Ayer el protagonista en la Croisette no fue el cine, sino el diluvio universal, que colmó durante casi 24 horas las calles de Cannes. Todos los trajes de etiqueta pasados por agua, vendedores ambulantes de paraguas colapsando las calles y yo en un principio con una bolsa de plástico como único refugio de la lluvia, contrastando con los vestidos de gala de los invitados a los preestrenos. Pero, ya centrándonos en el cine, han sido las secciones paralelas las que han captado la atención, como ya ocurrió en el estreno de The Bling Ring; y es que la expectación estaba servida, pues el día de hoy significaba la presencia de Alejandro Jodorowsky en Cannes, que proyectaba La danza de la realidad, tras más de 23 sin nueva película.

Alejandro Jodorowsky en Cannes

Y si algo ha certificado esta película es que el director chileno sigue con el mismo vigor que siempre: no ha perdido sus capacidades imaginativas, y puede equipararse al nivel de fabulación de sus obras maestras. Aquí nos presenta un cine casi de tendencia mística, todo ello filtrado a través del surrealismo y el simbolismo que tiñe toda su obra. Y su presentación ha ofrecido uno de los momentos más emotivos del festival, pues cuando ha comenzado la rueda de preguntas, una joven le ha preguntado a Jodorowski si podía subir a darle un abrazo. Y a ello no se ha negado, lo que ha provocado un intercambio de palabras íntimas entre ambos, aunque las de la joven temblorosas a causa del llanto. Y él ha señalado en la rueda de prensa su carácter autobiográfico:

Es un película de reconciliación con mi padre. Y, por ello, me ha desbordado, porque el cine está para eso, para que desborde incluso a su creador y artífice.

Y, si algo destaca del film pese a ambientarse en Chile, es su carácter internacional, pues numerosas manos se han puesto manos a la obra para financiar esta película y poder ofrecer las visiones simbólicas de este director inclasificable:

El film es un 50% francés, un 25% mexicano, un 12,5 % de un amigo chileno-japonés, y un 12,5 % producido por mí. Así, la propia película revela quien soy yo, un franco-chileno que rueda sus películas siempre en México. Pero es que esta película no es representante del cine chileno, sino del cine de Pangea, el único país que en realidad existe.

Like Father, Like Son

kore-eda

Pero la Sección Oficial ha tenido, también, dos grandes bastiones a defender sus películas. Una de ellas es la última obra de Kore-eda, de la que se rumorea como seria candidata a la Palma de Oro. Se trata de Like Father, like son, que sería la versión en inglés del refrán “De tal palo, tal astilla”, y que implica una ironía directa sobre su contenido, pues el film parte del motivo del intercambio de bebés en un hospital por una negligencia, y las consecuencias psicológicas que tiene sobre la familia su descubrimiento. Porque, de nuevo, es la familia su foco de atención, como señaló en la rueda de prensa:

No es el único tema que abordo en cada película, pero es cierto que es el tema que más me interesa, es un tema que me gusta explorar. Soy padre y perdí a mis padres. Es natural que desarrolle este tema en mis películas.

Pero lo que parece un análisis de la paternidad, al final genera el contraste entre dos formas de vida, la de Ryota, el orgullo protagonista de su trabajo y su estatus económico; y la del padre contrario, mucho más descarriado según los valores hegemónicos, pues apenas tiene dinero pero lo subsana con una alegría innata:

Mi punto de partida era un personaje muy orgulloso, y mi intención era crear un contraste. Quería provocar un trastorno en su sistema de valores, y es por esto que la otra familia tiene una identidad tan fuerte.

life father, like son

Pero si algo destaca también es la interpretación de los niños: su conducta parece movida por una gran espontaneidad, y parece que para ellos ha desaparecido la cámara en el ejercicio de su actuación; aunque el valor reside en la propia dirección de actores de Kore-eda también, que siempre logra un naturalismo en la interpretación de los niños:

Fueron los dos niños de la quienes me motivaron a hacer la película con ellos. Mi historia se inspira en sus personalidades. Improvisamos constantemente, y esos instantes fugaces a veces dan a la película un aspecto documental. Logramos capturar instantes que habían pasado desapercibidos durante el rodaje.

Pero es Ryota, el protagonista, quien logra embarcarnos también en su tránsito por sus distintas emociones, y que logran fraguar un sentimiento estable hacia su hijo biológico y no biológico. Y en la rueda de prensa señaló los consejos del director para lograr fundirse con su papel:

No soy padre, y esto era algo que me preocupaba cuando me ofrecieron el papel de un padre. Pero Hirokazu Kore-Eda me explicó que se trataba de la historia de un hombre que aprende a ser padre, de modo que fue así como enfoqué mi personaje. El tema de la película plantea que, al igual que los niños, los adultos crecen. El director no les dio el guión a los niños, con ellos no actuábamos, simplemente nos divertíamos. Nuestro trabajo consistía en capturar las reacciones de los niños. Casi ni se daban cuenta de que estábamos rodando una película.

Crítica de Like father, like son

Arnaud Desplechin

Y un director consagrado del panorama francés presentaba lo que parece ser su primera película americana. Eso sí, con una fusión de identidades en su reparto, pues cuenta con la vertiente francesa en Mathieu Amalric y con la vertiente americana en el puertorriqueño Benicio del Toro. Y Del Toro hace de un indio que, tras combatir en la 2ª Guerra Mundial, sufre trastornos que deberán ser tratados por un psicoanalista francés. Así, nos encontramos de nuevo en un drama de la segunda posguerra mundial, sobre sus consecuencias en la mentalidad, como la maravillosa The Master, de Paul Thomas Anderson. Pero, para el director, no es su primera película americana, sino una película que está en el sitio donde debería estar:

Como decía Renoir: "Nada más parecido a un zapatero de la India que un zapatero de París". En ningún momento pensé que era mi primera película americana. Tenía que hacer esta película y sólo podía hacerla allá.

Y esta obra está basada en una novela de Devereux, que parece perfecta para el cine de Desplechin, con referencias continuas al psicoanálisis:

Entré a una librería y con solo ver el título me dije que había sido escrito para mí. Lo que me gusta de Devereux es que democratizó el psicoanálisis, lo llevó a las reservas indias. Y otorgó a personajes surgidos de condiciones muy humildes la misma nobleza del os personajes de Thomas Hardy.