Es indudable que Martin Scorsese ha configurado, con sus visiones violentas de las calles de Nueva York, un imaginario sobre la vida urbana que ya forma parte de la memoria cinéfila. Y, partiendo de la idea de la profunda interrelación entre las artes (y más el cine, que es un arte que reúne en su seno varias manifestaciones artísticas) en la Spoke Art Gallery han decidido organizar una curiosa muestra de arte que nace desde el propio celuloide: se trata de un conjunto de cien piezas, formadas por pinturas, esculturas y obras de diseño gráfico, que más de 70 artistas internacionales han realizado tomando como inspiración el cine de Scorsese. Esta exposición, titulada Scorsese: An Art Show Tribute y que pudo verse desde el 19 de abril hasta el 21 en Nueva York, es un auténtico homenaje a ese cine de Scorsese que ya ha quedado grabado en el imaginario del cinéfilo, y por sus paredes hemos visto desfilar algunos personajes icónicos de la filmografía, transformados según el estilo artístico de cada participante en la muestra. Os dejo con algunas de las instantáneas más interesantes de esta transposición de Martin Scorsese en la pintura:

Scorsese

Taxi Driver

Algunos de los diseños, como éste de Josh Budich de Taxi Driver, parecen carteles alternativos de las películas, esos carteles que nunca llegan a comercializarse por falta de atrevimiento de los estudios, pero que sin duda atraen inmediatamente la mirada. En este caso, destaca la sangre bajo la oreja de Travis y el aire pop que emana de la pieza:

Taxi Driver, Martin Scorsese en la pintura

Adam Juresko transforma la cabeza de Travis en humo, incapaz de sostener su identidad forjada en la guerra de Vietnam en la realidad de Nueva York, con un insomnio que le desborda: es un estallido del sujeto en humo que se difumina en el entorno.

Taxi Driver, Martin Scorsese en la pintura

En Brian Ewing vemos su rostro escindido en dos mitades, una tintada con dibujos de músculos y otra con huesos, sintetizando así en una imagen la escisión del personaje entre el pasado traumático y el presente insomne (are you talking to me?):

Taxi Driver, Martin Scorsese en la pintura

Grzegorz Domaradzki recurre a la misma idea en su diseño, con Travis también escindido en dos por una línea divisoria que provoca un desequilibrio en el dibujo: una mitad está ubicada más alta que la otra, impidiendo la fusión de las líneas, su unidad, del mismo modo que su identidad no es unitaria:

taxi driver, Martin Scorsese en la pintura

Raging Bull (Toro salvaje)

Josh Budich ofrece, de nuevo, una pieza que se asemeja a otro cartel alternativo, en este caso de Raging Bull (Toro salvaje), con un blanco y negro omnipresente salpicado por el rojo sangre:

Raging Bull, Martin Scorsese en la pintura

Goodfellas (Uno de los nuestros)

Otro diseño de Josh Budich de Goodfellas:

goodfellas, Martin Scorsese en la pintura

Casino

Ibraheem Youssef ha tomado, en esta obra, la figura de Robert de Niro con su traje en Casino, y la ha multiplicado jugando con diferentes coloraciones: son las múltiples máscaras que estos personajes turbios visten, unas máscaras de lujo y supuesta elegancia que esconden, tras de sí, una violencia y una picaresca de la que son incapaces de despojarse. De hecho, el artista ha decidido eludir la representación del rostro de las imágenes.

Casino, Martin Scorsese en la pintura

Gangs of New York

Esta pieza muestra un combate en las calles de los albores de Nueva York, época en la que comienza a asentarse la violencia en las calles; y el artista ha recurrido a una composición de plano general, a una visión panorámica, casi desde los ojos del artista-dios, que observa los conflictos que se tejen en las calles. Y, para ello, recurre a las composiciones de las pinturas flamencas, especialmente de Pieter Brueghel el viejo, donde retrata una marabunta de personajes en sus relaciones sociales, cada uno con una conducta diferente con un tono de realismo e ironía a la vez, mostrando esa confrontación de individuo y red social.

gangs of new york

The Key to everything

Y ésta es una de las piezas más curiosas, sobre todo por su título: "la llave para todo". Chuck Sperry muestra a una mujer rubia, con un vestido lujoso, que quiere encarnar esa femme fatale con la que acceder al triunfo, trampolín del mafioso a su idea del éxito. Eso sí, en Scorsese estas mujeres no son puramente femme fatale, tienen su psicología y sus conflictos traumáticos, como en Casino. Y, a la vez, la mujer es llave para la salvación, es una posibilidad de redención de la vida violenta del mafioso en las calles: es la posibilidad de existencia más pacífica que, por ejemplo, encarna la joven novia de Harvey Keitel en Who´s that knocking at my door; aunque esta obra parece más próximo a la idea de mujer fatal.

The Key for Everything, Martin Scorsese en la pintura

Retratos

Martin Scorsese en la pintura

Martin Scorsese en la pintura

Martin Scorsese en la pintura