La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España reconocía la labor de un cineasta tan peculiar, prolífico y polifacético como Jesús Franco al concederle el Goya de Honor en su vigésimo tercera edición. Recompensaba así la larga trayectoria de un cineasta que nos dejaba el pasado martes y que, aunque gozara en contadas ocasiones del favor de la crítica, sí contaba con legiones de admiradores en todo el mundo que le consideraban un auténtico gurú. El pasado martes fallecía un cineasta que había abarcado casi todas las disciplinas relacionadas con el cine, trabajando en cinematográficas tan diversas como la francesa, la alemana, la portuguesa o la italiana, y en géneros tan dispares como el terror, la comedia, el fantástico y hasta la pornografía.

Las mejores películas de Jess Franco

Licenciado en Derecho, Jesús Franco siempre estuvo más interesado en prodigarse artísticamente que en ejercer de abogado, o mucho menos en ganar dinero. Tras estudiar piano en el conservatorio de Madrid, ingresaría en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), posteriormente conocida como la Escuela Oficial de Idiomas (EOI), actividad que compaginaba ya en aquella época con la escritura de novelas policíacas bajo el seudónimo de David Khunne, uno de tantos y tantos alias que utilizó a lo largo de una carrera en la que hizo casi de todo.

Casado con Lina Romay, su musa y esposa, que fallecía también en Málaga el año pasado, a lo largo de los más de doscientos títulos que forman su filmografía pasaron figuras internacionales de la talla de Klaus Kinski, Christopher Lee, Howard Vernon, Jack Taylor, Jean Sevais, Ricardo Palacios, Aldo Sambrell, Fernando Fernán Gómez, Santiago Segura o Antonio Mayans, cuya filmografía estaría perennemente ligada a la de Jesús Franco y sus seguidores. Capaz de desarrollar proyectos de muy bajo presupuesto, la enorme capacidad de previsión de Jesús Franco le permitía enlazar un proyecto con el siguiente, aprovechando muchas veces tanto el material como su presupuesto económico para varias películas, así como las mismas secuencias en distintos filmes.

Vampyros Lesbos es una de las mejores peliculas de Jess Franco

Por si todos sus logros no fueran suficientes, también podemos aportar sus interesantes vínculos familiares, siendo tío del también cineasta Ricardo Franco, así como del escritor Javier Marías y sobrino él mismo del filósofo Julián Marías. No te preocupes si no te llaman la atención títulos tan sugerentes como La mano de un hombre muerto, Fu Manchú y el beso de la muerte, El diablo que vino de Akasawa, La hija de Drácula, Diario íntimo de una ninfómana, Vírgen entre los muertos vivientes, El reformatorio de las perdidas, Aberraciones sexuales de una rubia caliente, Mujeres en el campo de concentración del amor o Colegialas violadas, porque te ofrecemos una guía para entender la trascendencia de un cineasta en palabras mayores, que quizás sólo hizo películas menores… pero entrañables y encantadoras.

Muerte de un ciclista

Si Jesús Franco iniciaba su relación profesional con Juan Antonio Bardem con Cómicos (1954), para la que además de hacer las labores de ayudante de dirección también componía su banda sonora, repetía con el cineasta madrileño en Felices pascuas (1954) y Muerte de un ciclista, que sería obra clave de la historia del cine español. Posteriormente volvería a desempeñar este mismo papel para cineastas como Emilio Fernández, Josquín Luis Romero Marchent, Julio Bracho, León Klimovsky o Román Comas.

Luna de verano

Luna de verano

Después de trabajar como ayudante de dirección para León Klimovsky en una película como Vivan los Novios (1956), volvería coincidir con su pareja protagonista, Analía Gadé y Fernando Fernán Gómez, en un par de títulos de corte similar, como Ana dice sí (1958) y Luna de verano (1959), dirigida las dos por Pedro Lazaga y en las que Jesús Franco hacía las funciones de productor delegado. Si en ambas podemos encontrar a José Luis Dibildos entre sus guionistas, también Franco aportó sus ideas al guión de Luna de verano. El arguemnto se centra en dos jóvenes francesas que llegaba España para asistir a unos cursos de verano en San Sebastián. Pero su primera parada se produce en Pamplona, coincidiendo, para su fortuna, con las fiestas de San Fermín. Una propuesta un tanto ingenua hoy en día, no tanto por su argumento, sino porque la sociedad que se retrata fuera realmente la que vivía en España a finales de los años cincuenta, pero ese es un pequeño desajuste que se producía muy a menudo en el cine español de esta época.

Gritos en la noche

Gritos en la noche

Uno de los primeros éxitos cinematográficos de Jesús franco se produce con esta película escrita y dirigida por Jesús Franco en 1962. Protagonizaba por Conrado San Martín, Diana Lors, Howard Vernon y Perla Cristal, se trata de la prieta aparición del doctor Orloff, un personaje recurrente en su filmografía. Un siniestro personaje que se dedica a secuestrar jovencitas, con la ayuda de su criado Morpho, con la idea de reponer la piel de su hija, desfigurada por un accidente de tráfico. Como se puede comprobar, no fue Pedro Almodóvar el primero que se fijó en aquella película de Georges Franju, Los ojos sin rostro (Les yeux san visaje), estrenada sólo dos años antes. Quizás el descaro y el desparpajo de Jesús Franco, hagan que su reinterpretación de la novela de Jean Redan se más original y atrevida incluso que La piel que habito.

55 Days at Peking

A pesar de que su trayectoria como cineasta ya estaba sobradamente iniciada y confirmada, Jesús Franco no tendría ningún reparo en involucrarse en tareas de ayudante de producción para una de aquellas producciones que Samuel Bronston rodara en España. Vincular tu nombre con el de un cineasta tan interesante como Nicholas Ray, bien merece hacer unos cuantos cafés. Sobre todo cuando en le reparto de la película figuran personajes de la magnitud de Charlton Heston, Ava Gardner y David Niven.

El extraño viaje

No podemos afirmar que las aportaciones como actor de Jesús Franco sean excepcionales. Pero si le faltaba aptitud, no carecía en absoluto de actitud. Y quizás eso fue lo único que necesitó para participar en una de las películas de culto más curiosas del cine español. Dirigida por Fernando Fernán Gómez en 1964 y protagonizada por Carlos Larrallaga, Tota Alba, Lina Canalejas y Rafaela Aparicio. La idea surgía de Luis García Berlanga, a partir de los pormenores de una suceso real conocido como el "crimen de Mazarrón", aunque sería finalmente Pedro Beltrán quien escribiera el guión. Película maldita desde su gestación pues si su título original, El crimen de Mazarrón, sería prohibido pro al censura, una vez realizada, la película también sería censura nada más estrenarse. Tendría que pasar seis años de ostracismo para resurgir y recuperar su prestigio en 1970, recibiendo el premio del Círculo de Escritores Cinematográficos a la mejor película.

Tota Alba, Rafaela Aparicio y Jesús Franco en El extraño viaje

Campanadas a medianoche

Producida por Emiliano Piedra, Orson Welles rodaba en 1965 en España su tercera película basada en una (varias) obra de William Shakespeare, a la vez que iniciaba su idilio con España. Ganadora del premio técnico en el festival de Cannes, quizás Jesús Franco contribuyera con su granito de arena a este reconocimiento al ser el director de la segunda unidad de la película. Su relación con el director de Citizen Kane sería tan buena que colaboraría con él en proyectos posteriores de diversa índole.

Necronomicon - Geträume Sünden

En 1967 Jesús Franco ya llevaba una larga trayectoria en el cine y había rodado en diferentes países, pero sería con esta película realizada en Alemania, con la que conseguiría su primer gran éxito internacional. No se dejen llevar por su título, nada que ver con el libro mágico ideado por H.P. Lovecraft, que inspiraría después a otros cineastas como Sam Raimi que crearía su propio grimorio para Evil Dead. La acción aquí se desarrolla en uno de los nightclubs de moda en Lisboa, en el que la exuberante Lorna Green trabaja como bailarina. Como si de un precedente de Black Swan se tratara, Lorna comienza a dejarse influir por un personaje que interpreta en un performance de tintes sadomasoquistas que concluye con un asesinato simulado. Su manager tratará de buscar las causas del comportamiento de Lorna, pero es demasiado tarde para ayudarle.

Vampyros Lesbos

Con un título tan sugerente como este, ¿tengo que explicar algo más para animarte a ver esta película? Quizás el título más conocido de los que dirigió Jesús Franco, de cuyo guión también es autor, así como de algunas de las piezas de la banda sonroa, bajo el seudónimo de David Khune, y del maquillaje. Siempre se ha acreditado a Jaime Chávarri como uno de los guionistas de la película, sin embargo, el director de Las cosas del querer, siempre ha negado su vinculación con la película. Protagonizada por la inigualable (y atrevida) Soledad Miranda, más que un argumento, la película es una sucesión de hipnóticos performances, que debieron dejar obnubilado hasta al mismísimo Quentin Tarantino, quien utilizó la misma versión del tema The Lions and the Cucumber, para la banda sonora de Jackie Brown.

Confesiones íntimas de una exhibicionista

Confesiones íntimas de una exhibicionista

Otra de las cualidades de Jesús Franco se manifestaba a la hora de cortar y pegar, pero en una doble vertiente, la de aprovechar ideas para sus películas y la de montador, tanto para sí mismo, com para las películas de otros. Como es el caso de la que fuera primera película dirigida por Lina Romay, en la que no sería su única colaboración, aunque firmaría con los seudónimos de Pabo Villa y Candy Coster.

¡Biba la banda!

Ricardo Palacios estrenaba en 1987 un comedia sobre la guerra civil española de la que Jesús Franco no sólo era el productor ejecutivo, sino que también había diseñado el vestuario, pero con el seudónimo aquí de Rosa María Almirall. Con un reparto que reunía a algunas de las presencias más populares del cine español de la época, como Alfredo Landa, Óscar Ladoire, Fiorella Faltoyano, José Sancho, Manuel ALexandre o Florinda Chico, su argumento giraba en torno a un concierto que una banda de música debe celebrar un concierto, pero Agustín recibe una carta de si novia que está en apuros debido a la recogida de la cosecha de arroz. Ante la negativa de su teniente para darle permiso, decide fugarse, huyendo también con él sargento Pérez y otros músicos que iban a intentar llevarle de vuelta. Mientras tanto se acerca la fecha del concierto, lo que convierte la película en una especie de gymkhana contrarreloj.

Don quijote de Orson Welles

A partir de un ingente material, aunque no fuera ni un tercio del que rodara el cineasta estadounidense a lo largo de décadas, Jesús Franco fue contratado para recopilar y montar una de las muchas obras que Orson Welles dejaría inacabada, en lo que sería su versión de Don Quijote. Cierto es que la obra no termina de cuajar si la vemos como una obra cinematográfica, pero se adivina perfectamente lo que hubiera sido una impresionante obra de no haberse producido las desavenencias habituales que rodearon la mayoría de los proyectos de Orson Welles en la que Franco había sido el supervisor y ayudante de dirección.

Killer Barbys

El mismísimo Roger Corman entregaba en Nueva York a Jesús Franco un premio a toda su carrera en 1996, mismo año en que estrena una película canalla y gamberra que tenía como musa y protagonista a Santiago Segura, Aldo Sambrell y Silvia Superstar, líder y vocalista de la banda de música rock que daba nombre a la película y que servía para su argumento, que se centraba en un grupo musical que, después de una gala, sufre un accidente, viéndose sus miembros a aceptar la invitación de alojarse en una mansión apartada de cualquier lugar. Una condesa y su mayordomo encubren unos planes que harán correr ríos de sangre. Estrenada seis años después, Killer barbys vs. Dracula sería su no menos sanguinaria secuela que incorporaba los tópicos de Dracula.

Kárate a muerte en Torremolinos

La localidad costera malagueña de Torremolinos parecía convertirse en el centro neurálgico del cine tras en 2003. Si por un lado era escogida por Pablo bregar para rodar Torremolinos 73, también fue el lugar en el que Pedro Temboury, admirador y colaborador de Jesús Franco, ubicaba el argumento de su hilarante película. El malvado doctor Malvedades llega a Torremolinos para resucitar a cuatro karatekas que habían muerto ahogados en la bahía de Málaga cuando ejercían como asesinos a sueldo durante la Segunda Guerra Mundial. Aparte de las referencias al cine de Jess Franco, que participaba aquí como actor, se aprecia claramente la poderosa influencia de TROMA, aquella productora de Nueva Jersey de títulos tan entrañables y pintorescos como El vengador tóxico, Class of Nuke 'Em High o Sgt. Kabukiman N.Y.P.D., que a su vez, también se habían dejado influir por el cineasta español. El resultado fue una delirante película llena de zombis, vírgenes, suferos, karatekas, monstruos mitad centollo mitad pulpo, un cura y una monja y hasta el doctor Orloff que vuelve a aparecer reconvertido en parapsicólogo porrero.

The Life and Times of Jess Franco

Nada mejor para completar el ingente arco laboral por el que transcurrió la trayectoria de este fabuloso cineasta como este documental que José Luis García Sánchez realizaba en torno a su obra y figura en 2006. Es posible que no te gusten sus películas, por obscenas, por sangrientas o por bizarras. Pero seguro que en todas y cada una de ellas encuentras algún hallazgo audiovisual que te llame la atención. Porque sus películas podrían ser mejores o peores, pero lo que todas ellas desprendían era una auténtica devoción por el cine como forma de expresión artística.