Los mundos por los que circulan las campañas de promoción de un determinado producto son tan insondables como los mundos que deben haber poblado los parásitos extraterrestres de The Host (La huésped). Los responsables de Chockstone Pictures y Nick Wechster Productions han optado en este caso por centrar toda la atención en la novelista en la que se basa su película, Stephenie Meyer, conocida mundialmente por ser la autora de las novelas que sirvieron de base a The Twilight Saga. Una apuesta que puede ser tan afortunada como arriesgada pues debe tener el mismo número de seguidores que de detractores, por lo que, al menos a un servidor, le llama la atención que hayan quedado en un segundo plano nombres tan estimulantes como los de Saoirse Ronan, Dianne Kruger o, incluso, William Hurt, que protagonizan la película, así como el de su director, Andrew Niccol, responsable de títulos de ciencia ficción previos como Gattaca o In Time.

Crítica de The Host La huésped

Un riesgo que viene incrementado por una terrible amenaza que puede confundir al público, si por un lado eres fan de The Twilight Saga, quizás puedas sentirte defraudado con una historia de ciencia ficción cuyo eje central no es exactamente la historia de amor, aunque la haya, y por otro lado, si esperas encontrar una película en la línea de las anteriores obras de Niccol, también corres el peligro de terminar rechazando una obra que casi es más un panfleto religioso de alguien que se hubiera acercado por las oficinas de la cinesiología a pedir unos folletos, más que una historia de ciencia ficción que tenga algo que aportar. Y ahí es donde la película falla estrepitosamente, porque a pesar de que tenga un magnífico diseño de producción y su factura visual sea impecable, The Host consigue defraudar en todas las expectativas, menos las de los que pensaban de antemano que iba a ser así.

Saoirse Ronan y Diane Kruger en la crítica de The Host La huésped

De entrada resuenan demasiado los ecos de una obra mítica en el género de la ciencia ficción, como es The Invasion of the Body Snatchers, con aquellas semillas polinizadoras que germinaban unas vainas que absorbían y copiaban a los seres humanos. Cierto es que aquí no sucede exactamente igual, y que al fin y al cabo, Stephenie Meyer, tampoco se inventara ni los vampiros ni los hombres-lobos, pero se deja percibir demasiado la ausencia de una propuesta realmente original. Se echa en falta una idea metafórica ligada a la realidad contemporánea o a algún concepto que pueda proporcionar algún tipo de dimensión psicológica a personajes y relato. Desde luego, sobra el exceso sentimental que acaba apoderándose de la película, así como tampoco consiguen estimular en absoluto las mínimas y precisas secuencias de acción.

Quizás es que no supe ver el doble sentido detrás de estos seres que son injertados en la cabeza de las personas. O a lo mejor es que, como metáfora, me parece demasiado boba, o que no me intereso realmente. Lo que sí me parece es que en The Host hay una excesiva preocupación por la estética, para un contenido tan superficial en el que, al fin y al cabo, no se justifica este mundo tan customizado. Y lo que, desde luego, no ayuda nada en absoluto es la manera en la que se utiliza la voice over. No tanto por la voz en sí, que no contribuye a incrementar la tensión por la lucha interna del personaje, sino por sus diálogos. ¿Cómo es que un extraterrestre en forma de medusa interestelar le obligan a vivir dentro de una muchacha que se expresa casi como si fuera una poligonera? No lo entiendo muy bien. Puestos a que no haya una dimensión metafórica en la película (o que la que haya no me motive), quizás hubiera sido mucho más interesante que no se evidenciara esa lucha entre el humano y el parásito más que por sus actos, no por sus pensamientos. Aunque claro, dado lo poco y mal que lo transmite el personaje de 'la buscadora', apañados íbamos a estar si hubieran hecho lo mismo con la otra. Dentro del relato, tampoco me da la impresión de que funionen demasiado bien los métodos de camuflaje de los humanos, que tan sólo debieran haber cromado la lona que cubría su camión y seguro que hubieran pasado totalmente desapercibidos. Que mira que les gusta un cromado a estas medusas. Igual por ahí se explica también la cutrez del lenguaje utilizado.

Si algunos pudieran pensar que toda la culpa del escaso nivel intelectual de The Host fuera de Stephenie Meyer, siento decirles que no debe ser así porque ha sido el propio Andrew Niccol quien se ha encargado, no sólo de dirigir la película, sino de firmar la adaptación cinematográfica. Por lo que si hubiera querido aportar su granito de arena tanto a los personajes como al relato, como a su dichosa dimensión metafórica, no sólo habría podido hacerlo, sino que habría sido lo más acertado. Todo esto no impide que pueda celebrar las interpretaciones del reparto de la película, quizás más las de Saoirse Ronan y William Hurt, que consiguen que nos identifiquemos con sus diferentes puntos de vista, que la de Diane Kruger, casi tan plana como la manera de proceder de su estúpido personaje. Mención especial, eso si, para Frances Fisher, que consigue acaparar la atención en sus breves pero intensas intervenciones. Y si poco más puedo resaltar realmente del reparto de la película, tampoco puedo encontrar muchas más razones para ir a ver una película que, sea cual sea lo que te llame la atención de ella, me temo que te acabará defraudando.

2 estrellas