En esto del cine siempre hay opiniones para todos los gustos, sobre todo si hablamos de cine español. Denostado por la mayoría de los españoles en favor de los blockbusters estadounidenses, el cine español, o una parte de él, es aclamado fuera de sus fronteras, o al menso determinadas propuestas vinculadas a un tipo de cine o a cineastas concretos. Y cuando todo el colectivo cinematográfica ponía la voz en grito (no sin razón) con la subida del IVA, resulta que el año pasado se batieron récords de recaudación. Esta máxima parece haberse repetido en este primer trimestre de 2013, creciendo un 37% comparado con el mismo período del año anterior. Lo que no resulta de ser irónico porque resulta que se han estrenado menos películas. A pesar de toto J.A. Bayona sigue alertando sobre las inclemencias de la denominada "industria" del cine español. ¿A quien hacemos caso, a los números o las letras?

Mama es responsable de la gran recaudación del cine español

La industrial que (casi) nunca existió

Quisiera dejar claras las comillas de esa industria del cine español, porque lo que es en España no existe es eso que ellos se empeñan en llamar industria. De hecho, ni me parece un valor añadido, sino que tiene claras connotaciones peyorativas. Hablar de industria es hacerlo de empresas que fabrican productos en serie. Y en lo que a cine respecta, eso sólo ocurre en dos lugares del minuto, California y Bombay. Y ya ni siquiera en California porque aquello que se llamaba alegremente star system desapareció con el MacCarthismo y la caza de brujas, por lo que las productoras dejaron de tener trabajadores asalariados y de fabricar sus productos. Desde entonces, cada vez que se realiza una película, se contrata a los trabajadores necesarios y precisos, para deshacerse de ellos una vez termina la producción.

Los amantes pasajeros es responsbale de la gan recaudación del cine español

Sí. Hubo un momento que en España hubo una empresa que trabajaba de esa manera. Se llamaba CIFESA y estaba asentada en la Comunidad Valenciana, pero logró establecerse como industria contratando a todos y cada uno de sus trabajadores a sueldo, sólo gracias a las ayudas que recibía del gobierno franquista… Por lo que no hace falta hacer más lecturas. Si nos apuramos, en la actualidad es posible que haya algún productor, como Gerardo Herrero, Andrés Vicente Gómez, Elías Querejeta (¿sigue por ahí?) o, incluso, Agustín Almodóvar, que sí tengan en nómina un determinado número de trabajadores, principalmente para mantener abiertas sus oficinas. Pero cada vez que sacan adelante un proyecto, contratan a actores, actrices, guionistas, directores y todos los demás profesionales en función de sus servicios prestados. Otra cosa es que suelan contar con el mismo equipo técnico, pero que tendrá que buscarse la vida por su cuenta si después de un rodaje tarda en salir otro más. ¿Te imaginas haciendo eso en la industria textil, la alimentaria o la automovilística, por ejemplo?

El mercado artesanal del cine de género

Gracia me hace también cuando se les llena la boca diciendo que hacen "cine de género". Porque los géneros no fueron más que etiquetas que se inventaron en Hollywood para poder reconocer el tipo de público al que iba destinado un determinado producto. Lo cual sigue resultando paradójico porque, precisamente, lo más alabado del cine español fuera de nuestras fronteras es ese tipo de cine de género que tan buenos resultados ofrece en taquilla, ya sea de terror o de ciencia ficción. Sí, hay ciertas productoras, como Rodar y Rodar, que copian el sistema estadounidense de 'copiar, pegar y adaptar a las gustos del público español', pero tampoco creo que podamos considerar ese tipo de pelucas como industriales, sino más bien artesanales. Mejores o peores, pero artesanales.

El cuerpo es gran responsable de la recaudación del cine español

Los números de la demagogia

¿Y qué nos dicen los números? Que películas como **Mama, Los amantes pasajeros, El cuerpo, Venuto al mondo, Los últimos días* y The Impossible han recuadao 21,2 millones de euros en los tres primeros meses del año. ¿Quiere esto decir que los españoles vana ver cine español? NO. Primero porque cuando van a ver algunas de estas películas, es evidente que no son conscientes de que van a ver cine español. Están rodadas en inglés y protagonizadas por un reparto internacional en el que se cuela algún nombre español. No tengo problema alguno en admitir que sí, que Los amantes pasajeros, El cuerpo y Los últimos días, son tres claros ejemplos de cine español, con mayor o mejor interés, pero que se han ganado su puesto en esta este peculiar ranking que, en el fondo, no lleva a nada más que a tirar piedras sobre el propio tejado de la Academia que, paulatinamente, se está quedando sin argumentos para seguir hablando de crisis o que parece utilizar las mismas estrategias que el gobierno para defender lo que le interesa cunado la realidad es distinta.

Mapa también cuenta en la recaudación del cine español

Desde luego, me parece mucho más loable que películas pequeñas como Món petit (Mundo pequeño) o Mapa, hayan obtenido una interesante recaudación dada la mínima magnitud de sus expectativas. Lo que quiere decir (o así lo interpreta un servidor) que, unido al hecho de que se hayan estrenado menos películas que el año pasado, el público prefiere menos películas, pero de mayor calidad. Es una pena que la Academia del cine no sea capaz (o no le interese) sacar una lectura más realista de estas cifras. Entiendo que los que coincidan con mi lectura y quieran ganar dinero, se pondrán manos a la obra para realizar proyectos internacionales con los que seguir engañando al público español, sólo espero que luego no se les llene la boca hablando de bien cultural y Séptimo Arte, porque me parece que ya no cuela. Arte e industria nunca han ido cogidos de la mano, ni siquiera en el sector musical, todavía mucho más promiscuo y oportunista que el cinematográfico. Y a ver si se relaja un poco Pedro Almodóvar, que siempre se está quejando de lo mal que le trata la crítica, pero que la quiere al fin y al cabo, si el público le responde tann bien.