Harris había notado filmes tan dispares como Snatch, Ripley's game, starter for 10, The Descent y su secuela, Sturdast o Kick-ass.

Vincent Cassel y James McAvoy

Le gusta verse sorprendido por mi interpretación. No le gusta ser lo que él llama un “intervencionista”. Acude una vez a la semana para ver cómo avanza la forma del montaje pero hasta el final del rodaje no nos sentamos y vemos todo juntos para empezar a hablar del montaje. Desde ese momento, vemos la película dos veces y mantenemos una larga discusión sobre ella. En cierta medida, él rueda como si se tratase de un documental”, dice Harris. “Se asegura de conseguir tantas tomas como sea posible y, luego, puede reducirlas a las mejores para la escena. Incluso si alguna de las tomas pudiera, al cabo, no servir, aspira a enfocar la escena de una forma tan variada como pueda. Entonces, todo se reduce a la forma como yo responda al material. Danny busca energía, por lo que no le asusta correr riesgos al rodar con tal de hallar los elementos generados por la pura innovación. Eso significa que tenemos mucho material con el que jugar y, en última instancia, explica por qué acabamos rodando durante dos meses pero montando durante seis.

James McAvoy

  • Rick Smith: la banda sonora

Conocido por ser uno de los miembros de la banda Underworld, que conseguiría una extraordinaria proyección mundial gracias al tema Born slippy, incluido en la banda sonora de Trainspotting, Rick Smith estaba trabajando codo con codo con el cineasta en la ceremonia de las Olimpiadas, después de haber colaborado juntos antes en algunos temas de The beach y en una producción teatral de Frankenstein que había dirigido Boyle. Si junto a Karl Hyde, la otra mitad de Underworld, había participado en la banda sonora de Breaking and entering, esta es su primera partitura original en solitario para una película. Tras ver un fragmento de la película, Smith comenzó a desarrollar el tejido musical de Trance, teniendo en cuneta que a Boyle le gusta que le sorprendan. Decidió incorporar la voz de Emeli Sandé después de haber colaborado con ella también en la soliviadas, además de que encontró en su voz un vínculo con el personaje de Rosario Dawson, dándole unas facetas específicas dentro de la banda sonora.

Rosario Dawson

Me envió un divertido SMS después del final de las Olimpiadas. Decía algo así: 'Es probable que nunca quieras volver a trabajar conmigo después de la experiencia por la que has pasado pero, ¿estarías interesado en trabajar en Trance?' Hemos trabajado juntos durante 20 años de forma intermitente, por lo que conozco a Danny tan bien como cualquiera. No fue difícil decir 'Sí'. (…) Verdaderamente desea ser sorprendido. Eso es una bendición para un socio creativo. Yo no tenía conocimiento del guión ni de la película durante su fase de producción, así que me incorporé al proyecto con un enfoque completamente nuevo. (…) Danny participa mucho. También es un gran amante de la música y ambos somos grandes incondicionales del ritmo. Le interesa cada aspecto de lo que hace falta para que una historia sea un éxito. Pero como hemos trabajado juntos varias veces, existe la oportunidad de mantener con él una comunicación llamémosle taquigráfica. Yo le propongo ideas, embriones de banda sonora y notas sobre áreas en las que creo que la música sintonizará con el guión y lo apoyará. Nos reunimos con regularidad; entonces yo interpreto piezas para él y discutimos sobre ellas. Otras áreas están menos definidas.