El pasado viernes se estrenaba en los Estados Unidos The great Gatsby, la que se perfila como una posmoderna adaptación de Baz Luhrmann sobre la novela de F. Scott Fitzgerald. Perfecto reflejo de la era del jazz en los felices años veinte, si la novela no gozaría de una buena acogida cuando se publicó, en 1925, tampoco las diferentes versiones cinematográficas de las que ha sido objeto han dejado satisfechos a todo el mundo. La popularidad que la novela adquiriera en su reedición en los años cincuenta terminó por encumbrarla como una de las obras de la literatura estadounidenses del siglo XX. Y si tan sólo han llegado unas pocas secuencias de la versión muda de 1926, dirigida por Herbert Brenon, poco debió impresionar la que protagonizara Alan Ladd, según dirección de Elliott Nugent en 1949, siendo quizás la más popular de todas la que se estrenaba en 1974, teniendo a Robert Evans como productor, Francis Ford Coppola como guionista y Jack Calyton en la dirección. Tres auténticos pesos pesados.

Cartel de la adaptación de The Great Gatsby de 1974

Sea más o menos oportuna en estos momentos de crisis económica una película que tiene como protagonista a un despilfarrador, factor a tener muy en cuenta en la crisis que se viviría después en los años treinta, me pregunto si Luhrmann aprovechará para hacer alguna alusión crítica y política a la actual crisis económica, o se quedará en la superficie de unos personajes que prefieren pasarlo bien mientras pueden, lamentándose después (me da que no, que va a dejar pasar la oportunidad de ponerse serio en favor del espectáculo). En cualquier caso, nos brinda un oportunidad para volver la vista atrás y preguntarnos qué fue del equipo que hizo The great Gatsby y los motivos que incidieron en su éxito o fracaso.

Un director inadecuado

A pesar de que la película conseguiría dos premios Oscar, por su vestuario y la mejor banda sonora, recibiendo también tres premios BAFTA, de nuevo por el vestuario, la dirección artística y la fotografía, quizás no haya pasado a la historia del cine a la misma altura que la novela. Sin embargo, quizás el paso del tiempo le haya sentado mucho mejor de lo que algunos vaticinaron en su momento porque, vista hoy en día, ni parece contaminada por la época en la que está rodada -quiero decir que podría esa realizada en cualquier época, no necesariamente en los años setenta, mostrando de una manera muy concreta y precisa lo que fueron los años veinte en los estados Unidos-, ni se me antoja que fuera tan desafortunada como en la época parece que fuera considerada.

La "mala" fama que The great Gatsby pueda arrastrar, intuyo se debe más a las altas expectativas creadas en la época ante la película, que quizás no se vieron compensadas por el público y la crítica. Es posible que Jack Clayton no fuera el director adecuado para un proyecto liderado por un productor como Robert Evans, en pleno apogeo de su carrera después de The Godfather, que en el mismo año estrenaba también Chinatown y The Godfather Part II. Títulos que no tenían demasiado en que ver con los filmes de culto que habían labrado la reputación del cineasta inglés hasta la fecha, entre los que se encuentran Room at the top, The innocents y Our mother's house, todas ellas adaptaciones de novelas de prestigio, todas ellas películas extraordinarias, algunas de culto.

Jack Calyton dirigió la adaptación de The Great Gatsby de 1974

Si su trayectoria no había sido demasiado prolífica antes de The great Gatsby, seis años habían pasado desde su filme anterior, casi una década pasaría hasta que se involucrara en otro proyecto cinematográfico como Something wicked this way comes, según guión de Ray Bradbury a partir de una de sus propias novelas, que volvería a convertirse en otra película de culto. Lamentablemente para muchos de sus seguidores, tan sólo rodaría otra película más, The lonely pasión of Judith Hearne, que protagonizarían Maggie Smith, Wendy Hiller y Bob Hoskins. Lástima que haya quedado relativamente en entre ese grupo de cineastas olvidados para el gran público, eclipsado quizás por un proyecto tan ambicioso como The great Gatsby, que se me antoja más a la medida de un megalómano como Bazz Luhrmann.

Un productor desencantado

Es posible que un productor como el malogrado Robert Evans no haya caído en le olvido, que estaba detrás de este proyecto desde que en 1971 se hiciera con los derechos de la novela para que sirviera como vehículo para su esposa Ali McGraw. Si Jack Nicholson rechazaba el papel de Gatsby por considerar que McGraw no daría la talla como Daisy, Warren Beatty prefería dirigir la película sugiriendo que fuera el productor quien interpretara él mismo a Gatsby. Posibilidades que se esfumarían con otro de los candidatos, Steve McQueen, que coincidía con MacGraw en el rodaje de The getaway, dejando al productor compuesto y sin novia. Si no creo que le doliera demasiado porque después de estrenar The Godfather, se encontraba en el momento álgido de su carrera, lo cierto es que quizás la ruptura emocional provocó su distanciamiento del proyecto, que recaería al completo en David Merrick, más acostumbrado a adaptaciones musicales protagonizadas por Barbra Streisand, que a dramas románticos de índole trágica.

Robert Evans produjo la adpaptación de The Great Gatsby de 1974

Quien no iba nada desencaminado era Warren Beatty cuando sugería que el productor se prestase para protagonizar la película puesto que, a pesar de que viviría su gran momento de esplendor a lo largo de la década de los setenta tendría que lidiar con todo tipo de escándalos que le relacionarían con el narcotráfico, sería sospechoso de asesinato, perdería todas sus pensiones y llegaría hasta ingresar en un psiquiátrico. Además de servir de inspiración para el personaje de Richard Gere en Cotton Club, su memoria era restablecida con la publicación de su biografía, The kid stays in the picture, convertida después en un fabuloso documental homónimo, con el título en español de El chico que conquistó Hollywood.

Un guionista ¿con prisas?

Francis Ford Coppola escribió la adaptación de The Great Gatsby de 1974

Antes de que Francis Ford Coppola entrara en el proyecto, el novelista Truman Capote, que ya había coincidido con Jack Clayton en The Innocents, había desarrollado un borrador para el guión de The Great Gatsby en el que Nick era homosexual y Jordan Baker una vengativa lesbiana (mucho más interesante y adecuado a la época, la verdad). Lo que indica que probablemente no serían desacuerdos económicos lo que provocó la despedida del escritor, sino desavenencias artísticas. Lo confirma el hecho de que Robert Towne rechazara la nada despreciable cantidad de 175.000 dólares de la época para continuar el guión, pero que rechazaría ante la posibilidad de ser recordado como "el guionista de Hollywood que destrozó un clásico de la literatura". Mientras él se involucraba en otro proyecto de Robert Evans, Chinatown, que acabaría reportándole un Oscar al mejor guionista, Coppola, se ventilaría el guión en tres semanas. Leí la novela hace ya muchos años y tampoco tengo muy fresca la película, pero juraría que lo único que hizo fue transcribir en guión literario una novela que ya de por sí resultaba bastante cinematográfica. Quizás se sintió invadido por el espíritu del novelista dado que en aquella época estaba viviendo en una casa conocida como West Egg, que había sido el domicilio de F. Scott Fitzgerald donde había escrito su novela.

Jay Gatsby

Qué duda cabe de que la imagen que Robert Redford proyectaba al gran público, después de haber participado en títulos como The Chase, Barefoot in the park, Butch Cassidy and the Sudance Kid, The candidate, Jeremiah Johnson o The way we were, le venía como anillo al pelo a un personaje como Jay Gatsby. Quizás no sería este su personaje más memorable, posiblemente menos comprometido políticamente de lo que a él le hubiera gustado, como serían otros personajes suyos posteriores, como el periodista Bob Howrad de All the president's men.

Robert Redford es Jay Gatsby en la adaptación de The Great Gatsby de 1974

En defensa de una cierta falta de química que se criticaba a la pareja protagonista, Mia Farrow, alegaba que el actor estaba durante el rodaje mucho más preocupado por el escándalo del Watergate, que había estallado en aquella época en Washington D.C., que en crear una empatía con ella. El tiempo ha demostrado que pocos han sido capaces de tolerar la intensidad de la hija de Maureen O'Sullivan (Jane en Tarzan), por lo que me da la impresión de que sólo se estaba justificando a sí misma. Excusas, porque yo creo que ese distanciamiento de Redford le iba como anillo al dedo al inaccesible personaje de Gatsby.

En esta nueva versión, también la popularidad de Leonardo DiCaprio juega en su favor para interpretar a Jay. Esperemos que no caiga en la complacencia porque lo cierto es que, al menos a un servidor, le resulta mucho más convincente en personajes poco pretenciosos, como el que hacía en The Departed, que cuando da rienda suelta a la excentricidad de personajes como el de Howard Hughes en The aviator, que no pude soportar.

Daisy Buchanan

Precisamente había sido otra producción de Robert Evans, Rosemary's baby, la película que había dado a conocer a Mia Farrow al gran público, aunque no había sido la siguiente opción después del abandono de Ali MacGraw. Actrices como Natalie Wood, Faye Dunaway, Candice Bergen, Katherine Ross o Lois Chiles habían sido candidatas para interpretar a Daisy Buchanan, que se convertiría en uno de los personajes más representativos de su carrera, junto con la madre del hijo de Satanás en la película de Roman Polanski, aparte de su larga colaboración al lado de Woody Allen, que le reportaría otro personaje tan memorable como el de Cecilia en The purple rose of Cairo.

Misa Farrow es Daisy Buchanan en la adaptación de The Great Gatsby de 1974

Como anécdota, decir que la joven actriz que interpreta a su hija en la película no era otra que Patsy Kensit, posteriormente líder de la banda Eight wonder y protagonista de películas como Absolute beginners, que además interpretaría a la propia Mia Farrow en la TV-Movie Love and betrayal: the Mia Farrow story. Vinculada hasta la fecha más con el cine independiente que producciones comerciales de gran envergadura, Carey Mulligan toma el relevo de Mia Farrow en la versión de Baz Luhrmann. Si bien el frágil aspecto de la actriz californiana le iba como anillo al dedo a Daisy Buchanan, lo cierto es que no tengo ninguna duda de que la británica conseguirá sacarle mucho mayor partido.

Tom Buchanan

Tras una larga prolífica trayectoria televisiva a lo largo de los años sesenta, Bruce Dern terminaba de encajar en el cine gracias a They shoot horses, don't they?, participando después en un título que con el tiempo llegaría a hacerse tan mítico como Silent running. A mitad de camino entre el western y el cien independiente, conseguía con su interpretación de Tom Buchanan su primera nominación a un Globo de Oro, haciéndose con la segunda por su labor en Coming home, en ambas ocasiones como actor secundario. Pero, a pesar de que desarrollaría una interesante trayectoria en los años setenta, participando en la que fuera última película dirigida por Alfred Hitchcock, Family plot, y de que ganaría un Oso de Plata en Berlín por That championship season, no conseguiría mantener toda su trayectoria en la misma tesitura, lo que no ha impedido que esporádicamente se involucrara en proyectos interesantes, de muy diversa índole. El propio Francis Ford Coppola le recuperaba hace muy poco para Twixt y Quentin Tarantino, acostumbrado a rescatar perfiles en la sombra, le resecaba para Django unchained. Joel Edgerton coge el testigo de su personaje en la nueva versión, que no me cabe ninguna duda, estará perfectamente a la altura de su precedente.

Bruce Dern es Tom Buchanan en la adaptación de The Great Gatsby de 1974

Myrtle Wilson

Tras debutar en la gran pantalla de la mano de Fancis Ford Coppola, en You're a bit boynow, Karen Black sería quizás la que supo sacar mayor partido a su personaje de Myrtle Wilson, consiguiendo un Globo de Oro a la mejor actriz de reparto. El segundo después de Five easy pieces, consiguiendo después una tercera nominación, pero ya como protagonista por The day of the locust. Actriz también característica del cine de los años setenta, volvería a coincidir con Bruce Dern en Family plot, y, al igual que él, aunque seguiría trabajando regularmente en le cine, vería como en los años ochenta mermaría considerablemente su popularidad, a pesar de participar en títulos com Invaders from Mars o Homer and Eddie. Se me antoja que fue un exilio voluntario en favor de una trayectoria musical mucho menos conocida. A finales de los años noventa sorprendía como guionista para títulos sin trascendencia, pero que permite percibir que siempre ha seguido ligada al medio, además de seguir involucrada en proyectos cinematográficos. Desconocida para un servidor, Isla Fisher se pondrá los zapatos de Myrtle en el remake.

Karen Black es Myrtle Wilson en la adaptación de The Great Gatsby de 1974

George Wilson

Quizás uno de los rostros menos populares del reparto de The Great Gatsby sea el de Scott Wilson, que ciertamente sí era bastante más conocido en la época después de haber protagonizado, entre otras, una película como In cold blood. Estamos ante uno de esos casos de profesional respetado por el medio, que a pesar de haber recibido una nominación a los Globos de Oro por su interpretación en The ninth configuration, sigue sin ser reconocido por el gran público. Lo que no ha impedido que participe en proyectos como The right stuff, Pearl Harbour o The las samurai. Entre las excentricidades de su trayectoria destacar su participación en un título de José Luis Borau, Río abajo, junto a David Carradine y Victoria Abril, y que volvería a coincidir con Bruce Dern en Monster. En los últimos años también ha coqueteado con la televisión participando en series como CSI: Crime Scene Investigation o The walking dead. Conocido, sobre todo, por su participación en Zero Dark Thirty, Jason Clarke pone cara al mismo personaje.

Scott Wilson era George Wilson en la adaptación de The Great Gatsby de 1974

Jordan Baker

Las coincidencias también se producían en el caso de Lois Chiles, una especie de Vera Miles de los años setenta, que cualquiera diría que estuviera destinada a convertirse en estrella, pero que se quedó en el camino. Antes de interpretar a Jordan Baker en The great Gatsby, había coincidió con Robert Redford en The way we were, repitiendo después con Mia Farrow en Death on the NIle. Al igual que el caso de Karen Black, se me antoja que su baja presencia en el cine es por decisión propia, dado que siempre que se ha dejado ver ha sido en personajes pequeños, pero vistosos. Era chica Bond en Moonraker, presencia glamurosa en Sweet liberty y ambiciosa en Broadcast news, incvolucrándose también en proyectos de corte mucho más independiente como Bils ans Ende der Welt (Hasta el fin del mundo)*, para Wim Wenders, o en Curled, una excentricidad dirigida por Reb Braddock que estaba apadrinada por Quentin Tarantino. Después de ser artista invitada en CSI: Crime Scene Investigation, su última intervención cinematográfica se producía en 2006, en la película independiente Kettle of fish, dirigida por Claudia Myers. Una casi debutante, Elizabeth Debicki, retoma ahora su personaje.

Lois Chiles es Jordan Baker en la adaptación de The Great Gatsby de 1974

Meyer Wolfsheim

A través de Howard Da Silva, podemos establecer un vínculo entre la versión de 1949, que dirigiera Elliott Nugent, y la de Jack Calyton. El actor que hiciera de George Wilson en aquella, se convertía en esta en Meyer Woalfsheim, que en la nueva versión adquiere el mucho más peculiar aspecto de Amitabh Bachchan. Se trata del típico actor de carácter que participara en títulos como Sergeant York, The los weekend o The Blue Dahlia, antes de participar en la versión del 49, que participaría en títulos como It's a mad mad mad mad world o The outrage, entre una y otra, interpretando después al mismísimo Cecil B. DeMille en Mommie dearest. Una película de Sidney Lumet, Garbo talks, sería su última aparición cinematográfica antes de fallecer a los 76 años de edad.

Howard Da Silva es Meyer Wolfsheim en la adpataci´n de The Great Gatsby de 1974

Nick Carraway

Cualquiera diría que la película de Jack Clayton sirvió a unos para entablar lazos que les llevarían a colaboraciones posteriores como Bruce Dern, Karen Black y Scott Wilson, mientras que por otro lado serviría de cantera para algunos actores recurrentes de Woody Allen, porque si Mia Farrow se convertiría en su musa, pareja y actriz recurrente, también Sam Waterston entablaría una fructífera relación con el cineasta neoyorquino en títulos tan dispares como Interiors, Hannah and her sisters, September o Crimes and misdeminors*, todos ellos, además, de corte bergmaniano. Si bien no era su primer proyecto cinematográfico, sí sería el primero en el que consigue un papel importante, consiguiendo una nominación al Globo de Oro al mejor debutante por su interpretación de Nick Carraway. Aunque posteriormente no sería un actor demasiado prolífico, escogería bastante bien sus personajes, llegando a conseguir una nominación a los premios Oscar por The killing fields. En los últimos años, también la televisión ha sido un buen refugio para el a través de series como Law & order y The newsroom.

Sam Waterston es Nick Carraway en la adaptación de The Great Gatsby de 1974