La productora de Steven Spielberg, DreamWorks, y Participant Media se han hecho con los derechos de la historia sobre los delitos de pedofilia relacionados con la Iglesia católica. La noticia permaneció oculta durante años en Massachusetts y salió a la luz tras la investigación que llevó acabo el diario estadounidense Boston Globe.

Steven Spielberg

Según informa The Hollywood Reporter, el polifacético Tom McCarthy será el director de la primera película sobre los escándalos sexuales de la Iglesia. Como actor le recordamos en el papel del periodista poco profesional Scott Templeton, en The Wire. Sus trabajos más recordados en tareas de escritura han sido Up, por la que estuvo nominado a un Oscar, The Visitor y Win Win. Josh Singer -El Ala Oeste de la Casa Blanca y The Fifth Estate, la película sobre el caso Wikileaks de Bill Condon- se encargará de coescribir el guión con él.

La polémica noticia ya ha sido un éxito dentro del mundo del periodismo; los profesionales del Boston Globe ganaron en 2003 el premio Pulitzer al Servicio Público por, según el propio jurado, su "valiente y completa cobertura de los abusos sexuales cometidos por los sacerdotes, y su posterior reacción nacional e internacional, y que produjo cambios en la Iglesia Católica Romana". Una investigación que el equipo de periodistas condujo durante un año, reuniendo detalles, entrevistas y pruebas que demostraban los casos encubiertos durante años por la Iglesia de Massachusetts. El primer cambio que provocó fue la renuncia del cardenal Bernard Law, el principal responsable de esconder los abusos.

El presidente de DreamWorks, Holly Bario, ha anticipado que la historia se realizará desde el punto de vista de los editores y los reporteros que lo destaparon: los redactores jefe Marty Baron y Ben Bradlee Jr, el editor jefe de la sección Spotlight, Walter Robinson, y los periodistas Michael Rezendes, Sacha Pfeiffer y Matt Carroll. La producción también corre a cargo de Participant Media, especialistas en implicarse en filmes con contenido político como Good Night, and Good Luck y la chilena No, de Pablo Larraín. Un proyecto que, solo por el morbo y lo que dará que hablar, será interesante seguir.